BESTIAS ENIGMATICAS.

Bienvenidos a Bestias Enigmaticas.

EL YETI.

 

Yeti - El abominable hombre de las nieves

 

El yeti es un ser bípedo conocido en toda la cordillera del Himalaya. En el Tíbet recibe el nombre de metoh kangmi. Camina ligeramente inclinado hacia delante. Tiene todo el cuerpo cubierto de pelo lacio y fuerte, salvo la cara, de piel blanca o rojiza; el pelaje es más corto en el pecho y por debajo de las rodillas. La cabeza es ovalada y puntiaguda y está adornada con una cresta de pelo. Tiene la frente pronunciada, los ojos hundidos y las mandíbulas muy fuertes. El cuello y la espalda son anchos y musculosos. Los brazos llegan hasta las rodillas y las piernas son fuertes y arqueadas. Los pies, anchos, están cubiertos de pelo. Desprende un olor característico, fuerte y nauseabundo. Tiene costumbres nocturnas y rehuye al hombre. Su aullido se parece al graznido de la gaviota.

De acuerdo con los rastros de huellas que se han observado y fotografiado en varias ocasiones, el dedo gordo del pie, que se separa ligeramente hacia un lado, queda hacia el interior, lo que significa que el yeti es un primate, y no un oso como se ha propuesto en ocasiones, puesto que en éste, el dedo más grueso es el quinto. A veces el segundo dedo es también bastante grueso, y los restantes son muy pequeños.


Su comportamiento es también típico de un primate: enseña los dientes como forma de intimidación, se rasca nerviosamente, destruye cosas con violencia y manifiesta su cólera saltando rítmicamente en el sitio y arrancando manojos de hierba.

De las observaciones directas se deduce que es un animal omnívoro: se le ha visto devorar pequeños mamíferos, líquenes, frutas y bayas, e incluso chocolate y galletas robados a los alpinistas.

El análisis de los excrementos que se han encontrado junto a los rastros confirma estas observaciones: contienen materia vegetal, huesos de pequeños mamíferos y aves, y restos de grandes insectos. Además, se han descubierto en esos excrementos tres nuevas especies de parásitos intestinales, lo que sugiere que su huésped es una especie desconocida.

 

 

Abominable Hombre de las Nieves

Abominable hombre de las nieves es un nombre muy poco apropiado para el yeti: no es abominable, sino más bien tímido; habita en los espesos bosques de rododendros del Himalaya, y sólo ocasionalmente atraviesa las laderas y los valles nevados (parece ser que para alimentarse de un musgo salino que crece en las rocas de las morrenas glaciares); y probablemente no sea un hombre.

El zoólogo Bernard Heuvelmans lo ha bautizado con el nombre de Dinanthropoides nivalis.




Existen al menos dos tipos de yeti, que pueden ser especies diferentes, razas geográficas o individuos de distinta edad o sexo de una misma especie. Además, entre las centenas de testimonios sobre seres bípedos de la región, algunos, como el mi gö tibetano, corresponden a verdaderos hombres salvajes, que tienen un área de distribución mucho más amplia, puesto que se extienden por las zonas montañosas de toda Asia.

 

El gran yeti, llamado dzu-teh (chuti) por los sherpas, mide entre 2 y 2,75 metros de altura. Tiene las cejas prominentes. Su pelaje está formado por dos capas: una interna, espesa, de pelo corto rojizo, y otra más suelta, formada por largos pelos grisáceos, pardos o negros. El ADN de una muestra de largos pelos negros recogida en Bután han sido analizada en 2001 en el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford, con el resultado de que no se ha podido identificar el animal del que procede. Sus huellas miden más de 30 centímetros.

Tiene una fuerza descomunal: Existe un testimonio de una pastora que fue atacada y arrojada a un torrente por un gran yeti, que posteriormente rompió la nuca de un yak, le abrió el vientre y devoró el hígado (exactamente igual que los sasquatch de Norteamérica hacen con los ciervos). Vive entre los 3000 y los 4000 metros en el Tíbet y el norte de Nepal, Sikkim y Bután (aunque posiblemente sea el mismo primate gigante que, con distintos nombres, es conocido en el sur de China y por todo el sudeste asiático). Al parecer, dos lamaserías del Tíbet conservan ejemplares momificados de este animal. Probablemente está emparentado con Gigantopithecus, un enorme simio antropoide terrestre de más de 2 metros de altura (conocido sólo por sus dientes y algunos fragmentos de mandíbula descubiertos en la India, Vietnam y China), desaparecido en el pleistoceno medio, hace unos 400.000 años.


El pequeño yeti, llamado yeh-teh o mi-teh (mitre) por los sherpas, es rechoncho y de la talla de un hombre, o algo menor, entre 1,4 y 1,7 metros. Su pelaje es espeso, de color rojizo; algunos pelos, analizados en el Museo de Historia Natural de París, han sido identificados como pertenecientes a un primate desconocido, emparentado con el orangután [Pongo pygmaeus]. Tiene las mejillas cubiertas de pelo marrón, la nariz chata, los labios anchos y los dientes largos. Las manos son grandes. Sus huellas, de aspecto humano, miden unos 25 centímetros de largo por 12 de ancho y tienen 4 ó 5 dedos. (Es posible que los dedos segundo y tercero estén unidos y en las huellas parezcan, como se ha dicho más arriba, un sólo dedo muy grueso.) Aunque generalmente es bípedo, cuando huye corre a cuatro patas.

Según los montañeses tibetanos, existe un tercer tipo de yeti, al que llaman nyalmo o mi-chen-po.


Es un gigante carnívoro, antropófago, de 4 a 5 metros de altura, que habita en cuevas inaccesibles por encima de los 4000 metros y se desplaza en grupos. De estos titanes existen pocos testimonios, pero parece ser que también se han encontrado sus huellas, de 45 a 60 centímetros de longitud.

 

EL MISTERIOSO HOMBRE POLILLA

.

¿Leyenda urbana o figura criptozoológica con  múltiples testigos?

Uno de los misterios recientes más enigmáticos y difundidos  es el de las apariciones del Mothman, o el hombre polilla, un extraño ser cuya aparición mucha gente cree que  suele ser premonitoria de alguna catástrofe o de avistamientos  ovni. Conozcamos un poco más al Mothman.

 

Las primeras noticias de avistamiento de esta extraña criatura, datan de 1960 y tienen su origen en Cornstalk, Virginia, estados Unidos, donde un padre y su hija viajaban tranquilamente en coche, cuando se toparon con una extraña figura alada, pero de forma humana, de más de 2 metros, de grandes e hipnóticos ojos rojos y cubierta de pelo gris oscuro. Esa visión solo duró unos segundos, pero marcaría sus vidas.

 .

.

Sus siguientes apariciones fueron en noviembre de 1966, y cuando los testigos repitieron la descripción calcada de la criatura avistada 5 años atrás, la leyenda comenzó a extenderse por la zona como la pólvora.

 .

.

El 1 de noviembre un vecino de la ciudad de Charleston que se identificó como Richard West comunicó a la policía que un ser alado con aspecto humanoide, de unos dos metros de altura y unos tres de envergadura en sus alas, permanecía en lo alto de una vivienda cercana, para ascender verticalmente “como un helicóptero”. Destacaban sus brillantes ojos rojos.

El 12 de noviembre de 1966 cerca de Clendenin, en  Virginia. Cinco hombres se encontraban en el cementerio local, preparando la fosa para un entierro, cuando algo que parecía un ser humano, despegó de algunos árboles cercanos y voló sobre sus cabezas. Los hombres estaban confundidos pues no parecía ser un pájaro, sino más bien un hombre con alas.

 .

.

La noche del 14 de noviembre, dos parejas formadas por Roger y Linda Scarberry, y por Steve y Mary Mallette, que paseaban en coche en Point Pleasant (Virginia Occidental), junto a unos depósitos militares, conocidos  como TNT, observaron  una criatura de unos 2 m de altura, con dos alas plegadas a la espalda y que les miraba con dos brillantes ojos de color rojizo.

Aceleraron, pero a pesar de alcanzar los 160 km/h la criatura les seguía muy de cerca y sin aparente esfuerzo, a unos metros del coche y sin agitar sus enormes alas de más de 3 metros de envergadura. Sólo un fino chirrido, similar al emitido “por un ratón grande”, acompañaba a aquel extraño ser alado hasta que  desapareció.

El  sheriff, al escuchar excitados testigos, se desplazó de inmediato a la zona,  que albergaba una fábrica de explosivos así como numerosos depósitos de almacenamiento muchos de ellos subterráneos, pero no encontró nada, tan solo una leve interferencia en su radio.“Fueron aquellos dos grandes ojos rojos, como faros de automóvil, lo que nos sobrecogió”, declararían poco después los testigos.

 .

.

A las 10 y media de la noche de esa misma noche, Newell Partridge, un contratista local que vivía en Salem a unos 90 kilómetros de Point Pleasant, estaba viendo la televisión cuando la pantalla se oscureció de repente. Su perro llamado “Bandido”, comenzó a aullar en el porche delantero por lo que Newell salió a ver lo que estaba pasando.

Cuando salió al porche, Newell vio a Bandido ladrando hacia el granero que estaba a pocos metros de la casa. Newell apuntó con la linterna hacia esa dirección y vio dos círculos de color rojo que comparó con los reflectores de una bicicleta. El perro salió entonces disparado hacía aquellos ojos rojos, mientras Newell regresaba a casa en busca de su escopeta. Presa de un temor absoluto, decidió no volver a salir y durmió aquella noche con el arma sobre la cama.

.

 

.

El día 16, también en las inmediaciones del antiguo depósito militar,  otro supuesto testigo aseguró haber visto al monstruo: “Lo vi entre las sombras, era como si se hubiese estado arrastrando en el piso y lentamente fue poniéndose de pie, de color gris y mucho más alto que un hombre, con dos terribles ojos rojos”.

Al día siguiente el sheriff George Jonhson convocó una rueda de prensa en la que varios  testigos contaron lo que habían visto a la prensa. Fue bautizado inmediatamente como Mothman u hombre polilla.  

.

 

La histeria se desató. Decenas de personas confesaron haber sido testigos del Mothman., y la periodista Mary Hyre comenzó a publicar artículos sobre este extraño personaje en el periódico “The messenger”, y comenzó a investigar, hasta que recibió la visita de dos extraños hombres de negro (otro día hablaremos sobre ellos), que le aconsejaban dejar de publicar artículos sobre el tema. Mary, aseguraba que casi cada noche se desvelaba, víctima de un sueño que se repetía cada madrugada. Veía como el puente de Silver Bridge, que se sitúa a la entrada de Point Pleasant, se derrumbaba, una premonición que no andaba muy lejos de la realidad, como veremos más adelante.

 .

.

.

La siguiente que se llevó el susto de ver a al extraño ser alado, fue Marcella Bennett,  que observó con nitidez como una figura humanoide gris se levantaba del suelo, detrás del vehículo. “Parecía como si hubiera estado tumbado en el suelo. Se levantó lentamente. Era un ser grande y gris, mayor que un hombre, con unos ojos rojos resplandecientes, terribles”. La impresión que le causó aquel ser fue tan grande y el efecto hipnótico de sus ojos ubicados en el torso tan penetrante, que la testigo cayó aturdida al suelo junto con su pequeña, entrando en la casa de la mano de uno de sus acompañantes. Atrincherados en la vivienda sintieron como la criatura merodeó por fuera durante unos minutos, e incluso la vieron mirar a través de las ventanas al interior de la casa.

 
.

.

El 25 de noviembre, en un campo de cultivos a las 7,15 de la mañana un testigo declaró que cuando se dirigía a su trabajo, una figura humana de color grisáceo, se elevó verticalmente desde el suelo y se abalanzó contra su coche. Aceleró, pero el Mothman lo estuvo siguiendo, dando vueltas sobre el vehículo como si estuviera jugando, durante varios kilómetros.

Al día siguiente, Ruth Foster observó la criatura fuera de su casa, en su jardín,y el 27, la joven Connie Carpenter  vio  como un hombre vestido de gris desplegó una enormes alas y se dirigió contra su coche, desviándose cuando estaba a punto de impactar. “Aquellos ojos. Eran de un rojo intenso, y una vez fijos en mi, yo no podía apartar los míos de ellos”, aseguró la testigo al investigador John Keel, un conocido periodista, que por cinco ocasiones se desplazó hasta Virginia Occidental para recoger in situ cientos de testimonios y  publicarlos en su revista “The fliying sauce review”( “La revista de los platillos volantes”).

 .

.

El  4 de diciembre, varios  pilotos pertenecientes a la base militar cercana de Galípolis, también habrían observaron al monstruo maniobrando y planeando sobre el río, y que pudieron calcular que iba a unos 100 m de altura y a casi 100 km por hora. Posteriormente le habría seguido con sus aviones con la intención de fotografiarle, pero se dice que no pudieron ya que el ser habría desaparecido en uno de sus movimientos cerca de un espeso bosque y así siguieron los avistamientos con al menos 100 testigos.

 .

Estatua de 3,7 m del Hombre Polilla elaborada por Robert Roach y situada en el centro de Point Pleasant.

.

En medio de tal fiebre, comenzaron a desatarse las especulaciones, unos decían que era un ángel que venía a avisar de una catástrofe; otros, que era un demonio que venia  a causarla, que era una criatura mutada por la radioactividad de la zona, e incluso de  una maldición lanzada 500 años atrás por un líder indio llamado Hokolesqua, antes de morir víctima de una emboscada.

 .

 

 

.

Junto a las apariciones del Mothman se multiplicaron también los avistamientos OVNI, y la presencia de unos extraños hombres vestidos de negro como los que interrogaron a la periodista Mary Hyre

 .

 

 

.

 

.

Casualidad o no, los avistamientos del Mothman cesaron la noche del 15 de Diciembre de 1967 cuando el puente de Silver Bridge, de 700 metros de largo que cruzaba el río Ohio, se desplomó, acabando con la vida de más de 46 personas, como sucedía en el repetitivo sueño de Mary Hyre, que asombrosamente, se encontraba en ese momento en el puente junto  a varios testigos más de las apariciones.. El Mothman nunca más volvió a ser visto allí.

Con todo el material recogido esos años, John Keel, escribió “The Mothman Prophecies” (las profecías del Mothman”), que sería llevado al cine en 2002 y protagonizada por Richard Gere.

.

.

En  Virginia estos sucesos siguen vivos, y el productor de “expediente x”, Cris Carter, también dedicó un episodio de la popular serie a esta criatura que desde luego, es una de las que más testigos ha tenido en el mundo paranormal.

.

 

EL HOMBRE LOBO.

Numerosos testigos aseguran haber observado a unas extrañas criaturas de apariencia humana, pero con rasgos de animal salvaje y cubiertos de pelo, en una zona rural del condado británico de Staffordshire.

Policías, maestros y jefes de los boy scouts figuran entre los testigos que han podido entrevistar a los miembros del Club de Fantasmas de West Midlands, un grupo de investigación paranormal que esta investigando el misterio.

 

La desaparición de numerosas mascotas en la zona, sobre todo perros, ha sido achacada por mucho de los vecinos a la presencia de esos seres peludos. Los vecinos no quieren hablar abiertamente de lo que están viviendo por temor a que se les tome por locos, pero en privado son muchos quienes dicen haber visto algo extraño merodeando sus casas.

Una de las hipótesis que más se están barajando es que podría tratarse de humanos primitivos que vivieran en unas cavernas de la zona y que permanecen inexploradas en buena parte. Una explicación que para muchos, es increíble como la de los hombres lobo.

 

El príncipe ruso del siglo XI Vseslav de Polotsk fue consideradohombre lobo, capaz de moverse a velocidades sobrehumanas, como se relata en La Historia de la campaña de Igor: ‘ Vseslav el príncipe juzgaba a los hombres; como príncipe, gobernaba ciudades; pero de noche se transformaba en lobo. Desde Kiev, merodeaba por Tmutorokan. El camino del Gran Sol, como lobo, merodeando, cruzó. Para él tocaron las campanas de Santa Sofía los maitines temprano en Polotsk; pero escuchó las campanas en Kiev’.

Hubo numerosos reportes de ataques de hombres lobo –y juicios en consecuencia- durante el siglo dieciséis en Francia. En algunos de estos casos había evidencia muy clara contra el acusado de asesinato y canibalismo, pero ninguna asociación con lobos; en otros casos, como el de Gilles Garnier en Dole en 1573, hubo evidencia explícita contra lobos pero ninguna contra el acusado. El loup-garoueventualmente cesó de ser visto como un peligro herético y se revirtió hasta llegar a la noción pre-cristiana de ‘lobo amigo del hombre’. Los lubins o lupins eran generalmente mujeres y tímidas en contraste con los agresivos loup-garous.

Hombres lobos en diferentes partes del mundo
Hombres lobos en diferentes partes del mundo

Algunas historias francesas sobre hombres lobos están basadas en eventos documentados. La Bestia de Gévaudan aterrorizó el área de la antigua provincia de Gévaudan, ahora llamada Lozère, en la Francia meridional-central. Entre los años 1764 a 1767, una entidad desconocida mató a más de 80 hombres, mujeres y niños. La criatura fue descrita como un lobo gigante por los sobrevivientes de los ataques, que cesaron luego de la matanza de varios lobos del área.

Los lobos aún se encontraban en Inglaterra a fines del 1600, pero se extinguieron hacia 1680. A comienzos del siglo diecisiete la hechicería fue proscrita por James I de Inglaterra, quien consideraba a los ‘hombres lobo’ como víctimas de alucinaciones inducidas por ‘una natural superabundancia de melancolía’.

El folclore turco sostiene una visión reverencial de las leyendas sobre hombres lobo, en las que los chamanes asiáticos de Turquía central, luego de ejecutar ritos largos y arduos, se transformaban voluntariamente en el humanoide Kurtadam, que significa literalmente ‘Hombre lobo’. Como el lobo era el ancestro animal totémico de los pueblos turcos, ellos tenían gran respeto por cualquier chamán que estuviera en esa forma.

Entre las creencia populares de las tierras altas de Etiopía se encuentra el mito de las personas que son capaces de transformarse en hienas a través de la exposición a una maldición o a una asociación explícita con el diablo. Aunque no están ligados con la presencia de la luna llena o de algún otro evento temporal, el mito dice que aquellas personas a menudo realizan la transformación por voluntad propia y a menudo de noche. Los temas están muy relacionados con el fenómeno del mal de ojo, popular en la provincia Gojjam.

En la isla caribeña Trinidad, existe la creencia usual de que existe una criatura llamada lagahoo. Se la describe como un cambiador de forma varón, y a menudo dicen verlo en los pueblos.

 

Asi como los Nahuales en México.

EL EXTRATERRESTRE DE LA NORIA.

El Extraterrestre de La Noria, Cochayuyo y "Alien nortino" son algunos de los nombres recibidos por esta extraña criatura encontrada en plena Pampa Salitrera en Chile.

 

El hallazgo de este extraño ser de de Atacama,  ha sido mérito de Oscar Muñoz, quien encontró con un género blanco atado con una cinta violeta, en cuyo interior se hallaba una extraño esqueleto, de no más de 15 centímetros. Se trataba de una criatura con dientes filudos, un cráneo abultado y una extraña protuberancia sobre este. Además, su escamoso cuerpo era de color oscuro y, a diferencia de los humanos, contaba con nueve costillas.

 

 

 

 

 

 

 

EL EXTRATERRESTRE DE ATACAMA ¿VERDAD O FRAUDE?

 

El hallazgo de el ser de Atacama o extraterrestre de la Noria (Chile) atrajo la atención de medios de comunicación nacionales, como el canal Chilevisión, que a comienzos del mes de abril de 2013 emitió un completo reportaje sobre los extraterrestres, ovnis y el denominado "Alien nortino".



También llegaron hasta la zona ufólogos y aficionados
 a los sucesos paranormales, como el líder de Aion, Rodrigo Fuenzalida, quien posee un espacio sobre ovnis en el matinal de Canal 13. Fuenzalida, sin embargo, al contrario de muchos de sus "colegas", desmintió que el esqueleto encontrado en La Noria se tratara de un extraterrestre, tras su paso por Iquique. "Tras observar de cerca la pequeña figura, logré apreciar algo que parecen ser restos del cordón umbilical, y es notorio un fuerte golpe en la zona parietal izquierda, que pudo haber desencajado el cráneo dándole la forma tan sorprendente que presenta actualmente.

 

 

 

 

 

 

EL EXTRATERRESTRE DE LA NORIA A EXÁMEN

 

En la nota del diario La Estrella, se da cuenta además del debate que se originó en Chile entre los expertos ufológicos de ese país por el hallazgo del "Alien nortino", "Extraterrestre de La Noria" o "Feto", como comenzaron a llamarle distintos medios de comunicación sureños. Y es que la discusión iba precisamente por dos opciones principales o era un ser extraterrestre caído en nuestro planeta, o era un feto animal o humano.

 

 

 

 

 

 

 

Si bien muchos de los expertos se mostraron cautelosos sobre la afirmación de que podía tratarse de un ser extraterrestre. El reconocido investigador ovni chileno, Rodrigo Fuenzalida, fue claro en negar esta posibilidad y considerar que se trataba simplemente de un feto.

 

 

"Tras observar de cerca la pequeña figura, logré apreciar algo que parecen ser restos del cordón umbilical, y es notorio un fuerte golpe en la zona parietal izquierda, que pudo haber desencajado el cráneo dándole la forma tan sorprendente que presenta actualmente. Este tema responde más a un enigma, al que deberán dar respuesta profesionales del área de la medicina o la biología, ya que no se trata de un caso ufológico ni tiene relación alguna con seres extraterrestres", explicó Fuenzalida en ese entonces al portal Terra.cl.

 



 

Siguiendo esa línea, el jefe de la carrera de Biología Marina de la Universidad Arturo Prat, el Dr. Walter Seinfeld, consideró en ese entonces que también se trataba de un ser humano. "Sin lugar a dudas es un mamífero y estoy casi seguro de que es un ser humano". Dijo el especialista aunque aclaró que no podía dar una opinión más definitiva sin examinar a la criatura.

 

 

 

EL ENIGMATICO MOKELE MEMBE.

 

.

La última leyenda del Congo

1983. República Popular del Congo.

Marcelin Agnagna, zoólogo congoleño de dilatada experiencia, recorre las selvas más frondosas del país con ánimo de ampliar sus conocimientos sobre la biodiversidad de la zona. De repente, la vegetación se agita con fuerza a escasos metros de él y en un pequeño claro, ante el zoólogo se presenta un animal cuadrúpedo, de unos diez metros de longitud, con patas cortas y garras…

 

.

De los misterios del reino animal, éste es uno de los más apasionantes. Nos situamos en la ribera del río Likouala, lejos de las zonas de conflicto civil y militar, un enclave del norte del país que aparece casi en blanco en los mapas. Pocos hombres se han dejado caer en estas tierras que combinan selva con pantanos. Es quizá por ello que el entorno está casi virgen y es, por lo tanto, apto para que especies animales enigmáticas puedan vivir allí sin sentir los latigazos ambientales del hombre moderno.

.

.

Uno de los primeros aventureros en recorrer la misteriosa región fue el militar alemán Freirer von Stein zu Lausnitz. Fueron sus guías quienes lo pusieron tras la pista: “Dicen que es una bestia de color gris parduzco y aproximadamente el tamaño de un elefante. Tiene un cuello largo y flexible y un solo diente, aunque muy grande. Unos pocos hablan de una cola musculosa como la de un caimán. Vive en los ríos y trepa a las orillas en pleno día para buscar alimento”.

Fueron los propios indígenas los que dijeron al expedicionario el nombre que han dado a la criatura desde tiempos remotos: mokele-mbembe. Y pese a que existen relatos con doscientos años de antigüedad, durante el siglo XX se recogieron muchos más testimonios y evidencias, pero fue a partir de la década de los ochenta cuando el asunto motivó el interés de algunos investigadores. En 1980 y 1981, el biólogo norteamericano Roy Makal efectuó dos expediciones al lugar, no consiguieron pruebas definitivas, pero sí muchos testimonios, e incluso localizó varias huellas que sirvieron para certificar que no correspondían a ningún animal conocido.

.

.

Otra expedición, en esta ocasión de científicos de la universidad de Brazzaville: repitió poco tiempo después el intento de encontrar esa bestia misteriosa que se dice habita en las apartadas marismas. En esta ocasión, los científicos tuvieron más suerte. El biólogo y zoólogo Marcellín Agnagna y su equipo se encontraron frente a frente con ese animal. Se trataba de una especie con aspecto distinto a cualquier otra conocida hoy día, y con una morfología muy similar a la de un gran dinosaurio.

De acuerdo con las investigaciones, el extraño animal era herbívoro y sus huellas medían hasta casi un metro de longitud en algunos casos. Por su descripción, el animal se parecía a los dinosaurios, pero había un inconveniente: aquellas bestias jurásicas desaparecieron hace 65 millones de años.

.

.

Durante los años noventa se llevaron a cabo dos expediciones más. Y si bien encontraron muchas evidencias de la existencia del animal, no lograron en ningún caso capturar a una de estas criaturas. Lo volvió a intentar en el año 2001 un colectivo de investigadores del Grupo de Criptozoología de la Columbia Británica (Canadá). La expedición, a la que denominaron Crypto-safari 2001, no sirvió para determinar la existencia del animal de forma definitiva, pese a que recogieron muchos testimonios y perfiló aún más lo que se conoce sobre él.

.

.

Muy pocos dudaban de la existencia de esa gran criatura casi anfibia. Otra cosa era identificar su naturaleza. Si sus improntas fueran halladas hoy sedimentadas en un lecho de piedra, ning´8un zoólogo dudaría de que se trata de la huella de un dinosaurio. En ese caso estaríamos hablando una vez más de un fósil viviente, pero los investigadores no cierran las puertas a otras tesis que, sin embargo, también parten del hecho de que se trata de un animal desconocido.

Algunos investigadores defienden que podría tratarse de un reptil similar al dragón de Komodo, que pese a ser un lagarto enorme, de tres metros, no fue descubierto hasta 1912. Otra teoría sostiene que es una nueva especie de hipopótamo no conocida hasta la fecha. En todo caso, el misterio está servido: un animal desconocido de grandes dimensiones habita en las profundidades del Congo.

 

La Mujer Voladora de Vietnam.

La mujer voladora de Da Nang

Los expedientes de investigadores de la talla de Don Worley y John Keel incluyen casos de alta extrañeza que verdaderamente dan mucho para pensar. Uno de estos incidentes, proveniente de la colección de Worley pero dada de conocer por Keel en su libro "The Mothman Prophecies" relata lo sucedido al infante de marina Earl Morrison durante los meses de julio o agosto de 1969 mientras que disfrutaba de una cálida noche tropical en esta base naval norteamericana en Vietnam, a eso de la 1:30 de la madrugada.

Mientras que los tres soldados conversaban, algo les instó a mirar hacia la oscuridad del cielo y se dieron cuenta de que algo se les acercaba: Un extraño resplandor que contrastaba con lo negro del firmamento. Inexorablemente, el resplandor se acercaba para convertirse en un enorme par de alas de murciélago, pero en vez de corresponder a un quiróptero, las alas estaban adosados al cuerpo de una mujer desnuda de piel negra. "Era negra", dice el soldado de infantería, "y lo tenía todo negro, su piel, su cuerpo, las alas – todo era negro. Pero resplandecía. Resplandecía en la oscuridad – con un matiz verdoso".
El extraño resplandor era el distintivo más extraño de la imponente aparición, ya que lo irradiaba. Absortos por la visión que pasaba ante ellos, los soldados pudieron ver que los brazos de la mujer voladora eran normales, con manos y dedos normales, pero envueltos por la piel que también cubría las alas, alas que batía como las de un gran pájaro, pero en silencio total. "Parecía como si sus brazos no tuviesen huesos, porque eran tan flexibles como los de un murciélago".
Las alas, según explicaría Morrison a Worley, estaban unidas a la mujer hasta sus caderas. Tal vez sintiéndose un poco abochornado, el soldado admitió que se trataba de una "mujer muy desarrollada" y que había tomado muy buena nota de su anatomía, incluyendo el detalle de que la figura parecía estar cubierta por una especie de vello muy fino. A pesar de que estaban de guardia en una zona propensa a ataques por partes de los Vietcong, a ninguno de los tres testigos se le ocurrió abrir fuego contra la intrusa alada. "Es curioso lo que haría uno bajo ciertas circunstancias", explicó Morrison. "Sencillamente nos quedamos mirándola. No podíamos creerlo porque jamás habíamos visto nada parecido en nuestras vidas".


Volando a unos tres metros sobre las cabezas de los soldados, la aparición se mantuvo silenciosa en todo momento. Estos no sabían como reaccionar, sintiéndose petrificados por la insólita figura. Pero cuando la mujer voladora se hallaba a unos cuatro metros de distancia, pudieron escuchar el batir de sus alas mientras que comenzaba a alejarse hasta perderse en la noche. "El tiempo total entre nuestro vistazo inicial y hasta el momento en que la perdimos de vista osciló entre los tres o cuatro minutos". Morrison agrega el detalle de que el personaje no parecía estar interesado en los soldados.
Al día siguiente, los soldados dieron parte de lo sucedido al teniente del pelotón y a otros oficiales, que sencillamente hicieron caso omiso de la extraña experiencia. "A la noche siguiente", contó Morrison a Worley, "llamamos a los centinelas apostados en otra parte del perímetro para preguntarles si habían visto algo raro en el cielo la noche anterior. Cuando dijeron que no, sencillamente nos callamos y no volvimos a decir nada más".
Parecería ser que Earl Morrison y sus colegas no fueron los únicos que vieron cosas extrañas en los cielos de Vietnam durante la guerra. La tripulación de un barco patrulla de casi cuatrocientos pies de eslora con tripulación de ciento sesenta y cinco infantes de marina, que operaba en aguas del Golfo de Siam como parte de la Operación Market Time en la primavera de 1970 tuvo una experiencia igualmente singular. A cinco millas de la desembocadura del río Van Son Ong Doc en aguas de profundidad razonable, los tripulantes del USS Mellon fueron sorprendidos por un objeto oscuro de grandes dimensiones que pasó directamente por debajo del casco de la nave perpendicularmente, siguiendo un rumbo que coincidía con la dirección en que apuntaba el buque de guerra. Según el testimonio de los presentes, el extraño aparato tenía unos cien pies de largo y entre veinte y treinta pies de ancho y con forma general de "lágrima". En ningún momento se llegaron a ver marcas ni protuberancias en la superficie del extraño intruso, ni medios visibles de propulsión. Se pensó en un momento que podía tratarse de un tiburón o ballena, pero las descripciones de los testigos no coincidían con las descripciones de estos seres marinos. La tripulación del Mellon había presenciado OVNIS al igual que OSNIs: En julio del ’70 un aparato volador desconocido había sobrevolado el barco de guerra sobre la isla de Tinian, desplazándose a 3.500 mph.

 
Cinco años antes de los incidentes mencionados, en el verano de 1966, la NICAP (National Investigation Center of Aerial Phenomena, una de las primeras organizaciones de investigación OVNI en los Estados Unidos) había tomado cartas en el extraño "caso de Nha Trang", que tomó lugar durante una de las fases más activas de la guerra.
Nha Trangh era una base militar altamente fortificada en la costa vietnamita, alojando más de 40.000 tropas aquel momento. Localizada en un valle, la base incluía un aeródromo, almacenes, zonas de almacenamiento de combustible y zona portuaria. Un grupo de soldados se había reunido a las 20:00 horas en una sección abierta de la base para ver una película al aire libre cuando el cielo quedó iluminado repentinamente por lo que parecía ser una enorme bengala que provenía del norte. Pero los pilotos y soldados de Nha Trangh no demoraron en darse cuenta de que no se trataba de una bengala en absoluto: El objeto se abalanzó desde el cielo hacia la base, sembrando el pánico. La noche se hizo día en el valle y todos los aviones y estructuras quedaron perfectamente visibles a todos. Pero el anticipado choque jamás llegó a producirse; el objeto remontó su vuelo y desapareció de vista completamente en cuestión de segundos.
¿Un bólido? ¿Un aerolito? ¿Algún dispositivo soviético "prestado" a los norvietnamitas para la guerra contra los estadounidenses? Lo cierto es que deslumbrante intruso había logrado hacer algo imposible – interrumpir el suministro eléctrico no solamente en Nha Trangh, sino también en una base aérea a media milla de distancia. Pero la interrupción no se limitaba a los enormes generadores importados desde Norteamérica: Los motores de algunos aviones militares, dispuestos a despegar, se habían apagado inexplicablemente. Ni un solo vehículo en la base funcionaba tampoco. La desconcertante situación se prolongó por cinco minutos que se hicieron interminables.


Un avión lleno de altos mandos militares visitó la base desde Washington para tomar cartas en el asunto, alarmados por la repentina inutilización de su poderío bélico en cuestión de segundos por parte de un ingenio desconocido. Los efectos electromagnéticos producidos durante el caso Nha Trangh fueron de gran interés para los ovnílogos de la NICAP.

 

El Demonio de Doverland

El Demonio de Dover es una supuesta criatura pseudocríptida perteneciente a la cultura popular estadounidense. Se le describe como un monstruoso ser enano, con aspecto humanoide aunque de piel anaranjada, cabeza gigante, largos dedos, ojos rojos y sin boca, nariz u oídos visibles. Fue investigado por criptozoólogos y ovniólogos por primera vez tras supuestamente ser visto por seis jóvenes entre el 21 y el 22 de abril de 1972 en la localidad de Dover, Massachusetts. Destaca que una criatura similar, denominada “mannegishi” existe en la mitología de los indígenas canadienses, y otra también similar denominada “backoo” existe en la mitología de nativos africanos. 
El demonio de Dover apareció por primera vez alas 10,30 horas de la noche del 21 de Abril, cuando tres jóvenes se dirigían en coche hacia el norte de Farm Street. El conductor, Bill Bartlett, creyó que veía algo arrastrándose a lo largo de una pared de piedras a su izquierda. En ese momento, los faros del vehículo iluminaron algo que nunca había imaginado, ni siquiera en sus sueños más delirantes. Esta criatura se dio a conocer durante más de veinticinco horas. 


La criatura volvió con lentitud la cabeza y miró fijamente la luz, mostrando dos ojos grandes, sin pestañas y brillantes, “como dos canicas de color naranja” y una cara por lo demás sin facciones y sin nariz visible. La cabeza tenía forma de sandía y casi del mismo tamaño que el resto del cuerpo, que era delgado y largo. La piel no tenía vello por ello se asemejaba al papel de lija. Más o menos medía 1,30 metros de estatura, iba caminado inseguro a lo largo de la pared, agarrándose a las piedras con sus largos dedos. 

Lo que había visto había dejado sin habla a Bartlett y, unos segundos más tarde, cuando recobró la voz, los focos habían dejado de iluminar al a criatura. Sus dos compañeros, que miraban para otro lado, no la habían visto en ningún momento. 

Poco tiempo después de todo este extraño episodio, John Baxter de quince años, volvía a su casa por Millers High Road después de de despedirse de su amiga a medianoche. Había caminado un kilómetro y medio cuando vio una figura bajita que se acercaba y presumió que era un amigo que vivía en la calle. Baxter le llamó pero no obtuvo respuesta. 

Los dos continuaron acercándose hasta que la extraña figura se detuvo. Baxter se detuvo también y preguntó: ¿Quién es?. La noche estaba muy oscura, por lo que solo podía ver una sombra. Dio un paso al frente y aquella forma salió disparada hacia la izquierda, bajó corriendo a un barranco poco profundo y subió también corriendo por el otro lado. 

Baxter, perplejo, siguió al desconocido hasta que llegó al barranco. Miró por encima de éste y, a diez metros de distancia vio algo que tenía el cuerpo parecido al de un mono, una cabeza como una sandía y unos ojos chispeantes. Sus largos dedos se agarraban al tronco de un árbol. Baxter se sintió de pronto inquieto y se alejó del lugar. 

La siguiente persona que vio al demonio de Dover fue un amigo de Bill Barlett, Will Taintor, de dieciocho años de edad. Barlett había hablaso de aquella criatura a Taintor. Sin embargo, éste se asustó mucho cuando él y su amigo Abby Brabham vieron aquella cosa en Springdale Avenue. Su descripción coincidía con la de Barlett, salvo en los ojos, que éste decía que eran anaranjados y aquellos juraron que eran verdes.

El Misterio de las Aguilas Gigantes.

pterodatilos

La desaparición de Oliver Thomas. ¿Aves raptoras?

El 24 de diciembre de 1909 la familia Thomas se preparaba para disfrutar un año más de una entrañable celebración. Durante todo el día los miembros de esta familia de granjeros del pequeño pueblo de Brecon, situado en Gales (Reino Unido), habían estado preparando la gran fiesta que, como cada año, reuniría a la familia y a varios amigos y vecinos. Todo parecía ideal para disfrutar de una noche de alegría en la que el espíritu de la Navidad lo impregnaba todo. Incluso el clima parecía querer unirse a la celebración, pues acababa de nevar y el campo estaba cubierto con una capa de nieve que convertía el paisaje en una postal. Al comenzar la cena todo era perfecto.

El guiso de la señora Thomas impregnaba el ambiente con un olor apetitoso, demostrando una vez más que era una excelente cocinera. Los niños jugaban y esperaban el momento de los regalos y los mayores conversaban animadamente. Nada hacía presagiar que algo acechaba a aquella gente, que el misterio se iba a materializar de forma trágica rompiendo para siempre la familia.

Gritos de socorro

La velada fue avanzando en medio de una conversación agradable. El cabeza de familia, Owen Thomas, era un excelente anfitrión, como había demostrado en anteriores ocasiones, y de su hospitalidad disfrutaban esa noche el comisario del pueblo, el veterinario y el pastor de una localidad vecina, todos acompañados de sus familias. En total eran quince personas. La fiesta avanzaba y la señora Thomas se percató de que se estaba acabando el agua. No había problema, a apenas unos metros de distancia de la casa tenían un pozo y solo había que ir con un cubo a sacar un poco de agua. Como los mayores estaban en medio de una agradable charla, decidió pedir a su hijo Oliver que saliese un momento a buscar agua al pozo. Una decisión que la pobre mujer lamentaría toda su vida. Oliver tenía once años, había ido en multitud de ocasiones a por agua al pozo y no le importaba demasiado dejar durante unos instantes el cálido ambiente que proporcionaba el hogar encendido. Afuera hacía frío, pero había acabado de nevar y se veían ya las primeras estrellas. El niño se calzó unas pesadas botas y, protegido con una bufanda que amorosamente le había colocado su madre, salió resuelto con un balde en la mano. Solo habían pasado unos instantes –después dirían los que se quedaron en la casa que apenas fueron diez segundos– cuando todos se estremecieron al oír un alarido del pequeño. Fue un grito penetrante, más que nada de sorpresa, que inmediatamente después fue seguido por llamadas de auxilio.

“¡Socorro, se me llevan!”, llegó a decir Oliver. Todos los presentes salieron corriendo hacia la puerta. Owen Thomas cogió su fusil, que colgaba de la chimenea, mientras exclamaba: “¡Un lobo!”. ¿Era posible que ese gran depredador hubiese atacado al muchacho? El veterinario, el pastor, otro granjero invitado… todos salieron portando armas, palos y una linterna. Pero en el exterior no estaba el pequeño, no había nadie. Pudieron seguir el rastro que el niño había dejado en la nieve: unas pisadas que se interrumpían bruscamente, como si hubiese desaparecido sin dejar rastro o algo lo hubiese alzado para llevárselo volando. Durante unos segundos, que parecieron eternos, cundió el desconcierto, pero aún quedaba algo que les helaría la sangre. Todos pudieron escuchar claramente de nuevo los gritos de Oliver, que, para sorpresa general, venían de encima de sus cabezas: “¡Socorro, me han cogido! ¡Socorro!”, le oyeron gritar. Todos los que lo estaban buscando quedaron anonadados. Miraban hacia el negro cielo, pero no eran capaces de ver nada. Ninguna pista, ningún indicio que les mostrase dónde se encontraba el niño y qué era lo que le estaba llevando hacia el cielo. Pidieron al chico que les indicase dónde estaba, pero el pequeño Oliver ya no dijo nada coherente, solo chillaba. Unos gritos de terror que pudieron oír durante casi un minuto los desesperados familiares y amigos, un tiempo eterno de impotencia en el que, para su desconsuelo, la voz del pequeño se fue volviendo cada vez más tenue, como si fuese subiendo y estuviese cada vez más lejos. Algo incomprensible había sucedido. Alguien había arrancado a Oliver del suelo y se lo había llevado volando. Aun después de la desaparición, y en medio del desconcierto, varios de los asistentes siguieron buscando con la lámpara alguna pista. Pudieron constatar que las huellas del muchacho sobre la nieve parecían normales, pero se interrumpían bruscamente a unos 20 m de la casa. A 2 m de las últimas huellas se encontraba el cubo, como si el niño lo hubiese soltado desde una cierta altura. El resto de la noche siguieron dando vueltas, llamándolo, intentando descubrir entre las tinieblas alguna pista que explicase el suceso.

 


Hipótesis descartadas

Al amanecer llegaron unos policías de Brecon, que registraron con detalle toda la casa, los alrededores y el pozo, al que bajaron. Pero no encontraron ninguna pista, nada que pudiese explicar qué le había pasado al pequeño y, sobre todo, dónde estaba. La única explicación que parecía plausible era que algo se lo había llevado volando. Pero ¿qué ave hay en el País de Gales capaz de levantar el vuelo con un niño de 11 años entre sus garras? Ninguna, ni la mayor águila podría hacerlo. Los aviones también quedan descartados, pues en 1909 la aviación todavía estaba poco desarrollada y, sobre todo, el ruido del motor sería claramente reconocible. Un silencioso planeador tampoco parece ser la solución, pues la ausencia de un sonido que le delatase no evitaría la posibilidad de maniobrar para capturar al niño y levantar el vuelo permaneciendo casi un minuto encima de la casa. Un globo habría sido difícil de maniobrar y, además, habría sido visto a la luz de las estrellas que brillaban en el firmamento.

 
El caso del pequeño Oliver, secuestrado por algo que bajó del cielo en la Nochebuena, quedó finalmente archivado como pendiente de solución. Es uno más de los que están a la espera de ser resueltos, algo en lo que casi un siglo después muy pocos confían. La gran cantidad de testigos, entre los que se encontraban personas de reconocida reputación, permite descartar que la extraña historia de la desaparición del niño fuese algún tipo de engaño, una mentira urdida para ocultar tal vez algún crimen. La falta de una solución al misterio de la desaparición de Oliver Thomas no evitó que en los años siguientes los niños de aquella zona viviesen la víspera de la Navidad con una mezcla de sentimientos contrapuestos. Era una fiesta de alegría, con regalos para los pequeños, pero sabían que algo inexplicable se había llevado volando al pobre Oliver. Tal vez algo había bajado del cielo, pero en lugar de traerle regalos se lo había llevado para nunca volver a ser visto. “Santa Claus es bueno y trae regalos, pero ¿existe algún ser malo que viene volando en la Nochebuena para llevarse a niños?”, preguntaban los pequeños de la zona a sus padres. “No, hijo –les respondían estos–, solo hay un anciano bondadoso que llega con regalos en un trineo tirado por renos mágicos.” Pero por las noches, sobre todo durante la víspera de la Navidad, los padres que pronunciaban estas tranquilizadoras palabras no perdían de vista a sus hijos en ningún momento. Sabían que si algo inexplicable se había dado cita una Nochebuena, podría volver a por otro niño.

Ave gigante o monstruo de otra dimensión

monstruos_conalas4

Durante casi cien años han sido muchos los intentos de explicar lo que le ocurrió a Oliver Thomas. Desde un primer momento se barajó la posibilidad de que lo capturase algún tipo de pájaro. En 1977 muchos se acordaron de este misterioso caso después de que se conociese el ataque de dos misteriosas aves negras a un niño de diez años llamado Marlon Lowe. El suceso tuvo lugar en Michigan (EE.UU) y no acabó trágicamente porque su madre intervino rápidamente y arrebató a su hijo de las garras de los animales cuando ya se estaban llevando por el aire al pequeño. Casos similares han ocurrido en diversos lugares del mundo y en buena parte continúan siendo un misterio, pues según los testigos no se trata de aves conocidas. En ocasiones se ha especulado que podría tratarse de algún superviviente de los teratórnidos, unos parientes del cóndor de los Andes que vivieron hasta hace unos 10.000 años en Norteamérica. Pero esas especies no se conocen en Europa. A veces las descripciones de las criaturas son aún mas extrañas, pues parecen reptiles alados como los que vivían en la época de los dinosaurios. Otra hipótesis recuerda que, según diversas tradiciones, durante momentos determinados del año, como la víspera de Navidad, de Todos los Santos o de San Juan, los límites de nuestro mundo parecen quedar mas difusos, siendo posible que salten hasta nuestra realidad entidades que normalmente no viven entre nosotros. Entidades que forman parte del mundo de monstruos como el chupacabras, el diablo de Jersey o el demonio de Dover y que han sido vistas en diversas ocasiones y lugares.

 

 

Monstruo de Flawoods

El término Chupacabras es el nombre de un ser mitológico contemporáneo que ataca a animales de diferentes especies en zonas ganaderas, agrícolas o rurales. El mito tuvo origen en la isla de Puerto Rico. Se argumenta que existe en América Central y América del Sur, en países como México, Chile, Guatemala, en la isla de Puerto Rico, etc; y en algunas zonas del sur de Estados Unidos.

El mito del Chupacabras alcanzó la popularidad en la década de 1990, siendo utilizada su imagen para el diseño de camisetas, llaveros y diversos artículos turísticos.

 

Comienzo de la leyenda en Puerto Rico

La leyenda del Chupacabras, comenzó en 1992, cuando los periódicos de Puerto Rico, El Vocero y El Nuevo Día, comenzaron a divulgar las matanzas de muchos tipos de animales diversos, tales como pájaros, caballos, y cabras. En ese tiempo era conocido como El Vampiro de Moca puesto que algunas de las primeras matanzas ocurrieron en la pequeña ciudad de Moca. Mientras que al principio se sospechó que las matanzas fueron hechas aleatoriamente por algunos miembros de un culto satánico, eventualmente estas matanzas se comenzaron a dar alrededor de la isla, y muchas granjas divulgaron pérdidas de vida animal. Las matanzas tenían un patrón en común: cada uno de los animales encontrados muertos tenían uno o dos agujeros pinchados alrededor de sus cuellos.

Algunos supuestos testigos reportaron avistar una figura pequeña color verde oscuro, alrededor de las áreas de las matanzas, dando a los reporteros y la policía, la sensación de que los chupacabras podían, en hecho, ser una figura extraterrestre; comenzando de esta forma la idea popular de que se trataría de una entidad alienígena.

Poco después de darse a conocer mundialmente las muertes animales en Puerto Rico, otras muertes animales comenzaron a ser reportadas en otros países, tales como República Dominicana, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Brasil, los Estados Unidos, más notablemente en México. En Puerto Rico y México, El Chupacabras gano estatus de leyenda urbana. Las historias del Chupacabras comenzaron a ser lanzadas varias veces en los noticieros norteamericanos e hispanos a través de los Estados Unidos, y se generaron productos comerciales del Chupacabras, por ejemplo: camisetas y gorras de béisbol.

En donde más auge tuvo este fenómeno y leyenda fue en México, o al menos en el norte del país, fue en el municipio de El Álamo, en el estado de Nuevo León, ya que ahí se reportaron muchos animales muertos, en su mayoría cabras, a supuesta causa del Chupacabras. Incluso en forma sarcastica se le relacionaba con el Ex-Presidente Calos Salinas de Gortari.

 

Presumibles apariciones a nivel mundial

ARGENTINA

  • En la primera mitad de 2002 se encontró ganado vacuno mutilado en varios puntos del país (en la zona comprendida entre las provincias de Río Negro y Santa Fe). Si bien se percibían ablaciones de los aparatos reproductivos de los animales, los medios asociaban los hechos con el fenómeno chupacabras o con ritos de sectas satánicas. Pasó muy poco tiempo para que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) concluya que las mutilaciones fueron llevadas a cabo por zorros y ratones "hocicudos"

BRASIL

  • Una aparición en la ciudad de Varginha en el Estado de Minas Gerais, Brasil, se atribuye frecuentemente al chupacabras. Sin embargo, con respecto a este incidente particular, la mayoría de la gente asocia este incidente a una entidad extraterrestre, ya que no se reportó ningún ataque.

CHILE

  • En abril de 2000, en la ciudad minera de Calama (norte de Chile), se reportaron una centena de animales de corral desangrados o mutilados de forma muy extraña, situación que se mantuvo hasta casi finales de 2002. Aunque las denuncias han disminuido, el investigador Jaime Ferrer R. que reside en esta ciudad, asegura que al 2006 los ataques aún continúan, pero no con la intensidad de sus inicios. Los parceleros o granjeros afectados prefieren guardar silencio, pues han comprendido que las autoridades es poco o nada lo que pueden hacer. Posteriormente se informó de casos en el Centro y sur del País.
  • En febrero de 2007, comenzó a transformarse nuevamente en noticia en Chile, en el puerto de San Antonio, a 108 kilómetros al suroeste de Santiago. Atacando un corral en el que mató a todas las gallinas, cuyos cuerpos fueron encontrados con un orificio en el espinazo y secos absolutamente de sangre. Posteriormente en una ciudad del sur un campesino asegura haber visto merodear por su patio al misterioso depredador, el cual fue descrito. En tanto, en la ciudad de Curico, a 201 kilómetros al sur de Santiago, también la aparición de un supuesto "Chupacabras" causó consternación en uno de los villorrios de esa ciudad, aunque esta vez no causó ningún daño.

PARAGUAY

  • Recientemente se ha mencionado la posible presencia de este ser mitológico en el país, ganaderos han reportado que encuentran a sus vacas desangradas o incluso colgando de árboles. La población se encuentra con relativa alarma ante tan extraños fenómenos.

El Chupacabras



No pocas veces se ha tratado de correlacionar las apariciones de OVNIs con la muerte o desaparición misteriosa de animales en determinadas zonas. A partir de 1974 comenzaron a publicarse noticias sobre casos de animales muertos misteriosamente en diversos puntos de Estados Unidos como Kansas, Nebraska, Iowa, Dakota del Sur, Colorado, Oklahoma y Minnesota.



A muchas de las víctimas les faltaba algún órgano (oreja, lengua, nariz, rabo u órgano reproductivo) mutilado con aparente precisión. Además los animales muertos aparecían "completamente sin sangre, como si su cuerpo hubiese sido secado con una aguja".



En Puerto Rico, de febrero a julio de 1975, ocurrieron numerosas muertes de animales en circunstancias casi idénticas coincidiendo en la misma zona geográfica con docenas de casos OVNIs y con otros fenómenos supuestamente afines.



Justamente veinte años después de los sucesos del llamado "vampiro de moca", como se acuñó popularmente a la bestia.

 

 

El Chupacabras aparece en Puerto Rico

El nacimiento del Chupacabras, al menos en su edición moderna, se remonta al mes de marzo de 1995, cuando los vecinos de los municipios de Orocovis y Morovis en el interior de Puerto Rico descubrieron que los animales de las granjas eran atacados de una forma sensiblemente diferente a la habitual en los animales salvajes o en el hombre. 

Conejos, pollos, cabras, etc. empezaron a ser encontrados totalmente desangrados, apareciendo los cadáveres con un simple y pequeño orificio, especialmente en la garganta. La plaga se extendió por la isla rápidamente. Las primeras descripciones del misterioso asesino no aparecieron hasta seis meses después de la aparición de la epidemia. Fue en septiembre del pasado año cuando fue observado por Madelyne Tolentino, una ama de casa de Canóvanas, al este de San Juan. Ésta y otras observaciones paralelas lo bautizaron en la zona como "El canguro" y "El conejo".

Las descripciones lo presentaron como una horrosa entidad semejante a un canguro con colmillos y con un abombamiento en sus ojos rojos y sus bocetos corrieron por toda la isla. Y por gracia del ufólogo Jorge Martín, a través de internet, la imagen se extendió al resto de la civilización. 
Pero en Puerto Rico se iban sumando cadáveres al guarismo del vampiro. Nuevos aterrorizados testigos hacían sus descripciones y los artistas daban forma a sus palabras: humanoides, depredadores de pata hendida y retorcidas gárgolas de catedral. El terror estaba sembrado en las zonas rurales. Las autoridades municipales organizaron unas doscientas partidas para capturarlo. Sectores políticos reclamaron una investigación oficial a un gobierno que ignoraba los dantescos hechos. 


Algunos científicos señalaron que los responsables debían ser monos, perros u otro animal exótico que habite libremente en el país. Las necropsias no establecieron un patrón único de muerte: traumas en el cuerpo, infecciones bacteriales, perdida de sangre.

Durante las primeras semanas de 1996, los ataques del Chupacabras comenzaron a menguar, pese a que las referencias de la prensa sobre su actividad no habían disminuido.


Las temperaturas en esa época del año son frías con lo que se pensó en una posible hibernación en las montañas de la selva tropical de El Yunque, o en alguno de los muchos sistemas de cavidades que hay en las isla, especialmente alrededor de Aguas Buenas, a unos 50 Km. de San Juan. 
Pero la tranquilidad no duraría mucho. Las alas del maligno ensombrecieron de nuevo la vida de los portorriqueños. A principios de marzo Arturo Rodríguez, un granjero del Barrio Sumidero, en Aguas Buenas, notificó la pérdida de 30 gallos luchadores y gallinas. Los animales tenían punzadas en su garganta y en el cuerpo. Se afirma que agentes del Departamento de Recursos Naturales realizaron una investigación in situ.

    El sábado 9 de marzo, un chico llamado Ovidio Méndez estaba enterrando una gallina muerta cuando observó un extraño ser de 1,20 metros de altura caminando a dos patas. Su cuerpo era gris oscuro, poseía ojos alargados rojos, largos colmillos y las manos en forma de garra. La policía no encontró nada. De todas formas no todas las personas estaban de acuerdo en que el Chupacabras fuera el responsable de las muertes de los animales. Una mujer creía que su conejo había sido asesinado por un perro. 
Como suele pasar en estos casos, a falta de una explicación que resulte suficientemente convincente, las especulaciones comienzan a correr. Así aparecieron sofisticados argumentos sobre perros con un colmillo, un simio delincuente, inconfesables experimentos genéticos y, cómo no, alienígenas. O el propio diablo cuando uno de los testigos afirmó que la aparición estuvo acompañada de un "olor fuerte a sulfuro". 
También fue detenida una santera, acusada de matar a los animales domésticos para sus ritos, pero es evidente que no podía ser la causante de todas ellas. Se dijo que debían ser diversos grupos Yoruba, pero lo cierto es que eso contradecía la hipótesis oficial hasta el momento: monos o perros. La matanza continuó en el Barrio Sumidero, especialmente en los sectores de La Araña, La Vega y la Capilla donde centenares de animales domésticos, pollos, patos, ocas e incluso algunas cabras, corderos y vacas, fueron desangrados. En uno de los ataques, además de las muertes causadas, el agresor arrancó de sus goznes una puerta metálica de 4,8 metros por 4,2. Tal desproporcionada prueba de fuerza no hizo sino aumentar el terror de los habitantes de la zona.

En los estados norteamericanos, la historia de este fabuloso canguro se ha mezclado con las del Diablo de Jersey, un personaje procedente de la mitología indígena y cuya presencia se denota en los últimos 260 años, contándose 2.000 supuestos testigos, siendo un clásico dentro de la zoología fantástica o criptozoología.

Conforme crecía el alud en Puerto Rico, aparecían nuevas especulaciones, generalmente gratuitas y a cual más pintoresca. Así el hermano Carmelo, un ejemplo de los autotitulados como psíquicos, pontificaba que las mutilaciones procedían de "una raza de vampiros que se complacen con la sangre animal" y que sólo se puede terminar con ellos usando "un rayo láser o una bala de plata". Con sus dotes clarividentes afirmó que estos seres no atacan a los humanos porque la sangre está demasiado infectada de toxinas y de grasas

 

Por su parte, un grupo ufológico de corte fanático conocido con el acrónimo de NOVA indicó que el Chupacabras era una de las 20 criaturas que habían descendido a la Tierra procedentes del espacio. Su repugnante misión consistiría en realizar experimentos con sangre humana con el objetivo de liberar perniciosos virus como el VIH causante del SIDA. Este grupo paranoico se dedicó a acosar a testigos e investigadores indicándoles que contaba con el respaldo de "una organización secreta del gobierno".
Sobre Puerto Rico recae la pésima reputación de ser campo de pruebas para armas secretas experimentales que van desde la Talidomida hasta armamento radiactivo, por lo que no fue difícil que algunos creyeran que el Chupacabras era el resultado de un experimento genético cuya salvaje actividad había sido concebida por el gobierno norteamericano.

Pero las teorías no terminan aquí. Otros vincularon la llegada del Chupacabras a la vieja e infundada creencia de que en Puerto Rico existen túneles que unen la isla con territorios continentales, especialmente con los Pirineos y Sudamérica. Incluso se sugirió que la criatura había acudido desde el Más Allá durante una oscura ceremonia de santería. Esta macabra creencia tiene mayor predicamento entre quienes han sufrido daños causados por el Chupacabras como si hubiesen sido víctimas de algún tipo de brujería o maldición que perjudicara su hacienda.

No obstante, la idea más extendida es que se trata de un ser alienígena, no en vano Puerto Rico se ha caracterizado siempre por una gran cantidad de avistamientos OVNI, lo que ha llevado a muchos a considerar a la isla americana como una zona caliente del planeta. Estas mutilaciones tendrían el mismo origen que las que se produjeron con anterioridad preferentemente en el Medio Oeste americano, donde numerosas cabezas de ganado aparecieron halladas sin sangre ni glándulas endocrinas. Esto se debería a una atrofia del tubo digestivo de los alienígenas, lo que motivaría consumir un preparado con la sangre y las glándulas endocrinas que absorberían a través de la piel. Esta explicación ha sido apuntada entre otros por Salvador Freixedo. Los extraterrestres, mediante una técnica genética habrían creado un animal que cumpliría la misión de chupar la sangre.

 

 

en Florida y en otros puntos de EE.UU. como Cambridge (Massachussets), la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, San Antonio, San Francisco y Moscú en Rusia.

También se ha sabido que en 1993 una bestia de comportamiento semejante atacó en Bulgaria causando varias muertes humanas, según consta en la prensa del momento. En Puerto Rico los científicos han atribuido los "ataques vampíricos" a caninos, de una rara variedad de un solo colmillo quizás y a fieros macacos. En México, fueron coyotes y murciélagos, con su carácter distorsionado por la sequía. Los testigos y propietarios de animales han sido calificados como incompetentes, desinformados e incluso mentirosos.

 

 

El Chupacabras llega a México

El 1 de mayo de 1996 un reportaje en un programa de noticias de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.

Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.

Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.

José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país. Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciones semejantes. Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente. 

El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México. Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la oscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978. Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el Chupacabras encendió mucho más los ánimos.

Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas "marcas de mordiscos", que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del Chupacabras. Sin embargo ella no fue la única. Ángel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja. Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas "víctimas" con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia. 

En el estado de Nayarit, la policia judicial, según se dice, abrió fuego contra un Chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 metros.

Conclusión

De lo poco que estamos seguros es que es un hecho el incremento de las muertes de animales "vampirizados" en Puerto Rico y México. Se ha informado ya de casos en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, en la Amazonía,

 

 



Escépticos y reputados ufólogos coinciden: fraudes, exageraciones e histeria. Sin embargo para muchos quedan preguntas en el aire.

¿Por qué una sola marca de pinchazo? ¿Cómo puede penetrar con suficiente profundidad en animales vivos para extraer su sangre? ¿Qué tipo de extraña baba es la que deposita sobre sus víctimas? Y sobre todo ¿Qué está viendo la gente? Quizá todo sea el mito de la bestia extraterrestre, pero vale la pena estudiarlo.

 

Escribir comentario

Comentarios: 0
QUETZALCOATL