BIENVENIDOS AL BLOG DE LOS ASESINOS SERIALES.

 

 

ATENCION!!!

 

EL CONTENIDO DE ESTA INVESTIGACION NO ES APTA PARA MENORES DE EDAD, YA QUE CONTIENE IMÁGENES MUY PERTURBADORAS SE SUGIERE DISCRECION.

En este sitio hablaremos de  los asesinos mas famosos en la historia, como eran sus modus Operandis, asi como el desenlace de sus miticas travesias de terror que ejercieron sobre la sociedad.

Para comprender a los Asesinos.

Para comprender un poco a los asesinos, primero se tiene que saber cuales son los transtornos mas comunes que desenbocan a cometer los mas horribles homicidios de la historia.

 


Trastornos Mentales.

De estos últimos , de los investigadores criminales traeré una clasificación de los homicidas que nos permita adentrarnos en el tema, es decir, no me basaré en una taxonomía psicológica o científica en esta primera parte.

Existen útiles subdivisiones de los homicidas que resultan ser valiosas al momento de comprender el fenómeno.

Homicida según el orden del lugar de los hechos. Según la planeación del crimen y las evidencias dejadas en el lugar de los hechos.

Desorganizado: A mayor desorganización del lugar de los hechos, mayores evidencias, mayor facilidad  la captura e incluso mayor juventud e inexperiencia criminal.

Organizado: A mayor organización mayor planeación, menores evidencias, menos facilidad para su captura, mayor  delincuencial y mayor edad.

Homicida de grupos. Es el que aniquila a varias personas al mismo tiempo. A su vez esta dividido en:

Homicida Familiar, que es el que mata a su familia y algunas veces se suicida él mismo.

Homicida múltiple: Es el que mata a un grupo de desconocidos, se asocia a periodos de agitación por enfermedad mental (psicosis, paranoia, maniaco-depresión)

Homicida según la .

Sedentario. Mata en una misma zona, es geográficamente estable.

Itinerante. Es geográficamente transitorio, se dedica a matar y se traslada de ciudad para desorientar a las autoridades y evadir las investigacionescriminales. Puede o no usar varias identidades, obtiene lucro de actividades ilícitas o informales, nunca permanecen en trabajos estables, no conserva vínculos familiares, ni .

Homicida según otras agresiones: Es decir que además del homicidio cometen otro tipo de lesiones personales o actos violentos contra sus víctimas.

Homicida sexual (asesino lujurioso). Es el que causa la muerte de sus víctimas, pero acompaña su hecho de actos sexuales, como violar a la víctima, cercenarle partes sexuales o genitales, introduce objetos extraños en sus orificios genitales o excretorios. El acto sexual se puede ver como una forma de usar y abusar de la otra persona, el  puede ser considerado un "arma".

Homicida sádico: es el que arremete actos de tortura contra la víctima mientras ella esta viva.

Otros criminales realizan actos exploratorios con el cuerpo inerte de su víctima, produce evisceración, quema o descuartiza el cadáver.

Homicida según características de personalidad:Comprendiendo la personalidad como la fundamental motivación para la realización del acto, los subdivide en trastornados mentalmente y en personalidades antisociales.

Psicóticos. Los psicóticos son los que padecen de una enfermedad mental, como la esquizofrenia, la paranoia, el delirium tremes y motivados por dicho trastorno ejecutan homicidios. Se identifican generalmente como homicidas desorganizados.

Psicópatas. Son personalidades antisociales reincidentes, se caracterizan por parecer normales, tener capacidad de discernimiento y normal curso depensamiento y lenguaje, no padecen de remordimientos, tienen encanto y afecto superficial, son manipuladores, ostentan megalomanía (autoestimadistorsionada exageradamente positiva), mantienen conducta irresponsable hacia los hijos, hacia el trabajo y hacia su pareja, no establecen un proyectode vida y desde la infancia presentan conducta antisocial y son reincidentes hasta que son capturados por la justicia, es decir, solo los detiene el controlsocial formal.

Los psicópatas son personas con entidad clínica propia, pero que no han sido propiamente reconocidos como trastornados mentales, según la taxonomía del DSM-IV ni del CIE-10, ni tampoco han sido considerados como inimputables ante los tribunales Europeos, ni norteamericanos.

Varios autores reconocidos entre la criminología y la psicología jurídica como Hare y Garrido, afirman que el diagnóstico de psicopatía no coincide con los criterios diagnósticos del Trastorno Antisocial de la Personalidad del DSM-IV, ya que este último hace énfasis en criterios conductuales y no en rasgos y adicionalmente agrega la frase "5 de estos criterios permiten establecer el diagnóstico" pudiendo quedar excluidos los fundamentales.

A estas clasificaciones norteamericanas hay que reconocerles que representan una muestra del trabajo serio y experimentado que han realizado por más de 30 años, pero significará esta taxonomía norteamericana un conocimiento aplicable para Peru? Es probable que en Peru no tengamos asesinos organizados y desorganizados puros? Podrán existir otra clase de asesinos seriales diferentes a los psicóticos y a los psicópatas? De ser así cuales serían sus motivaciones y cómo serían susceptibles de tratamiento?

Aún desconocemos como se puede aplicar este conocimiento a muchas realidades nacionales, basándonos en la realidad y las estadisticas peruanas no podemos afirmar que tengamos psicóticos que hayan cometido homicidio serial, sabemos que han cometido homicidios únicos (numéricamente hablando).

Esto nos permite vislumbrar como el conocimiento internacional del tema supera significativamente la aplicación del mismo a nuestra realidad peruana, por eso más que interesarnos en los avances teóricos del tema deberíamos empezar motivando a los entes administradores de la justicia en la aplicación de los mismos a la investigacion criminal y al control social formal.

Y debería interesarnos mucho más el tema de perecimiento de las víctimas, porque las cifras deberían recordarnos más a ellas que a los homicidas, "las víctimas no pueden ser asumidas como una cifra más en el ranking de las listas de internet de los asesinos en serie", este delito para la víctima significó una experiencia única y definitiva, para el  material significó tan solo un "trofeo más".

No existe la criminología sin la victimología, no podemos continuar con el negligente olvido de las víctimas, aunque es difícil que nos atraiga más la versión dramática y no la versión fascinante y poderosa del agresor. También considero que dar publicidad a los homicidas les puede resultar motivante, pues los medios de comunicacion les aseguran despliegue social y reconocimiento de sus hazañas; hecho que puede ayudar a que otros criminales aprendan por modelamiento; por eso creo que debemos llamar la atención a los medios de comunicación sobre la responsabilidadsocial que tienen en el tema de publicitar la violencia y creo fehacientemente que nosotros mismos como  y como sociedad civil debemos concientizarnos y asumir una posición ética que no refuerce a los victimarios.

 

Asesinos famosos.

A continuacion aremos una breve investigacion acerca de los homicidas mas famosos de la Historia.

Robert Berdella.

 

Robert Berdella (31 de enero de 1949 en Cuyahoga Falls, Ohio - 8 de octubre de 1992 en la Penitenciaría Estatal de Missouri) fue un asesino en serie estadounidense convicto por haber violado, torturado y asesinado a seis hombres en Kansas City, Missouri entre 1984 y 1987.

 

Berdella fue inscrito en el Kansas City Art Institute desde 1967 hasta 1969. Durante este tiempo fue condenado pero recibió una sentencia suspendida por venta de anfetaminas. Fue arrestado más tarde por posesión de LSD y marihuana, pero los cargos fueron retirados por falta de pruebas. En 1969 compró la casa 4315 Charlotte, que sería el escenario de los crímenes. Trabajó como chef y, finalmente, abrió Bizarre Bob's Bazaar, una tienda de novedades que vendía cosas de ocultismo

Siendo adolescente, Berdella entró a trabajar a un restaurante. Allí fue abusado sexualmente por un compañero de trabajo. Al mismo tiempo que se alejaba del catolicismo, asumió su homosexualidad. Fue por esos tiempos que descubrió su amor por el cine y la fotografía. Pasaba las tardes solo, mirando películas en algún cine.

Las jeringuillas que usaba el asesino

 

No sabía que una de esas cintas cambiaría su vida: se trataba de El coleccionista, en la cual un hombre que recolecta mariposas secuestra a una mujer con la cual se ha obsesionado y a la que mantiene encerrada en el sótano, hasta conseguir que ella acceda a sus deseos. Para el impresionable Robert Berdella, esta película representaba una revelación, y así lo declararía años después.

En 1967, Berdella ingresó al Instituto de Arte de Kansas; tenía dieciocho años. No terminó los estudios: comenzó a consumir alcohol y drogas de manera alarmante, hasta que fue arrestado por posesión de drogas. Fue sentenciado a cinco años, sentencia que terminó siendo suspendida. Lo arrestaron otra vez por posesión de marihuana y LSD, pero fue liberado días después. En 1968 entró como cocinero a un restaurante; durante mucho tiempo trabajó allí con gran éxito, al grado de que un año después pudo adquirir una casa en Charlotte Street.

Una de las fotografias realizadas por el asesino, hay algunas realmente sádicas

 

A los 33 años tuvo como pareja a un veterano de la guerra de Vietnam, pero la relación fue un desastre. Cuando se separaron, Robert Berdella comenzó a frecuentar prostitutos. Se involucró sentimentalmente con varios e incluso se llevó a algunos a vivir a su casa, a cambio de compartir gastos. Les hablaba sobre enderezar sus vidas y dejar de prostituirse.

Pero un evento desconocido lo cambió por completo. Berdella nunca quiso hablar del asunto, pero algo lo transformó por completo. Jerry Howell era un amigo suyo de muchos años; Berdella le había prestado dinero y él se negaba a pagárselo. Como vio que no recuperaría su dinero, Berdella decidió cobrar la deuda de otra manera.

El 4 de julio de 1984 pasó a recogerlo con el pretexto de beber unas cervezas juntos. Ya en su casa, le suministró varios calmantes sin que Howell se diera cuenta, hasta que perdió el conocimiento. Una vez desmayado su amigo, Berdella comenzó a sodomizarlo. Presa de un frenesí, le introdujo en el ano un pepino, desgarrándoselo. Después lo ató y se marchó a trabajar a su bazar. Cuando regresó, se dedicó a inyectarle diversos medicamentos para que siguiera sedado.

Como estaba a su entera disposición, Berdella decidió ir más allá: lo colgó del techo, sostenido de los pies, haciéndole heridas para desangrarlo. Luego tomó su colección de cuchillos de cocinero y empezó a cortarlo en pedazos; cuando el trabajo se hizo más difícil, Berdella empleó una sierra eléctrica. Howell no aguantó: comenzó a vomitar por el dolor y terminó ahogándose.

Una de sus víctimas

 

Berdella fue arrestado en la primavera de 1988 después de que una de sus víctimas escapara desde la ventana del segundo piso, usando solamente un collar de perros que Berdella le había colocado para deleite sexual. Cuando este joven escapó, Berdella se encontraba en su trabajo. El joven fue auxiliado por un vecino que llamó a la policía. Al llegar la policía, el joven contó lo acontecido a los agentes quienes primeramente pensaron que se trataría de una riña amorosa entre homosexuales. Sin embargo, debido al tipo de acusación (violación, tortura y secuestro), decidieron investigar. Al llegar Berdella de su trabajo, fue inmediatamente abordado por los agentes quienes lo arrestaron en cargos de violación. Al intentar ingresar a la casa Berdella les negó la entrada por lo que necesitaron un permiso judicial.

Decenas de fotos Polaroid de sus víctimas fueron encontradas en su habitación en el segundo piso. Además, se encontraron elementos de tortura en uno de los cuartos, también del segundo piso, como cadenas, mordazas, esposas, baterías eléctricas, etc. En una investigación más a fondo se encontraron restos humanos y manchas de sangre por toda la casa. Además, un cráneo humano enterrado en su jardín.

El asesino detenido

Según sus propias declaraciones, ataba a los jóvenes luego de drogarlos para poder someterlos sexualmente y torturarlos. En un caso específico, arrancó un ojo del joven para ver qué sucedía. Se deshacía de los cuerpos desmembrándolos en su bañera y tirándolos a la basura en bolsas de plástico.

Sus vecinos no podían creerlo, era un hombre ejemplar. Recibió la máxima sentencia de cadena perpetua y murió en prisión en 1992 producto de un ataque cardíaco. Una de sus últimas quejas fue de que el personal policial no le daba las medicinas por sus problemas del corazón. Su muerte nunca fue investigada.

 

Pedro Alonso López.


 

El colombiano Pedro Alonso López (nacido en Tolmia en 1949) fue expulsado de su hogar al ser sorprendido por su madre, una prostituta que engendró 13 hijos, mientras mantenía relaciones sexuales con una de sus hermanas.

 

El era el séptimo hijo. Tenía entonces 8 años de edad y se lanzó a los caminos. Tardó más de un año en llegar a Bogotá, desamparado y famélico (comía lo que podía rescatar de los tachos de basura), sin saber a quién acudir. Un hombre de edad le ofreció casa y comida, pero aquello no fue otra cosa que una perversa treta para violarlo. Muy duramente iniciaba el aprendizaje de la vida, que no le ahorraría dolores y humillaciones y despertaría en él una inextinguible sed de venganza. La funesta experiencia le hizo temer a los adultos y anidar un sentimiento de desprotección que se acentuó a los 12 años, cuando acudió a una escuela para estudiar y el maestro también intentó violarlo.

Desconfió de todo y de todos. Solitario, se hizo ratero; ninguna ocupación fija podría despejar las dudas y temores que la más simple convivencia despertaba en él. Por cierto, de vez en cuando solía suceder que la policía le ponía la mano encima y antes de entregarlo al Tribunal de Menores agregaba nuevas humillaciones y palizas que crecían en violencia junto con su cuerpo. A los 18 años de edad recibió la más concluyente prueba de la irracionalidad de ciertas decisiones de la Justicia. Fue arrestado y condenado a siete años de prisión por robar un automóvil. En la cárcel compartió celda con otros cuatro presos, que lo violaron reiteradamente en la primera noche de su reclusión. Esa noche se graduó en venganza. Ya no era niño para llorar en soledad sus penas y sus miedos. Había aprendido otros códigos más eficaces. Sin exteriorizar rencor alguno, esperó la llegada de la hora de la venganza. No debió esperar demasiado. Robó un cuchillo de la cocina del penal y, de noche, mientras sus compañeros de celda dormían profundamente, los hundió en el sueño más profundo: degolló a los cuatro. La Justicia sumó otros dos años a la condena que estaba sirviendo.

Pedro Alonso López pensó que, definitivamente, algo no funcionaba bien en la sociedad o que él había vivido equivocado acerca de la escala de valores: siete años por robar un automóvil, dos años por asesinar a cuatro hombres... Quizá, después de todo, la vida humana valiese menos que la mayoría de los bienes materiales de la vida. Siempre se aprende algo nuevo. En 1978 recobró su libertad y, abandonando Bogotá, se encaminó hacia los faldeos occidentales de la cordillera de los Andes. Las comunidades andinas, sumidas en un secular desamparo, ofrecían amplio campo para el objetivo fundamental de su vida: la venganza. Allí inició su serie sangrienta, que no tiene parangón en la historia del crimen en América latina (siempre que se mantenga al margen del recuento la dilatada falange de sus criminales políticos, como el dominicano Rafael Leónidas Trujillo, que en una sola campaña hizo asesinar a más de 10 mil haitianos indefensos).

Pedro Alonso López entre rejas tras ser detenido

Laceradas por la miseria, las comunidades aborígenes eran un campo excepcional apto para sus fines, porque los padres, agobiados y agotados por la necesidad de proveer al hogar del magro sustento diario, dejaban abandonados durante largas horas a sus hijos, que vagaban al azar. Además, moviéndose por las regiones fronterizas de Colombia, Perú y Ecuador, López haría más difícil la tarea de las fuerzas policiales; no se equivocó. Quienquiera tuviese alguna capacidad de persuasión podía cautivar a una pequeña y llevarla consigo; difícilmente alguien advirtiese algo anormal en la conducta de un adulto que se alejaba llevando de la mano a una criatura. En regiones azotadas por la miseria, bastaba a Pedro Alonso López, hombre de modales suaves, la promesa de un dulce, un juguete o una gaseosa para vencer la desconfianza.

Inició en Colombia su terrible ajuste de cuentas, en las aldeas aborígenes que trepaban los faldeos de la cordillera. Increíblemente, las desapariciones de las menores no suscitaba demasiada inquietud entre los aldeanos, pues era habitual que los chicos semiabandonados huyeran de sus hogares y se marcharan a las ciudades impulsados por la ilusión de una vida menos dura. Solía suceder que algunas comunidades se movilizaran ante la falta de alguna niña, pero él siempre conseguía eludir sospechas. Se sabe que al menos en una oportunidad Pedro Alonso fue capturado en Perú, adonde se había trasladado para escapar de la acción de la Policía de su patria, movilizada por las inexplicables desapariciones de decenas de niñas. Los indios peruanos lo torturaron durante varias horas porque lo sorprendieron cuando intentaba secuestrar a una niña de 9 años. La intervención de un misionero protestante le salvó de ser quemado vivo. Fue entregado a la Policía que, sin someterlo a interrogatorio, lo deportó a Ecuador; al fin de cuentas, se trataba de denuncias de indígenas...

Reconstrucción de uno de los asesinatos de este asesino en serie

 

Ecuador fue, pues, la tercera etapa de su camino de venganza. Obraba siempre con la misma metodología: suaves maneras persuasivas, promesas de dulces y juguetes, el traslado de la menor a algún paraje desolado, la violación, el asesinato y el entierro del cadáver. Sólo mataba de día, porque, como confesó al ser definitivamente capturado, le producía el máximo placer sexual contemplar cómo la llama de la vida se apagaba lentamente en los ojos de sus pequeñas víctimas mientras eran estranguladas. La serie sangrante en Ecuador concluyó abruptamente en abril de 1980, cuando una inundación barrió los suelos de la periferia de Ambato y dejó al descubierto varios cadáveres. Apenas unos días más tarde, su intento de secuestrar a otra criatura fue frustrado por los gritos de auxilio proferidos por una hermanita de la inminente víctima. Pedro Alonso López fue capturado por algunos lugareños y entregado a la Policía, que vinculó el fallido secuestro con el hallazgo de los cadáveres en Ambato.

López mantuvo un inquebrantable mutismo en los interrogatorios, hasta que un sagaz detective ideó la forma de hacerlo hablar. Convencieron al sacerdote Córdoba Gudiño para que cambiase su hábito por humildes vestimentas de paisano y lo encerraron en la misma celda que el presunto asesino serial. Un solo día de diálogo bastó al religioso para ganar la confianza del colombiano apacible y ver abrirse las puertas del horror: con absoluta serenidad, Pedro Alonso López comenzó a narrarle algunos de los centenares de crímenes que había perpetrado en Colombia, Perú y Ecuador. No se trataba del vano alarde de un mitómano, porque lo confesó todo a los investigadores. Según sus recuentos, había asesinado a unas 110 niñas en Ecuador, un centenar en Colombia y más de 100 en Perú. Con alucinante alarde de insensibilidad, explicó que le gustaban más las pequeñas ecuatorianas, porque eran más inocentes, confiaban más en la palabra de los extraños. Como no era fácil para los policías creer en todo lo que les contaba, el asesino se ofreció a guiarlos hasta los lugares donde enterraba a sus víctimas: en una sola de las tumbas colectivas fueron encontrados los cadáveres de 53 niñas de entre 8 y 12 años de edad. Ya no hubo dudas. Más aún: según un alto funcionario del Sistema Penitenciario ecuatoriano, excederían de 400 los crímenes cometidos por el llamado “Monstruo de los Andes”. La Justicia de Ecuador lo condenó a reclusión perpetua. Y aun le aguardan juicios y sentencias seguramente similares en Perú y Colombia...

Pedro Alonso López, un auténtico monstruo

 

En un reportaje que en 1999 concedió en la cárcel al periodista estadounidense Ron Laytner, Pedro Alonso López dio detalles escalofriantes de su vesanía: “Me sentía satisfecho con un asesinato si lograba ver los ojos de la víctima. Había un momento divino cuando ponía mis manos alrededor del cuello de las niñas y observaba cómo se iba apagando la luz de sus ojos. El instante de la muerte es terriblemente excitante. Una niña necesita unos 15 minutos para morir”. Y proclamó orgullosamente: “Soy el hombre del siglo. Nadie podrá olvidarme”.

 

El Petiso Ojerudo.

El Petiso Orejudo (Santos Godino)

Asesino de niños, el más destacado en aquellos años en Argentina por su barbarie su ironía y por ser un niño tan lleno de maldad que conmocionó a la opinión pública porteña del mundo, de un mundo donde los medios masivos de comunicación todavía no estaban tan vigentes.

En la capital argentina existía un monstruo, un ser maldito, macabro con una crueldad hasta los extremos más desconocidos. Buenos Aires se transformaría de a poco en una ciudad que perdería la tranquilidad, se había apoderado un pánico colectivo puesto que la ola de crímenes se pudo comparar con el asesino Jack "el destripador" o el "Vampiro" en Düsseldorf.

La familia Laurora estaba en su domicilio, todos sentados a la mesa, el esposo, la mujer, su hijo de siete años, pero sus rostros de preocupación eran muy evidentes, algo andaba mal, faltaba Arturito, el mayor, su comportamiento no era nada normal, comentaba su madre sorprendida y preocupada, esa ausencia de ya varias horas inquietaba a la familia. Su padre, quien demostraba su verdadero estado de ánimo, se dirigió a la comisaría 13ª a dar respectivo conocimiento a las autoridades. Ya han pasado 24 horas desde la desaparición de Arturito, su padre ya presiente lo peor y piensa para sus adentros que habría tenido un accidente y nadie se había percatado de ello, igual ha caído en las manos de un monstruo.

Mientras tanto el agente Gallardo por las esquinas de Pavón y Solís vigilaba su territorio asignado como era costumbre en aquellas épocas donde la movilidad no era lo que es hoy día, se le acercan dos desconocidos y se identifican uno como Francisco L... y el otro como Jerónimo M... :
- Agente - Le dijeron agitados. 
- Venimos de ver la casa de Pavón Nº 1541 que está vacía y en alquiler y vimos dentro el cadáver de lo que parece ser un niño. 
Antes de una hora de esta denuncia ya el agente había dado parte al comisario Eduardo Vivas, todos los agentes de guardia en esa zona arribaron al lugar y se encontraron con la macabra escena, en el piso se encontraba con las piernas entreabiertas el cadáver de un niño de no más de 14 años que por la descripción que había dado su padre no había lugar a dudas, era Arturito, alrededor del cuello tenía varias veces enroscado un piolín (cordón que utilizaba para atarse los pantalones).

El Petiso Orejudo con el arma homicida

Su padre, el señor Laurora trató de contener el llanto al tener que reconocer el cadáver de su pequeño hijo, esa familia ya no sería la misma con un hermoso hijo y de la noche a la mañana ya no lo tenían más con ellos, un monstruo se había apoderado de su inocente vida. Rápidamente se comenzó la investigación de este horrendo crimen, se investigó desde la sirvienta que tenía las llaves que entregaba a los interesados en alquilar la vivienda hasta los vecinos más cercanos al lugar pero no pudieron acercarse a nada concreto.

Era un personaje, cínico cuando estaba por matar a un niño y alguien se acercaba, para despistar, simulaba que él mismo lo encontraba haciéndose pasar por un ciudadano que colaboraba con la justicia.
Pero el comisario, al ver una denuncia de su propio padre que decía lo siguiente comenzó a desconfiar de este ser, que era un niño pero con la encarnación del mismo demonio.

Fiore Godino como se llamaba su padre italiano que residía en el país hacía 18 años casado, de profesión "Farolero" el cuál dejo asentado que tiene un hijo llamado Santos Godino de 9 años que es totalmente rebelde a la autoridad de sus padres, que molesta de forma continua a los vecinos arrojándoles piedras e insultándolos con palabras que no hacen al vocabulario de personas civilizadas. Lo entrega a la autoridad policial para que lo recluya en donde crea conveniente. Pero como el comisario todavía no tenía las pruebas suficientes para declararlo culpable fue puesto en libertad, nuevamente el monstruo estaba libre acechando a cualquier inocente criatura presa de sus depravadas locuras de muerte. Para la ley todavía cabía la pregunta, ¿quién sería el asesino?.

Sigue el horror en Buenos Aires. 

Caminaba un tal Smith rumbo hacia su casa cuando escuchó unos llantos de miedo, al pararse frente a la puerta de donde procedía ese extraño llanto se asomó y encontró a una niñita de cuatro o cinco años llorando sin consuelo y a su lado un jovencito de enormes orejas que la intentaba consolar, cuando el señor Smith preguntó que sucedía el joven dijo que había escuchado los mismos llantos que él y entró a consolarla y continuó diciéndole que tal vez se escapó de sus padres y se extravió, el extraño ser de orejas apantalladas dijo conocer donde vivía y junto al señor que había interrumpido un posible crimen de una inocente niñita la entregaron a sus padres.

Pasados algunos días, después de lo relatado anteriormente, un agente de policía en la puerta de una casa de la calle Urquiza encontró a otra niña que tenía apenas tres años llorando y a su lado este extraño personaje de orejas enormes intentando calmarla y se repitió lo mismo diciendo que sabía donde vivía y ambos también la entregaron a sus padres frustrando otro crimen del petiso orejudo pero estas personas lo hicieron sin saber de la bestia que estaba a su lado.

Asesino y también Incendiario 

Dos hechos en los cuales estuvo posiblemente implicado, pero jamás se pudo comprobar, ¿quién iba a notar que un niño sería el autor de los incendios?.
Uno fue en un corralón de maderas en la calle Carlos Calvo al 3900, el otro en la estación de Tranvías Anglo Argentina este último fue apagado a tiempo, el anterior, por tener un elemento muy combustible, lamentablemente no pudo apagarse. 
Santos Rodino, como todo criminal, tuvo una infancia horrible y llena de sinsabores, con un hermano epiléptico que vez tras vez había que sostenerlo entre varias personas para que no se matara contra las paredes en sus repentinos ataques, con un padre alcohólico que no hacía otra cosa que maltratar a su madre y para completar, siendo muy pequeño su progenitor le dio una paliza que hasta el día de sus crímenes guardaba cicatrices en la espalda.

Dos niñitos en un zaguán jugaban, y Godino con sed mucha sed de sangre, la niñita se negó a ir con él pero el varoncito de tres años cuando el monstruo le ofreció caramelos, dijo que sí, éste lo condujo a un lugar apartado, le dio vueltas en el cuello un piolín que llevaba y terminó con la vida de este bebe y creyendo que estaba aún vivo encontró un clavo que le atravesó en la sien, sintió alivio y observó su obra casi perfecta para su mente.

Cuando se retiraba, un hombre cualquiera le preguntó si no había visto a su hijito de tres años y le contestó que en la policía le darían información, Santos Rodino jamás pensó que estas serían sus últimas y malvadas andanzas.

Otra de sus víctimas Jesualdo Giordano fue atada de pies y manos y atravesado el cráneo con un clavo de tres pulgadas. 
Mediante las pericias de aquella época que no tenían los avances de la tecnología que hoy día se usa para descubrir a asesinos seriales Cayetano Santos Godino fue atrapado en su domicilio el 3 de Noviembre de 1912, este cruel asesino, durante el interrogatorio a pesar que se le encontró un piolín de las mismas características que el que tenían sus víctimas se mantuvo en una negativa profunda, la justicia decidió llevarlo a la morgue para mostrarle el cadáver del niño y camino a ese destino decidió confesar, todos quedaron perplejos ante tan atroces declaraciones. 

Cronología de sus crímenes

Miguel de Paoli

El 28 de septiembre de 1904, contando con apenas 7 años, Cayetano da inicio formal a su carrera criminal, a fuerza de engaños lleva a Miguel de Paoli, de casi dos años hasta un baldío y allí lo golpea para luego arrojarlo sobre un montón de espinas, un policía que pasaba se percata de lo sucedido y lleva a ambos niños a la comisaría de donde serían recogidos mas tarde por sus respectivas madres.

 

Ana Neri

 

 

 

 

 

 

 

Al año siguiente, Cayetano agrede a su vecina Ana Neri, de apenas 18 meses. Le conduce hasta un baldío en donde le golpea repetidamente en la cabeza con una piedra. Nuevamente es descubierto por un policía quién pone fin al ataque y le detiene, pero, dada su corta edad es dejado en libertad esa misma noche.

Severiino González

El 9 de septiembre de 1908 vuelve a las andadas, conduce a Severino González Caló, de 2 años, a una bodega ubicada frente al Colegio del Sagrado Corazón, ahí lo sumerge en una pileta para caballos cubriéndola después con una tabla para ahogar al pequeño. El propietario del lugar, Zacarías Caviglia, descubre la tentativa pero Godino se defiende diciendo que el niño había sido llevado hasta allí por una mujer vestida de negro de la que suministra señas particulares. Es conducido a la comisaría de donde es recogido al día siguiente.

Homicidio de una niña de un año que fue enterrada viva.

El 15 de septiembre de 1908 quemó los párpados de Julio Botte, un niño de veintidós meses con un cigarrillo. La madre de la víctima lo descubre, pero logra escapar a tiempo.

El 17 de enero del fatídico 1912 Cayetano, quién ya es conocido en las calles con el sobrenombre de "Petiso Orejudo", se introduce en una bodega de la calle de Corrientes y da rienda a otra de sus grandes pasiones; el fuego. El incendio que provoca tarda cuatro horas en ser sofocado por los bomberos. Después de su arresto declararía:
"Me gusta ver trabajar a los bomberos. es lindo ver como caen en el fuego."

El 26 de enero de 1912 un crimen aterrador conmueve a la sociedad porteña. El cadáver Arturito es encontrado. Arturo Laurora fue golpeado y torturado, se encontró con un trozo de cordel atado alrededor del cuello.

El 7 de Marzo de 1912 prendió fuego a la ropa de la niña Reyna Bonita Vaínicoff de tan solo cinco años que falleció a raíz de las quemaduras.

En los meses siguientes el Petiso causa dos incendios más que son controlados fácilmente por los bomberos sin que se produzcan víctimas.

El 25 de Agosto de 1912 asesinó a un menor de 12 años.

El 24 de septiembre, mientras trabaja en una bodega propiedad de Paulino Gómez, Cayetano mata de tres puñaladas a una yegua. No fue detenido por falta de pruebas. Apenas unos días después prende fuego a la Estación Vail de la compañía de tranvías Anglo-Argentina, el incendio fue controlado por los bomberos.

Roberto Russo

En noviembre 8 el Petiso Orejudo, con engaños como siempre, convence a Roberto Russo de 2 años a acompañarlo a un almacén en donde supuestamente le compraría unos caramelos. Le lleva hasta un alfalfar a pocas cuadras en donde le ata los pies y procede a ahorcarlo con un trozo de la cuerda que usa para atarse los pantalones, son descubiertos por un peón del alfalfar quién los entrega a las autoridades. Cayetano declara haber encontrado atado al niño y estarlo rescatando cuando son descubiertos, es liberado por falta de mérito.

El 16 del mismo mes, en un baldío situado en las calles de Deán Funes y Chiclana, intenta golpear a Carmen Gittone de 3 años. Un vigilante hace acto de presencia y el agresor consigue escapar. Días después, el 20 de noviembre, se lleva de la esquina de Muñiz y Directorio a la niña Catalina Naulener de 5 años. Busca un baldío por la calle Directorio, pero antes de encontrarlo la menor se resiste a seguir. Godino se descontrola y la golpea. El dueño de la casa ubicada en el número 78 de la mencionada calle interviene y Cayetano logra huir de nuevo.

El último crimen del Orejudo es probablemente el mejor documentado de su espectacular carrera, su víctima, Gerardo Giordano de apenas tres años sale, como todas las mañanas después de desayunar con sus padres, de su casa ubicada en la calle Progreso número 2185 para reunirse con sus amiguitos y jugar a todo aquello que acostumbran jugar los niños en esa edad. Esa misma mañana del 3 de diciembre, a pesar de los acostumbrados gritos de su padre, Cayetano sale de su casa ubicada en Urquiza 1970, ya lleva clavada entre los ojos la determinación terrible de matar.

Después de vagabundear un rato por las calles, Santos Godino encuentra, en la calle Progreso un grupo de chicos jugando. Se les suma sin despertar ninguna sospecha porque, después de todo, su aspecto de idiota siempre le ha permitido ganar la confianza de sus víctimas.

Gerardo Giordano

Poco después consigue convencer a Gerardo para que lo acompañe a comprar unos caramelos. Un rato antes y sin éxito, invitó a Marta Pelossi, de 2 años de edad; pero la menor, asustada, se refugió en su domicilio. Así pues, víctima y homicida se encaminan sin apuro hacia el almacén ubicado en Progreso 2599 en donde compran dos centavos de caramelos de chocolate. Enseguida el más chico los reclama, pero Godino, imperturbable, resuelve dosificarlos: le permite algunos, y le promete los demás si acepta acompañarlo hasta cierto lugar alejado, la Quinta Moreno.

Una vez en la entrada, el chico llora y se resiste a entrar. Pero el asesino lleva hecho demasiado, ni siquiera vacila: lo agarra con violencia de los brazos, lo introduce en la quinta y lo arrincona cerca de un horno de ladrillos. Lo derriba con fuerza y lo aquieta poniéndole la rodilla derecha sobre el pecho. Godino conoce el mecanismo: con apuro, pero sereno, se quita el piolín que lleva por cinturón (se trata de esos lazos de algodón que se utilizan en albañilería para sostener las plomadas), y empieza a enrollarlo en el cuello de Gerardo, le da 13 vueltas y procede a estrangularlo. Pero Gerardo intenta levantarse, así que Cayetano procede a atarle de pies y manos cortando la cuerda con un cerillo encendido. De nuevo procede a asfixiarlo con el cordel pero el chiquillo se resiste a morir. Una idea cruza por la mente de Cayetano; ¿Por que no atravesarle la cabeza con un clavo?

Uniendo la acción a la idea el Petiso se da a la tarea de encontrar la herramienta deseada, su búsqueda le lleva al exterior del local en donde topa con el padre de Gerardo quién le pregunta por el paradero del niño, imperturbable, Cayetano, le responde no haberlo visto y le sugiere dirigirse a la comisaría más próxima a levantar un reporte.

Mientras tanto el Orejudo encuentra un viejo clavo de 4 pulgadas, regresa con él junto a su víctima, usando una piedra como martillo lo hunde en la sien del niño moribundo y después de cubrirlo con una vieja lámina de zinc huye de la escena del crimen.

Esa noche, durante la velación de su víctima, Cayetano hace acto de presencia. Después de observar durante algún tiempo el cadáver de Gerardo huye llorando del lugar. (Según declaró posteriormente, deseaba ver si el cadáver aun tenía el clavo en su cabeza) Para su desgracia dos policías, el Subcomisario Peire y el principal Ricardo Bassetti ya habían ligado cabos con casos anteriores y esa misma madrugada se allanó el hogar de los Gordino arrestando a Cayetano, encontrando en sus bolsillos un artículo de periódico aun fresco que relataba los pormenores del asesinato y en sus pantalones restos del piolín con que había intentado ahorcar a Gerardo.

La Condena

El 4 de enero de 1913 ingresó preventivamente al Hospicio de las Mercedes, donde intentó asesinar a varios internos. Debido a los informes médicos que lo declaraban un alienado mental, el juez Oro lo sobreseyó por considerarlo irresponsable de sus actos, y ordenó que permanezca en el Hospicio. Este fallo fue confirmado por el juez de segunda instancia, pero el 12 de noviembre de 1915 la Cámara de Apelaciones lo condenó a cárcel por tiempo indeterminado, porque no era un imbécil absoluto como lo establecía el art. 81 del Código Penal. La Cámara además sostuvo que había mejorado debido al tratamiento dado en el Hospicio, por lo que el 20 de noviembre ingresó en la Penitenciaría Nacional. El 28 de marzo de 1923 Godino fue finalmente trasladado al penal de Ushuaia. A comienzos de 1933 estuvo un tiempo en el hospital del penal por la paliza que le dieron los presos luego de matar a un gato, mascota preferida por los presos, Santos Godino lo arrojó vivo a una estufa. A partir de 1935 estuvo constantemente enfermo y sin recibir visitas, hasta que murió el 15 de noviembre de 1944 en condiciones poco claras. También se dice que murió por secuelas de la brutal paliza que recibió tiempo atrás. 
Nadie sabe si se llevó más crímenes a la tumba.

 

 

Javed Iqbal.

El peor asesino en serie en la historia de Pakistán, juzgado según la Ley del Talión. 

El segundo puesto en la clasificación mundial de asesinos en serie, lo ocupa un pakistaní con 100 víctimas. Es posible que Javed Iqbal estuviera empeñado en superar a su colega inglés Harold Shipman (215 víctimas), pero afortunadamente le detuvieron en el 2000, tras escribir una carta de confesión a un periódico.

Javed Iqbal fue detenido en diciembre de 1998 después de que en un acto de exhibicionismo enviase una carta a la Policía en la cual confesaba haber estrangulado a un centenar de jóvenes. Además de mofarse de la incapacidad de las autoridades de atraparlo y ponerlo entre rejas, en ella explicaba cómo había cortado en pedazos los cuerpos de sus víctimas, de las que abusaba sexualmente antes de asesinarlas, y luego depositaba los restos en una tinaja con ácido para hacer desaparecer los cadáveres.

Esta carta desencadenó una auténtica caza al asesino, que se prolongó durante un mes y concluyó con la captura de un ingeniero químico de 42 años llamado Javed Iqbal, que se convirtió así en el criminal más buscado en los 53 años de historia independiente de Pakistán, donde son muy raros los casos de asesinatos en serie. 

El 30 de diciembre, en otro acto de exhibicionismo típico de este tipo de criminales, Iqbal se había presentado en las oficinas de "The News", un periódico de la ciudad paquistaní de Lahore. En la redacción de dicho periódico declaró que no sentía remordimientos por haber matado a 100 niños, pero que podría haber matado a 500 y que si sólo asesinó a 100 fue porque no quiso ir "más allá". Confesó a los periodistas que había actuado así en protesta por los malos tratos que sufrió de las Fuerzas de Seguridad, y que temía por su vida si se entregaba directamente a la Policía, por ese motivo había acudido al periódico local. 

Las primeras investigaciones policiales acerca de este caso de desaparición de menores condujeron pronto a la casa que el ingeniero compartía con sus cómplices. Allí se encontraron unas fotografías de 100 niños muertos y las ropas que muchos de ellos llevaban cuando desaparecieron. Asimismo se hallaron los restos de dos cadáveres en una tinaja azul. Sus víctimas eran niños, de los que, según parece, abusaba sexualmente. La policía encontró en su casa los cadáveres en descomposición de tres menores, un álbum de fotos de niños y cinco sacos con ropa y zapatos de decenas de desaparecidos.

Casi todas las víctimas procedían de familias muy pobres o eran mendigos, y en algunos casos habían pasado meses de la desaparición hasta que las familias presentaron las denuncias. La gran mayoría fueron identificadas por sus familias a las que fueron mostradas las fotografías. El presunto asesino afirmó que las fotografías eran tomadas por sus dos cómplices que, según añadió, eran homosexuales, aunque negó que él lo fuera. 

Durante el juicio, el ingeniero negó la versión de los hechos relatada en la carta que había enviado a la policía, y afirmó que había sido detenido por error.

En el transcurso del mismo un total de 105 testigos de la acusación prestaron declaración ante el tribunal, mientras, la defensa no presentó ninguno.

Al final, la sentencia emitida por el juez de acuerdo con la "Sha'aria", (tradicional ley islámica) lo declara culpable y solicita el "ojo por ojo y diente por diente".

La sentencia del tribunal de Lahore es que el asesino deberá ser ejecutado en el parque público más popular de la ciudad de la misma manera que él ejecutó a sus víctimas.

"Morirá estrangulado delante de los padres de los niños a los que ha matado, y su cuerpo será cortado en cien pedazos que serán depositados en ácido, como usted hizo con los niños", las palabras del juez. 

Uno de los cómplices de Iqbal, Sajid Ahmad, de 17 años fue también condenado a muerte porque participó en cada uno de los asesinatos. También Mamad Nadeem, de 15 años le declararon culpable de los crímenes de trece de las víctimas y fue condenado a 182 años de prisión (14 por cada uno de ellos), al igual que Mamad Sabir, de 13 años, a 63 años de cárcel. 

Tras oír la sentencia en una sala abarrotada de público, Iqbal juró por su honor que era inocente, luego firmó el fallo y fue conducido a la prisión.

Su abogado defensor, Najeeb Faisal Chuadhry, declaró a la prensa que pensaba apelar a la sentencia y si fuera necesario llevaría el caso ante el Tribunal Supremo. En este caso, la ejecución se podría demorar durante años. 

La sentencia fue criticada duramente por grupos de derechos humanos e incluso por el Concilio de Ideología Islámica, pero la corte de Lahore no dio paso atrás.

Como quiera que sea la sentencia jamás llegó a cumplirse. La mañana de 8 de octubre de 2001, apenas cuatro días antes de que la Sha'aria rindiera su veredicto final, las autoridades de la prisión de Kot Lakhpat hicieron pública la muerte de Javed Iqbal y su cómplice Sajid Ahmad, ambos fueron encontrados en sus celdas ahorcados, al parecer, con sus sábanas.

Las autopsias revelaron que ambos habían sido golpeados y algunas declaraciones de guardias y custodios no parecían ser del todo verdad, pero a fin de cuentas las autoridades dictaminaron "suicidio" por ingestión de veneno.

Fue condenado a pena de muerte que, aplicando la ley islámica, debía ser similar a la forma en que mató a sus víctimasJaved apeló la sentencia que finalmente no se pudo cumplir porque falleció en la cárcel en 2001.

 

 

Kip Kinkel.

El 20 de mayo de 1998, Kinkel confiesa haber matado a sus padres en casa, el día siguiente se dirigió como de costumbre a la Escuela de Secundaria de Thurston donde estudiaba; no sin pasar primero por la cafetería en la que disparó a diestro y siniestro a todos los presentes con un rifle semiautomática, ocasionando la muerte de dos chavales; Ben Walter de 16 años y Michael Nickolauson, de 17, e hiriendo a otros 25 chavales.

Apenas hacía unas semanas que Kip estaba tomando tratamiento (prozac), pues era un poco violento con sus animales, les desmembraba, les hacía sufrir. justo cuando sus padres ya empezaban a contentarse, pues el comportamiento de Kip había mejorado, le expulsan de la escuela al encontrar en su taquilla un revolver semiautomático de calibre 35. Un día después mataría a sus padres, pero cuál sería el motivo. no querría causarles tal vergüenza a sus padres, se enfadaría consigo mismo, oiría tales voces. sufriría alguna patología mental.


En noviembre de 1999 lo condenaron a más de 111 años de prisión, los abogados defensores mantenían la típica táctica americana para estos casos, demandando que el chico era un enfermo mental.

 

Kinkel, tras asesinar a sus padres dejó una nota (repleta de faltas de ortografía y desórdenes lógicos de escritura), en la que decía lo siguiente:

"¡Acabo de matar a mis padres!". No sé que está pasando. Amo a papá y a mamá tanto. Acabo de conseguir dos crímenes en mi expediente. Ellos no se merecían eso, lo que he hecho les destruiría, la vergüenza sería demasiado para ellos, no podrían soportarlo. Estoy tan apenado. Soy un hijo horrible. Deseo que me hubieran abortado. Destruyo todo lo que toco. Eran gente maravillosa.

Es la maldición de Dios, estas voces dentro de mi cabeza. Deseo morir, debo irme pero tengo que matar a gente, no sé por qué.

¡Tengo tanto pesar!¡ Por qué permitió Dios que yo hiciera eso!. Nunca he sido feliz. Yo quería ser feliz. Quisiera que mi madre estuviera orgullosa de mi.¡ No soy nada! Intenté difícilmente encontrar la felicidad.

Pero usted sabe que yo lo odio todo. No tengo ninguna otra opción. ¿qué he hecho? Tengo tanto pesar.

Dibujado por Kip Kinkel

  

Kinkel parecía saber muy bien distinguir entre el bien y el mal, sobretodo cuando tras haber asesinado a sus padres, se preparó un buen tazón de leche con cereales, leyó el periódico y más tarde, limpió la sangre ( este comportamiento fue lo que le condenó pues los psiquiatras demostraban que estaba en sus cabales).

"Estoy solo, siempre me encuentro solo. Sé que tengo que ser feliz con lo que tengo pero odio vivir". "Estoy tan lleno de rabia que siento que algo me presiona constantemente".

 

Richard Treton.

Nuestro amigo Chase compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitar los macabros asesinatos de sus ídolos Kenneth Bianchi y Angelo Buono.


A los 28 años, empieza su serie de crímenes: dispara dos veces a Ambrose Griffin, ingeniero de 51 años y padre de dos hijos, quien se convierte en la primera de sus víctimas.

Una tarde, Teresa Tallin de 22 años y embarazada de tres meses, se encontraba en su casa y justo cuando se disponía a tirar la basura, Chase le dispara dos veces, una bala atraviesa su palma y la otra le atraviesa el cráneo, mientras agoniza la arrastra hacia su dormitorio y le abre el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones y separa el páncreas en dos, colocándolos encima de la cama. Coge un cuchillo de la cocina le apuñala varias veces.

Su marido encontró su cuerpo en el cuarto de baño con el jersey levantado y los pantalones y ropa interior bajados hasta los tobillos junto a un envase de yogur que habría utilizado para beber su sangre.

Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes, entra en una casa elegida al azar y dispara a la cabeza a Evelyn Miroth de 27 años, y al sobrino de ésta, David Miroth de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de Evelyn a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevándose el cadáver del bebé. En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro.

Su contenido se esparce por el suelo ante el asombro de los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano. Chase es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, encuentran un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre, huesos humanos (de aproximadamente 44 personas) en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y el refrigerador repleto de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.Esa misma tarde la policía descubre los cuerpos y organiza la búsqueda registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al asesino. Dos días después, tres policías llaman a la puerta de Chase y no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden vigilar el apartamento. Poco después, Chase sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en la puerta.

 
La casa con los restos humanos

En el juicio trata inútilmente de justificar sus crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándolo a matar.

Licuadora donde preparaba sus bebidas de sangre y organos

Richard T. Chase quien fuera denominado el "Vampiro de Sacramento", finalmente es condenado a pena de muerte por seis asesinatos, aunque su ejecución nunca se llevó a cabo, pues Chase se suicida en su celda pocos meses después del juicio con una sobredosis de antidepresivos, en diciembre de 1980.

Hay quienes creen que no fue un suicidio, sino un accidente al intentar acallar las voces que le habían conducido a cometer los asesinatos, voces que volvían a atormentarlo.

 

En 1992, una película llamada Unspeakable fue hecha basada en la persecución como modelo para el asesino. Su caso todavía es utilizado por el FBI como el modelo arquetipo para entender el asesino desorganizado.

 

John Bowden.


Los agentes de policía acudieron a una casa de la calle Harris en respuesta a una llamada telefónica de un vecino. Los agentes no estaban preparados para el espectáculo que les acogió cuando entraron en el piso: los suelos, las paredes y el mobiliario de la mayoría de las habitaciones estaban cubiertos de sangre; pero lo que más les revolvió el estómago fue ver a 4 personas acostadas en el centro de aquella carnicería, durmiendo tan plácidamente como en un hotel de cinco estrellas, con los restos de una comida china para llevar, y compartiendo el espacio con charcos de sangre coagulada. Los 3 hombres y una mujer fueron arrestados inmediatamente y los agentes tuvieron que enfrentarse al enigma de cual podía ser la fuente de toda aquella sangre.

La respuesta no tardó en llegar. Después del amanecer se descubrió el primero de varios fragmentos de un cuerpo masculino desmembrado, metido en una bolsa de basura tirada en un solar de Camberwell; hallazgo que fue seguido por el de otra bolsa con más despojos horrendos, entre los que estaban una mano derecha y dos piernas.

El examen del torso reveló numerosos tatuajes entre los que estaban la palabra "Satán", junto con las letras "OZ" o "OS" y una cruz dentro de un circulo. En los nudillos de una mano tenía la palabra "LOVE", lo que hacía suponer que en la otra se encontraría la palabra "HATE".

Al día siguiente se encontró otra bolsa con la cabeza de la víctima en la calle Harris. Se le identifico como Donald Ryan, de 47 años.

Los cuatro detenidos, Jonh Bowden, Shirley Brindle, Michael Ward y David Begley, fueron acusados del asesinato de Ryan a la espera de juicio. Éste dio comienzo el 19 de Noviembre de 1981. El fiscal contó a la sala cómo Ryan había sido llevado a la casa con el fin de robarle. Los cinco se sentaron a la mesa donde ingirieron grandes cantidades de sidra y en un momento dado golpearon a Ryan en la cabeza con una botella vacía. Tras registrar sus bolsillos y sacarle el poco dinero que llevaba lo sumergieron semiinconsciente en agua hirviendo. Posteriormente, según se contó en el juicio, el cuerpo de Donald Ryan, que seguía vivo, fue cortado en pedazos lentamente con una sierra, un machete y un cuchillo electrico de cocina.

Antes de que esta horrible actividad hubiera terminado, el primo de Michael Ward (16 años) y un amiguito suyo, se presentaron en la casa. Ward les abrió la puerta desnudo hasta la cintura con las manos llenas de sangre y el rostro cubierto de manchas rojas. Los 2 niños asustados por su aspecto y los ruidos y golpes que se escuchaban decidieron marcharse asustados.

Mientras los hombres terminaban de empaquetar los fragmentos de Ryan, la mujer salió de casa para ir a buscar la cena a un restaurante chino. Tras cenar se fueron de copas donde montaron algunos altercados (a un hombre le tuvieron que dar 30 puntos en la cara).

Las fotos tomadas y presentadas en el juicio como pruebas eran de tal crudeza que obligaron a 3 personas del jurado a abandonar la sala antes de que el juicio llegara a su fin. Finalmente fueron considerados culpables de asesinato. Cuando el juez sentenció a cadena perpetua a John Bowden, éste replicó así: "¡Viejo Bastardo! ¡Espero que te mueras de cáncer!".

 

Albert Fish.


A pesar de su avanzada edad era un consumado asesino de niños a los cuales se comía despues.
ALBERT FISH - EL ABUELO ASESINO

Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de 65 años, de rostro demacrado, cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris, ojos tímidos podía esconder una personalidad como la que revela su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y autocastración, exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e hiperhedonismo.

Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.

Desde muy niño se siente atraído por el sadomasoquismo, se divierte infligiendo dolor a los demás y sobre todo a él mismo. Sigue con atención los artículos de crímenes en la prensa, y colecciona sobre todo aquellos de los asesinos en serie caníbales, con los que se siente identificado.

A los veinte años mantiene relaciones homosexuales y ejerce la prostitución homosexual en Washington, en dónde viola a un niño y asesina a su primera víctima.

En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y vive obsesionado con la idea del pecado, creyendo que la única forma posible de expiación es a través del sacrificio personal y el dolor.

Él mismo se inflige castigos masoquistas automutilándose, frotando por su cuerpo desnudo rosas con espinas, hundiéndose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos genitales... en una ocasión es sorprendido en su habitación completamente desnudo, masturbándose con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo del que sobresalen unos clavos. A cada golpe grita de dolor, mientras la sangre se desliza por sus nalgas.

 

Detalle de una radiografía en la que se pueden observar multitud de alfileres y clavos clavados en su zona genital.

Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de estafa, luego por robo, por pago con cheques sin fondos, por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los periódicos.

En alguna ocasión afirma ser Jesucristo, que San Juan le habla y que el mismo Dios le ordena cometer sacrificios humanos. 

Lo internan tres veces en un hospital psiquiátrico, dejándolo salir al poco tiempo en cada ocasión tras considerar que no es peligroso ni está loco, sino que simplemente sufre una personalidad psicopática de carácter sexual.

A pesar de todos estos delitos, la policía neoyorquina tardaría nada menos que seis años para poder inculparlo por asesinato.

"Escuchaba voces que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de interpretarlas con mis lecturas de la Biblia... entonces supe que debería ofrecer uno de mis hijos en sacrificio para purificarme a los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía visiones de cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno..." 


Albert Fish fue capturado por la policía el 13 Diciembre de 1935, lo logra a través de una carta de Fish enviada a la madre de la víctima que había secuestrado, en dónde le cuenta sus aficiones por el canibalismo y cómo se decidió a probar carne humana por primera vez con el cuerpo de su hija.




Querida señora Budd:

Hace algunos años, mi amigo el capitán John Davis, zarpo de California hacia Hong-kong, que por aquel entonces padecía los problemas del hambre, las calles se habían vuelto muy peligrosas para los niños entre 9 y 12 años porque tenían la costumbre de matarlos y cortarlos en pedazos y vender su carne como alimento.

Antes de zarpar mi amigo, rapto a 2 niños los mato corto en pedazos guiso su carne, y se la comió.

Esa es la razón de que hace algunos años yo acudiera a su casa el 3 de junio de 1928 con el pretexto de acompañar a su hija a la fiesta que daba mi hermana me la lleve a una casa abandonada, que había en Westcher County donde la estrangulé la corte en pedazos y comí parte de su carne tranquila no me la tire murió siendo virgen.



Su aspecto era completamente normal y aparantaba una gran fragilidad debido a sus avanza
da edad.
 Tras leerla y sufrir un gran shock, se puso en contacto con la policía que tras investigar lograron encontrar la procedencia de la carta, siguieron la pista de Albert Fish, lo arrestaron el 13 de diciembre.

En su declaración afirmo que tras matar a la niña le corto la cabeza, con un trinchante y partió su cuerpo en dos con una sierra a la altura del ombligO.

El propio Fish lo reconocería: "No soy un demente, sólo soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo".

Una vez detenido, se confiesa además autor de otros muchos crímenes y demás aberraciones que había estado llevando a cabo durante toda su vida: su deseo irresistible de comer carnecruda las noches de luna llena, que le valdría el apodo de "el Maníaco de la Luna", sus crímenes más atroces, algún acto de vampirismo como el caso de un niño de 4 años al que flageló hasta que la sangre resbalaba por sus piernas, luego le cortó las orejas, la nariz y los ojos, le abrió el vientre y recogió su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y prepararse un estofado con las partes más tiernas.

"...Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo se echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne, cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo querido, murió virgen".

También narra la historia de un joven vagabundo al que obligó a realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante dos semanas, además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para beber su sangre. Finalmente intenta cortarle el pene con unas tijeras, pero cambia de opinión al ver el sufrimiento del chico y arrepentido le da diez dólares dejándolo huir.

Ante el psiquiatra explicó que por orden divina se veía obligado a torturar y matar niños, el comérselos le provocaba un éxtasis sexual muy prolongado.

También confesó las emociones que experimentaba al comerse sus propios excrementos, y el obsceno placer que le producía introducirse trozos de algodón empapado en alcohol dentro del recto y prenderles fuego. Los hijos de Fish contaron cómo habían visto a su padre golpeándose el cuerpo desnudo con tablones claveteados hasta hacer brotar sangre.

Durante el juicio quedó probado que realizó todo tipo de perversiones con más de 100 niños matando además a 15. Se descubrió también su extraño gusto por hacerse daño a sí mismo, uno de sus sistemas favoritos era clavarse agujas alrededor de los genitales. Una radiografía descubrió un total de 29 agujas en el interior de su cuerpo (algunas con tanto tiempo que habían empezado a oxidarse). Le gustaba comerse sus propios excrementos, o introducirse trozos de algodón empapados con alcohol dentro del recto y prenderles fuego En otras ocasiones había intentado introducirse agujas debajo de las uñas, pero no tardó en renunciar a ello cuando el dolor se hizo insoportable.

 


Estas declaraciones acerca de sus víctimas le cuestan a Fish la sentencia de culpable por crímenes con premeditación tras diagnosticarlo psicótico, pero cuerdo.

Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936.

Cuando se le preguntaba por la cifra exacta, respondía sonriendo: "Por lo menos cien".

Tubo una sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle los electrodos, y se mostró entusiasmado.

Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de personas que habría asesinado. Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese aspecto, unos hablan de varios centenares de víctimas, mientras que otros estiman que no hubo más de cincuenta. Finalmente se le acusa de haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las capas más pobres de la población

"Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El único que todavía no he experimentado..."

 

Ted Bundy.


Bajo su aspecto tímido, su gran simpatía y capacidad para dar confianza a los demás, se escondía un peligroso asesino y violador de mujeres jovenes.
Ted Bundy

"Un hombre guapo, elegante, romántico, tierno, encantador..."
Así lo definían sus amigos, sus novias y los que lo conocían, posiblemente lo contrario que pensasen las jóvenes que asesinó.

Nació en 1946, hijo de una joven chica soltera que provenía de una familia puritana. Es rechazado por ella durante los primeros años de su vida por ser hijo ilegítimo, y trata de disimular a su hijo, considerado como una vergüenza para la familia, tratándolo como si fuese su hermano. Bundy se crió en casa de su abuelo, un hombre violento que pegaba a su mujer.
Las secuelas de estos rechazos en la infancia, serían visibles en la adolescencia, por su carácter sumamente tímido e infantil y su tendencia a la soledad. Comienza a aislarse de sus compañeros de juego y adopta un cruel y extraño comportamiento hacia cuanto le rodea, por ejemplo, mutilando los animales que atrapa. 
Más tarde cursa estudios de derecho y colabora en algún partido político trabajando activamente en las campañas. Pero en esa etapa de su vida, decepcionado por una sociedad en la que no encaja, comienza su etapa como asesino en serie.
El primero de sus crímenes tendría lugar en Washington en 1974, cuando ataca a una mujer mientras dormía golpeándola con una barra de hierro. Apenas un mes más tarde asesina a una joven en el mismo campus universitario, llevándose el cuerpo lejos de allí una vez muerta ésta, pero dejando la habitación llena de sangre.

En todos sus crímenes adoptaba un mismo ritual: seguía a la joven víctima por las calles, luego la estrangulaba y la golpeaba en su propia casa. A veces la secuestraba para llevarla a un lugar más seguro. Una vez muerta la sodomizaba con el miembro o con el objeto que tenía más a mano mientras mordía su cuerpo.

Bundy podría considerarse un ejemplo claro de lo que sería un asesino en serie psicópata. No sólo por haber sufrido una infancia traumática, sino que además su aspecto inspiraba siempre confianza a las víctimas.
Si bien al principio cometía sus crímenes por la noche guardándose de un posible testigo que pudiese identificarlo ante un tribunal, poco a poco se iría confiando y abordaría a las futuras víctimas por el día.
Apoyado en su atractivo y su carismática personalidad, se paseaba por los supermercados pidiendo ayuda a mujeres jóvenes para conducir su coche Wolkswagen, fingiendo que tenía un brazo roto y sin que estas sospechasen lo más mínimo que hablaban con su futuro asesino.

Tras sus primeros crímenes, Bundy comienza a viajar por una buena parte del país: Washington, Utah, Colorado y Florida, dejando a su paso una serie de crímenes y secuestros.
Es arrestado una primera vez el 16 de agosto de 1974 en Utah tras ser identificado por una mujer que meses antes había intentado secuestrar. Se le condena a cumplir una pena de prisión en Colorado, pero logra escaparse antes de ser encerrado y desaparece durante más de dos meses. Dos meses que le servirían para seguir cometiendo espeluznantes crímenes, esta vez tres jóvenes entre las cuales una tan sólo contaba con 12 años.

Es nuevamente detenido en Florida. En el juicio, él mismo se defendería en tanto que abogado, apoyado por un grupo de jóvenes "fans" que reclamaban su inocencia ante las puertas del Juzgado. A pesar de todo, la prueba irrefutable que lo culpó, la aportaría un odontólogo forense, tras comparar las marcas de unos mordiscos en uno de los cadáveres con los dientes de Bundy.
Evidentemente ambos moldes coincidían. Después de seis horas de deliberación, el jurado lo condenaría al corredor de la muerte por 14 homicidios de primer grado...

Tenía una fijación especial por asesinar a mujeres jóvenes de pelo oscuro y largo, que le recordaban a su ex novia, la cual lo había rechazado unos años atrás. Pero las jóvenes víctimas vendrían a representar del mismo modo a su madre, por haberlo abandonado de pequeño. El asesino confesaría personalmente a los psiquiatras: "Toda la rabia que he estado desahogando con las mujeres que maté, estaba dirigida contra mi madre".

Podríamos considerarle como una mezcla entre asesino organizado y desorganizado. Tanto podía mostrarse con una personalidad muy inmadura, dejar indicios en el lugar del crimen, o por lo contrario prepararlo cuidadosamente, seleccionar a las víctimas y dejar pocas huellas.


Él mismo se consideraba un adicto al crimen, y aunque aseguraba que podría dejar de matar en cuanto se lo propusiese, no dejó de hacerlo hasta su detención. Aseguraba no haber matado a 14 mujeres, confesó haber asesinado y violado a 28 mujeres en los años 70.


       

 

Con una personalidad propia de esquizofrénico incluso después de su detención, no sintió en ningún momento arrepentimiento ya que decía que en sus víctimas veía la imagen de su madre. Fue ejecutado el 24 de Enero de 1989.

 

Los múltiples test psiquiátricos realizados evaluarían una personalidad propia de esquizofrénico: Cambios de humor muy repentinos, impulsivo, sin emociones, afán de protagonismo, ataques de histeria, doble personalidad, inestabilidad emocional, rechazo a la sociedad, ansiedad, depresión, complejo de inferioridad, inmadurez, mentiras que termina por creerse él mismo, obsesivo, egocéntrico, falsa realidad adaptada por él mismo, manía persecutoria...

Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica nueve años después de su sentencia, el 24 de enero de 1989, tras haber sido culpado por haber asesinado a 14 jóvenes.

 

Ed Gein.


Bajo el aspecto de debilidad y timidez de este asesino se escondía un canibal asesino.

 

 

ED GEIN - El carnicero de Plainfield

Aparentemente era un hombre inofensivo... pero su personalidad ocultaba un terrible psicópata que convirtió su granja en un matadero humano. Sus espeluznantes crímenes proporcionaron a Hitchcock las bases para su clásica película de terror Psicosis.

En la tarde del 8 de diciembre de 1954, un granjero de Plainfield, en Wisconsin, entró en "la taberna de los Hogan" a echar un trago en esa fría tarde de invierno cuando descubre con espanto un gran reguero de sangre que cubría las tablas de madera del suelo. La propietaria Mary Hogan, había desaparecido.

El sheriff observó que no había señales de lucha aparentes y que la caja registradora seguía llena, pero determinó que la mujer había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrastrado hasta un coche que esperaba fuera. Los informes forenses tan sólo confirmaron las conclusiones a las que había llegado el sheriff y no arrojaron ninguna luz sobre el caso. La desaparición de Mary era un misterio.

Aproximadamente un mes después de este suceso, el propietario del aserradero de Wisconsin comentaba el caso con un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja de madera a pocos kilómetros de allí. Su nombre era Ed Gein.
Gein vivía solo desde la muerte de su madre en 1945 y se ganaba la vida haciendo toda clase de trabajos a los vecinos de Plainfield. Fue su habilidad en este tipo de trabajos, por la que este hombre de complexión débil, mediana edad, pelo rubio y ojos azules empezó a ser conocido entre las gentes del lugar como una persona trabajadora, cumplidora, fiable pero excéntrica.

El propietario del aserradero no se llevaba muy bien con Gein. Encontraba extremadamente difícil hablar con él por que a veces éste comenzaba a reír con nerviosismo sin motivos como un desequilibrado, o por sus comentarios inoportunos que dejaban a la otra persona sin saber que decir. 

En esta ocasión, el hombre recordó que Gein solía sentarse solo en un rincón de la taberna mirando fijamente a la dueña del local absorto en sus pensamientos con una jarra de cerveza, y supuso que estaba enamorado de la mujer. Le sugirió bromeando, que si le hubiese hablado a Mary con claridad de sus sentimientos, probablemente en ese momento estaría en su granja cocinando y esperando a que volviera en lugar de haber desaparecido presumiblemente asesinada. Gein, con un extraño gesto puso los ojos en blanco y le respondió con una de sus conocidas sonrisas: "No está desaparecida. Ahora mismo está en la granja". El hombre se encogió de hombros y no le tomó en serio, después de todo, era el tipo de comentario que se esperaba de él...

Nació el 27 de agosto de 1906, hijo de madre austera y fanática religiosa que despreciaba a su débil y borracho marido. Cuando ambos discutían, que solían hacerlo con frecuencia, el hombre se emborrachaba y pegaba a sus dos hijos.

Desde el primer momento, la vida de Ed estuvo completamente dominada por su madre, quien se había prometido a sí misma que su hijo no sería nunca como esos hombres lascivos, ateos y alcoholizados que veía a su alrededor. Seguía una disciplina muy dura castigando a sus hijos, e incapaz de darles el consuelo y el amor de una madre.

Gein no tubo contacto con otros niños, pues todo el mundo suponía ante los ojos de esa madre una amenaza para la pureza moral de su hijo. Así durante treinta y nueve años hasta que la mujer moría víctima de un ataque al corazón, dejando tras ella un hombre dependiente, reprimido y sólo, en un mundo que apenas comprendía.

La mañana del sábado 16 de noviembre de 1957, Ed Gein asesinaba a la dueña de la ferretería del pueblo, Bernice Worden, disparándole una bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local encharcado de sangre. Pero esta vez, habría un testigo... el libro de contabilidad. En su última anotación, figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría vendido su último anticongelante.


Foto de su última víctima (Bernice Worden) tomada por la policia en el momento de la inspección de su domicilio, el cadaver se encontraba decapitado y con el cuerpo completamente abierto en canal.

Dos oficiales de la policía arrestaron a Gein, mientras otros dos se dirigían inmediatamente hacia su granja con la intención de llevar a cabo un registro. Al pasar dentro, el sheriff sintió como algo le rozaba el hombro, y al volverse se topó con un cuerpo decapitado de mujer con un profundo agujero en el estómago que colgaba del techo.

Después de recuperarse del shock por el horror que habían presenciado, y tras pedir ayuda por radio, los dos hombres volvieron a la casa.

El cadáver colgaba de un gancho por el tobillo y con un alambre le habían sujetado el otro pie a una polea. Habían rajado el cuerpo desde el pecho hasta la base del abdomen, y las tripas brillaban como si las hubiesen lavado y limpiado.

No había duda que el causante de ese terrorífico espectáculo era una persona enferma. Era difícil de creer que un ser humano pudiera vivir allí. Por todas partes se veían montañas de basura y desperdicios, cajas de cartón, latas vacías, herramientas oxidadas, excrementos, revistas pornográficas, de terror y de anatomía humana, chicles pegados en las tazas y una dentadura sobre el mantel de la mesa...


Había varios cráneos por la cocina, algunos partidos por la mitad y empleados como cuencos.

 

Más tarde, en cuanto llegaron más patrullas, se descubrió en el interior de la casa todo el horror que allí escondía. Había varios cráneos esparcidos por la cocina, unos intactos y otros partidos por la mitad y empleados como cuencos.

Una inspección más detenida reveló que una de las sillas de la cocina estaba hecha con piel humana, como las pantallas de las lámparas, las papeleras, las fundas de los cuchillos e incluso alguna prenda de vestir, como un chaleco o un cinturón formado con pezones humanos.

Entre los más atroces descubrimientos, se encontraron unas cajas con los restos humanos pertenecientes a diferentes cuerpos sin identificar, el corazón y la cabeza amputada de Bernice Worden en una bolsa de plástico, una colección de nueve máscaras de piel humana con el pelo intacto, de las cuales, cuatro colgaban en la pared que rodeaba la cama de Gein, etc.

Había decorado el interior de su casa de madera con esas máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados de las columnas de su cama.

 

 

La única habitación de la casa que parecía normal era una sellada con tablones en la puerta y perfectamente ordenada... la de su madre. Desde que su madre muriera en 1945, doce años antes, la habitación había estado cerrada con clavos como un sepulcro. Ed explicó a la policía después de su detención que después de su fallecimiento, su madre se mantuvo en contacto con él durante más de un año, hablándole mientras se adormecía. Dijo que había sido en esa época cuando desarrolló su fascinación por la anatomía. Le fascinaban los reportajes sobre la operación de cambio de sexo y se planteó el convertirse él mismo en mujer.

 

Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).

Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.

El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue arrestada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas, su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba: ¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas!


        En su casa guardaba varias cabezas casi intactas, además elaboraba muebles con la piel y huesos de los cadaveres, asimismo se elaboró prendas de vestir como un chaleco con la piel humana de sus víctimas.

 

 

Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado.

El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los más complejos de la criminología. Voyerismo, fetichismo, travestismo y puede que necrofilia, integraban su personalidad.

Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre.

 


 


De niño, buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer.

 

Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre...

 

Richard Ramirez.


Se consideraba satánico y frecuentemente dejao símbolos paganos en la escena del crimen.
Richard Ramirez, "The Night Stalker"

Algunos psicólogos calificaron a Ramirez como un asesino fuera del grupo de los asesinos. El "merodeador nocturno" mató a 14 personas en Los Angeles entre 1984 y 1985.

Como la mayoría de los asesinos en serie, Ramirez fue en su adolescencia un chico problemático: a los 9 años ya comenzo a robar y mas tarde a consumir drogas en Texas, su estado natal.

Una vez en Los Angeles, comienza su carrera como asesino, sin unas pautas concretas lo cual hacía mas dificil su detención: mataba a personas dandole igual sexo, raza, edad o condición. Las armas utilizadas iban desde un bate de beisbol a un puñal, pasando por varios tipos de pistolas.

Su modus operandi también oscilaba, ya que podía asesinar de una manera organizada sin dejar pista o matar sin ningun cuidado creyendose amparado por su dios Satan, dibujando signos satánicos en las paredes , comiendo en casa de sus víctimas, robandoles el dinero que llevaban encima o dejando las armas homicidas en el lugar del crimen

Su juego preferido era salir de caza, acompañado por un walkman, oyendo AC/DC, encontraba a su víctima y entraba en su casa preparado para violar y matar.

Al principio, solo golpeaba y violaba, dejando incluso a la mayoria de sus víctimas con vida, pero después se hace mas sádico, como por ejemplo, en el asesinato de una joven, que violó y la sacó los ojos con una cuchara, matando a la chica después y enviandolos a su casa al día siguiente.

Como muchas de sus víctimas sobrevivían, una mujer le reconocio en Agosto del 85 por la calle, después de numerosos retratos robot enviados por la policía, y un grupo de gente a la voz de "matadlo" le persiguió y capturó mientras intentaba robar un coche, salvandose de ser linchado por una patrulla de policía

El 4 de Octubre del 89, reliza las siguientes declaraciones: "...Yo no creo ni en la hipocresía ni en los dogmas morales de la llamada sociedad civilizada. Solo me basta con mirar dentro de esta habitación, para conoceros tal y como sois: mentirosos, cobardes, asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesión legal.

 

 

Sois unos gusanos hipócritas, me poneis enfermo..."

"...No necesito oir todos los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oido antes y los argumentos siempre son los mismos..."

"... No me entendeis. Tal y como suponía, no sois capaces de hacerlo. Yo estoy mas alla de vuestra experiencia. Estoy mas alla del bien y del mal..."

Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (entre las cuales 3 fueron a menores), 2 secuestros (solía secuestrar niños para abandonarlos a cientos de kilometros de su casa solo por el placer de hacerlos sufrir), 4 actos de sodomía, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada. A pesar de estos datos, se estima que actuó en muchas más ocasiones ya que su modus operandi no era facilmente identificable y él nunca colaboró con la policía dando datos de sus crímenes.

En 1989 es condenado a la camara de gas, y Ramirez no perdio su fe: "... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros..."

 

 

 

Jhon Wayne Gacy.


Con su inocente apariencia este demente en realidad fue un desalmado torturador que no dudaba en torturar a sus víctimas antes de violarles y asesinarles.
JOHN WAYNE GACY- EL PAYASO ASESINO

El lector que a partir de ahora va a adentrarse en la historia real de John Wayne Gacy descubrirá que el mal humano se esconde en lugares todavía menos accesibles que una arteria cerebral colapsada, la que tenía Gacy desde que se cayera en el jardín de su casa cuando era niño y que, según algunos expertos, transformó su cerebro en una mente psicopática. Quizás el mal anide en las entrañas del alma de algunos hombres que parecen, pero sólo parecen, buenos. 

No cabría otra forma de calificar a un ciudadano tan ejemplar como John. Era un eficaz hombre de negocios, dedicado plenamente a hacer crecer su empresa de albañilería y decoración, a cuidar de su casa, a amar a su segunda esposa y a cultivar las relaciones sociales. El tiempo libre siempre lo dedicaba a los demás: organizaba las fiestas vecinales más famosas del barrio, se vestía de payaso y amenizaba las tardes de los niños ingresados en el hospital local.

 

Incluso fue tentado por la política y se presentó como candidato a concejal. Y lo habría llegado a ser si no se hubiera cruzado en su camino el joven Jeffrey Rignall y su tenaz lucha por la supervivencia.

El 22 de mayo de 1978, Rignall decidió salir a tomar unas copas en alguno de los bares del New Town de Chicago. Mientras paseaba, ya de noche, un coche le cortó el paso. Un hombre de mediana edad y peso excesivo se ofreció para llevarle a la zona de bares más famosa del lugar. Rignall, osado, despreocupado, acostumbrado a viajar haciendo auto stop y, sobre todo, harto de pasar frío, aceptó la invitación sin sospechar que aquel hombre, en un descuido, le iba a atacar desde el asiento del conductor y a taparle la nariz violentamente con un pañuelo impregnado de cloroformo.

Con el hígado reventado por el cloroformo

Lo siguiente que Rignall pudo recordar fue la imagen de su nuevo colega desnudo frente a él, exhibiendo una colección de objetos de tortura sexual y describiendo con exactitud cómo funcionaban y cuánto daño podrían llegar a producir. Rignall pasó toda la noche aprendiendo sobre sus propias carnes mancilladas una y otra vez la dolorosa teoría que su secuestrador iba explicando. A la mañana siguiente, el joven torturado despertaba bajo una estatua del Lincoln Park de Chicago, completamente vestido, lleno de heridas, con el hígado destrozado para siempre por el cloroformo, traumatizado… pero vivo. Tenía el triste honor de ser una de las pocas víctimas que escaparon a la muerte después de haber pernoctado en el salón de torturas de John Wayne Gacy. En sólo seis años, 33 jóvenes como él vivieron la misma experiencia, pero no pudieron contarlo.

A veces, el camino hacia el mal es inescrutable, se esconde y aflora, parece evidente y vuelve a difuminarse. Toda la vida de Gacy resultó una constante sucesión de idas y venidas. Fue torpe en los estudios, se matriculó en cinco universidades y tuvo que abandonarlas todas; sin embargo, terminó su último intento de estudiar Ciencias Empresariales y se licenció con brillantez. Hasta llegó a ser un hábil hombre de negocios. Se enroló en cuantas asociaciones caritativas, cristianas y civiles pudo, pero mantuvo una oscura relación con su primera esposa, llena de altibajos y cambios de temperamento. Tuvo dos hijos a los que amó y respetó, sin que eso nublara un ápice su eficacia para atraer y matar a otros adolescentes. Resulta, incluso, paradójico que un hombre obeso y aquejado de graves problemas en la espalda fuera capaz de atacar, maltratar, matar y enterrar a jóvenes llenos de vigor. Pero lo hizo una y otra vez, hasta en 33 ocasiones.


De día actuaba como el "Payaso Pogo" para niños enfermos hospitalizados.

Algunos detalles premonitorios

Pero si fue doloroso encontrar los cadáveres de 33 jóvenes incautos, peor resultó saber que su asesino ya había dado muestras de lo que era capaz de hacer. Poco después de casarse por primera vez, comenzaron a circular insistentes rumores sobre la tendencia de Gacy a rodearse de jóvenes varones. Rumores que sus vecinos vieron confirmados cuando el amable John fue acusado formalmente por un juez de violentar sexualmente a un niño de la ciudad de Waterloo. Él siempre sostuvo que las acusaciones no eran más que un montaje creado por el sector crítico de una de las asociaciones cívicas a las que pertenecía. Pero cuatro meses más tarde, la mesa del juzgado recibía la documentación de una nueva denuncia. La propia víctima del supuesto ataque sexual había sido apaleada. El agresor, un joven de 18 años con dudosa reputación, declaró que fue Gacy quien le pagó para escarmentar al niño que le acusaba. El caso estaba claro: Gacy fue sentenciado a 10 años de prisión en la penitenciaría de Iowa. La historia de un asaltador de menores parecía tocar felizmente a su fin…, cuando en realidad, no había hecho más que empezar. Incomprensiblemente, Gacy salió de la cárcel un año y medio después, aireando un indulto concedido en atención a su buen comportamiento y las "evidentes muestras de reforma dadas por el reo". El juez no tuvo duda de que aquel preso de 27 años se había transformado en otro hombre: lo que no supo hasta tres años después es que el nuevo John Wayne Gacy era aún peor. Gacy no sólo se las arregló para engañar al juez, también engañó a los vecinos de Sumerdale Avenue que lo acogieron en su segunda vida; a Lillie Grexa, una mujer divorciada y madre de dos hijos que se enamoró de él y aceptó su propuesta de matrimonio; a los clientes de una brillante empresa de reformas de albañilería que él mismo montó y, lo que es peor, a decenas de jóvenes varones que acudían a casa de Gacy bajo la promesa de un trabajo bien remunerado como albañiles.


Gacy se tapa el rostro momentos antes de entrar en la sala donde sería ejecutado por sus crímenes.Sus últimas palabras fueron : “¡Besadme el culo!”
 

Un jardín que olía demasiado mal

La vida social del hombre que los fines de semana se vestía de payaso para entretener a los niños enfermos en varios hospitales subía como la espuma. Dos de sus fiestas más sonadas, una al estilo "vaquero" y otra hawaiana, llegaron a congregar en su casa a más de trescientas personas. Todas regresaron a sus domicilios comentando dos cosas: lo agradable que era aquel ciudadano regordete, bonachón y trabajador y lo mal que olía su jardín. Porque era la comidilla del barrio que un terrible hedor fluía por las calles cercanas a la casa de Gacy y su segunda esposa.

  

 

Ésta estaba convencida de que bajo las cañerías de su casa había algún nido de ratas muertas. Él aseguraba que el olor se filtraba desde un vertedero cercano y siempre estaba posponiendo una supuesta visita al ayuntamiento para tratar de arreglar el problema. Ningún vecino supo reconocer el tufo de los restos humanos, por eso, ninguno llegó a sospechar el acontecimiento que estaba a punto de sacudir la armoniosa vida de Sumerdale Avenue.

En diciembre de 1978, la madre del joven de 15 años Robert Piest empezó a impacientarse al ver que no regresaba del trabajo. El chico se ganaba un dinero extra ayudando en una farmacia, y estaba a punto de entrevistarse con un tal Gacy que le había ofrecido mejorar su situación si trabajaba como albañil para él. La desaparición de Robert fue puesta en conocimiento del teniente Kozenczak del departamento de policía de Des Plaines. Entre sus pesquisas, el agente hizo una llamada a Gacy, ya que su nombre aparecía entre los papeles del chico. Por supuesto, el ciudadano Gacy no acudió a la cita (se excusó diciendo que estaba enfermo), pero se presentó voluntariamente en la comisaría al día siguiente. Para entonces, el teniente se había encargado de estudiar el historial penal de aquel hombre (sentenciado e indultado por asaltar a un menor). Aunque Gacy negó cualquier relación con Piest, la policía logró una orden de registro de su domicilio en la que se incautó del más completo arsenal de instrumentos de tortura jamás visto en la región. Pocos días hicieron falta para lograr que Gacy confesara y entregara a la policía un detallado plano del jardín de su casa, en el que había marcado los lugares donde yacían los 33 cadáveres.

 

 

 

 

 

En su declaración final, la vida del payaso asesino pareció sacada de una película de terror. Durante el juicio, Gacy aseguró que existían “cuatro John: el contratista, el payaso, el vecino y el asesino y constantemente respondía con las palabras de uno y de otro”. Lo que no pudo explicar fueron los motivos que le llevaron a dejar con vida al joven Rignall, cuya declaración sirvió para mandar al criminal a la camilla donde se le aplicó una inyección letal el 10 de mayo de 1994. Sus últimas palabras fueron : “¡Besadme el culo!”

 

El Payaso Asesino Gacy.

Esta es una pelicula basada en la vida del asesino Jhon Wayne Gacy

LOS ASESINOS DEL PARAMO

“Los asesinos del páramo” Ian Brady & Myra Hindley

 

Estamos en los años 60 , desgraciadamente en esos años una pareja se haría famosa por los terribles asesinatos cometidos.Se les conocerá como “Moors Murderers” o los “Asesinatos del Páramo”,debido a que gran parte de sus víctimas fueron enterradas en la Pradera de Saddleworth, cerca de Oldham en el condado de Lancashire.

 

Estos aseinos actuaron entre 1963 y 1965. El caso de esta pareja estremeció a toda Gran Bretaña cuando se supo que habían asesinado a 6 niños. Su modus operandi consistía en secuestrar los niños, llevarlos a un páramo, y ahí, Ian los golpeaba, y a veces, Myra abusaba de ellos sexualmente. Finalmente, fueron condenados a cadena perpetua en 1966.

Ian Brady nació en Glasgow y creció en la ciudad escocesa de Gorbals, junto a su madre Margaret (“Peggy”) Stewart. A Margaret se le hizo muy difícil criar a Ian desde muy pequeño, por lo que decidió darlo en adopción a la familia Sloane, quienes lo criaron como si fuera un hijo propio. El padre de Brady nunca fue identificado y según Margaret era un periodista que había muerto poco antes que su hijo naciera.

 

Desde pequeño sufría ataques de ira incontrolados y solía golpearse la cabeza contra la pared. Su verdadera madre le seguía visitando y llevándole regalos. Con el tiempo Ian se dio cuenta de que Margaret era su madre.Poco a poco se fue convirtiendo en un inadaptado social.

Dicen que era un muchacho realmente guapo y un estudiante brillante, aunque pronto comenzó a decaer en sus estudios , empezó a fumar y desarrolló una fascinación por la ideología y por los símbolos nazis. Cuando jugaba a la guerra con sus amigos, se haría llamar “el alemán”. Comienza a mostrar sus tendencias sádicas, torturando niñas de su escuela mucho más pequeñas a las que molestaba continuamente y también torturando de una manera brutal a animales.
Fue arrestado varias veces durante su adolescencia. En una de esas detenciones un juez decidió que debía salir de Glasgow y vivir con su madre, quien vivía en Manchester con su nuevo esposo irlandés, llamado Patrick Brady. Entonces se refugia en la lectura y en la música, sin salir casi de la habitación. Lee al Marqués de Sade y a Nietzsche. También tenía interés en libros sobre sadomasoquismo, dominación, servidumbre y otras parafilias.
En 1954, dos meses antes de cumplir 17 años, Brady se muda con su madre a Manchester donde adopta como propio el apellido del esposo de su madre.

 

Consigue un trabajo como ayudante de carnicero y se interesa por la mutilación. Empieza a beber y a jugar de una manera compulsiva.
Más tarde, Brady volvió a ser arrestado varias veces acusado de embriaguez pública y de otros cargos. Fue condenado a 2 años de reclusión en la prisión de Strangeways.
 
 
En 1961 conoce a Myra Hindley. Se va a convertir en su compañera sentimental y de fechorías.

 

Myra estaba fascinada por la belleza de Ian. Era una chica normal de Manchester, que trabajaba de niñera y que se había convertido al catolicismo, hasta que conoció a Ian.
Brady le daba charlas sobre sus obsesiones: Hitler, Marqués de Sade, etc. Y ella se tuvo que leer entre otros libros “Mein Kampf”, “Seis millones de muertos”, “Eichmann.
Sus relaciones sexuales contenían aspectos sadomasoquistas. Myra se tiñe el pelo de rubio y viste con botas de tacón alto. De niñera, pasa a odiar a los niños, la religión, el matrimonio y las reuniones sociales.

Los dos juntos inician su carrera criminal.

 

Myra pide ayuda a Pauline Ride (16 años) para buscar un guante en la pradera de Saddleworth. Allí, Brady la viola, mata y entierra. La siguiente víctima es un varón, Jaun Kibride (12 años). Brady le viola, intenta apuñalarlo, pero se le rompe el arma. Enfurecido le estrangula.
Vuelven a actuar en junio de 1964. Otro muchacho Keith Bennet (12 años). Siguen el mismo modus operandi: engaño, traslado al páramo, violación y asesinato.
Con Lesley Ann Downey (10 años) suben un peldaño en la crueldad. La secuestran en un parque de atracciones. Brady la fotografía desnuda y Myra graba los desesperados gritos de la niña rogando por su vida. Al día siguiente la entierran.
 
 
Tras pasar 19 años en la cárcel se le declara a Ina Brady mentalmente enfermo y fue trasladado al hospital psiquiátrico de Broadmoor (Liverpool). Intentó suicidarse un par de veces, incluso inició una huelga de hambre en 1999, pero el juez obligó que se le alimentará con una sonda gástrica. Hace un par de años se debatía entre la vida y la muerte en el “Hospital de Alta Seguridad de Ashworth“, con numerosos problemas de salud que le llevaron a perder la cordura . Desconocemos si aún vive hoy en día, si es así acabará de cumplir 71 años de edad.
A Myra se le denegó la libertad condicional en 1998 ,murió de un ataque del corazón en el año 2002, a los 60 años de edad.
Al contrario de lo que sucede en US con los asesinos en serie y los psicóptas, nunca se estudió a fondo el personaje de Ian Brad, el cual posee una mentalidad sorprendente, digna de pasar a los libros de psiquiatría. Una mente pervertida y oscura capaz de cometer los peores asesinatos sobre las personas más inocentes que existen en este mundo: los niños.
El fotógrafo y director de videoclips, Rusell Young, utilizó las imagenes de Kate Moss y su ex Pete Doherty para encarnar a la asesina de niños, Myra Hindley y a su pareja Ian Brady. El fotógrafo quería combinar en su obra la “fama” de las celebridades y la “verguenza” de los criminales.

James Holmes

Caso James Holmes: asesinos por imitación

 

VIOLENCIAJames Holmes, que mató a 12 personas durante el estreno de 'El Caballero de la Noche asciende', no es el primer criminal que actuó inspirado por obras de ficción. Varios asesinos han utilizado libros, películas y discos como pretexto para sus crueles acciones.

La mirada de James Holmes es perturbadora. El joven de 24 años, que el viernes pasado cometió una de las peores masacres en la historia de Estados Unidos, permanece en silencio y mira al vacío con los ojos desorbitados. Una de las pocas cosas que dijo, 

 

después de matar a 12 personas y herir a 50 más

 

en un cine de Aurora, Colorado, es “Soy el Guasón, el enemigo de Batman”. Esta declaración –además de su pelo teñido de color naranja y el estreno que escogió para la masacre– no deja dudas de que se inspiró en la saga del hombre murciélago para llevar a cabo su macabro plan.


Su referente habría sido The Dark Knight Returns, una novela gráfica de Frank Miller, que narra cómo Batman regresa a Ciudad Gótica después de una larga ausencia. En una escena del libro, publicado en 1986, un hombre con el pelo naranja entra a un teatro y empieza a disparar. Otra de las posibles fuentes es The Killing Joke, una novela de Alan Moore en la que el Guasón es protagonista. La trilogía de cine dirigida por Christopher Nolan –cuyo capítulo final se estrenaba esa noche en el teatro de Aurora– también podría ser una de las fuentes, sobre todo cuando el Guasón, interpretado por Heath Ledger, se describe como un asesino en masas y un “agente del caos”. 

 


Los expertos han descrito a Holmes como un sociópata, un joven que no logró adaptarse a la sociedad a pesar de haberlo intentado varias veces. De hecho, la carrera que escogió, Neurología, demuestra su interés por entender el funcionamiento de la mente humana. Pero sufrió una ruptura con la realidad y empezó a generar resentimiento. “Enfermos como Holmes perciben que algunos personajes de ficción son poderosos. Inspirarse o transformarse en ellos les hace experimentar ese poder y sentirse capaces de castigar al mundo que los ha rechazado”, le dijo a SEMANA Miguel Mendoza, autor del libro Asesinos en serie. 

 
Mensajes ocultos 

El crimen de Holmes tiene varios antecedentes. Uno de los más famosos es el de Mark David Chapman quien, el 8 de diciembre de 1980, asesinó al cantante John Lennon. Esa mañana, Chapman compró un ejemplar de la novela El guardián en el centeno de J. D. Salinger. Esperó todo el día frente al edificio Dakota en Manhattan, donde vivía Lennon y, cuando el cantante llegó, le disparó cinco veces. Después sacó su ejemplar del libro y lo leyó hasta que llegó la Policía. “Estoy seguro de que la mayor parte de mí es Holden Caulfield, el personaje principal del libro. El resto de mí debe ser el Diablo”, les dijo a las autoridades. La enigmática novela de Salinger también fue citada por un hombre llamado Roberto John Bardo, que asesinó a la actriz Rebecca Schaeffer en 1991. 

El de Charles Manson es otro caso célebre, quien creía que el Álbum Blanco de The Beatles, publicado en 1968, tenía mensajes ocultos dirigidos específicamente a él. En particular, decía, la canción Helter Skelter era una invitación directa a iniciar una ola de asesinatos. Por eso convenció a los miembros de su secta, llamada La Familia, de que asesinaran brutalmente a la actriz Sharon Tate y a otras cuatro personas. Siempre se ha discutido mucho sobre las reales motivaciones de este crimen; hace poco Susan Atkins, una de las mujeres que pertenecían a La Familia, condenada por su participación en el asesinato de Tate, confesó que Manson era un ególatra y había inventado su teoría sobre el Álbum Blanco para ser más popular entre sus seguidores. 

La música ha estimulado la imaginación macabra de otros psicópatas. En febrero de 1996, el estudiante Barry Loukaitis llegó armado a su clase de álgebra en una universidad en Washington y tomó como rehenes a sus compañeros. Después de unos minutos asesinó a dos de ellos y al profesor. Una vez fue detenido, dijo que lo había hecho en honor a la canción Jeremy –sobre un joven desadaptado– del álbum Ten del grupo Pearl Jam. También citó la película The Basketball Diaries, protagonizada por Leonardo DiCaprio, en la que ocurre una situación similar. Un par de años después, en 1999, Eric Harris y Dylan Klebold asesinaron a 13 personas en la secundaria de Columbine, Colorado (a pocos kilómetros de Aurora). Los asesinos de Columbine dejaron un video en el que afirmaban que la música de Marilyn Manson, en especial su disco Antichrist Superstar, los había invitado a perpetrar la masacre. Cuando los medios cuestionaron a Manson sobre su influencia en el caso, este respondió: “La Asociación Nacional del Rifle (de Estados Unidos) es demasiado poderosa para que alguien se le enfrente, así que la mayoría de las personas culpa a mis videos y a mi música. Soy un artista polémico que se atreve a tener una opinión y trata de crear música que desafía las ideas de la gente en un mundo aguado y vacío. Siempre he intentado mostrar a las personas que el diablo a quien culpamos por nuestras atrocidades es en realidad cada uno de nosotros”. 

Harris y Klebold se entrenaron para la masacre con varios juegos de video. Pero no fueron los únicos. Hace poco, el célebre asesino Anders Behring Breivik dijo que había aprendido a matar gracias a Call of Duty: Modern Warfare. El noruego, que asesinó 69 personas el 21 de julio del año pasado, utilizó el videojuego como simulador del tiroteo. Así mismo, Seung-Hui Cho, el estudiante de origen coreano que mató a 32 personas en abril de 2007 en Virginia, estaba obsesionado con el juego Counter-Strike.

Otro de los casos más sonados es el de Ted Kaczynski, el famoso ‘Unabomber’, quien estaba obsesionado con El agente secreto de Joseph Conrad. La novela, publicada en 1907, narra la historia de un profesor loco que se aísla de la sociedad para construir bombas. De hecho, en varias ocasiones Kaczynski utilizó variaciones del apellido Conrad para firmar cartas y registrarse en hoteles. En una situación muy similar, Robert Berdella tenía una fijación con el libro El coleccionista de John Fowles. El libro cuenta la historia de un hombre con síndrome de Asperger que se dedica a coleccionar mariposas. En un momento de la novela decide secuestrar a una mujer y mantenerla prisionera en su sótano. Al parecer esta trama llevó a Berdella a secuestrar, torturar y asesinar a seis hombres en los ochentas. 
 
Imágenes grotescas 

El cine ha llevado la peor parte. Los casos de enfermos mentales que se han obsesionado con películas son innumerables. Taxi Driver de 1976, por ejemplo, le sirvió de pretexto a John Hinckley para intentar asesinar al presidente Ronald Reagan. Hinckley estaba convencido de que el personaje de Robert De Niro le hablaba directamente a él en una de las escenas más emblemáticas de la cinta de Martin Scorsese. El hombre decidió entonces organizar un atentado contra el presidente siguiendo las órdenes de De Niro y para impresionar al personaje interpretado por Jodie Foster. Efectivamente, Hinckley atacó al presidente Reagan cuando este salía de un hotel en Washington, el 30 de marzo de 1981. Reagan se salvó y el agresor está recluido en un hospital psiquiátrico. 

La película La naranja mecánica de 1971, de Stanley Kubrick, siempre ha sido estigmatizada como una invitación a la violencia. Dos años después de su estreno, dos jóvenes vestidos de manera muy similar a Alex, el protagonista de la cinta, mataron a un mendigo en Londres. En 2007, en Leicester, Inglaterra, Jason Moore, un cinéfilo de 37 años obsesionado con las películas de horror y con la serie Pesadilla en la Calle del Infierno, fabricó un guante con navajas en los dedos, muy similar al utilizado por el protagonista de esas películas. Lo utilizó para destrozar el rostro y los brazos de su amigo John Skamarski, que quedó desfigurado y gravemente herido. Moore fue sentenciado a cinco años de prisión.

Pero la cinta que más ha generado este tipo de incidentes es Asesinos por naturaleza de Oliver Stone. En 1994, Sarah Edmondson y Benjamin Darrus, una pareja de jóvenes ingleses, consumieron LSD, vieron la película varias veces y asesinaron a dos personas. Asesinos por naturaleza ha estado relacionada por lo menos con cinco crímenes más. 

Es evidente que las obras de arte están abiertas a la interpretación de cada quien. Sería un error enorme pensar que cualquiera de estos libros, películas, discos o juegos de video son responsables de lo que algunos enfermos mentales hayan decidido hacer a su nombre. Tal vez, como lo dijo el crítico de cine Roger Ebert en una columna en The New York Times, las ficciones no sean más que excusas para llamar la atención: “Quienes buscan armarse, como James Holmes, sienten una profunda inseguridad y una necesidad de validarse (…) No creo que le importara la película de Batman. Sospecho que solo le interesaba verse a sí mismo en la televisión”.
 
¿Por qué en Estados Unidos?
 
Estados Unidos no es el país con más homicidios. Tampoco es el único donde un desequilibrado masacra al azar. Pero solo ahí, con fatídica regularidad, alguien irrumpe armado hasta los dientes en un salón de clases, en un cine o una universidad y asesina al que se le cruce. 

La explicación obvia es la facilidad para conseguir pistolas, fusiles y ametralladoras. En Estados Unidos hay 50.000 tiendas de armamento, 7.000 prenderías con autorización de venderlas y un inmenso mercado privado no regulado. Es casi igual de fácil comprar una hamburguesa que un revólver. Más de 300 millones de armas circulan en el país, una por habitante. Y aunque el poderoso lobby proarmamentista National Rifle Association (NRA) insiste en que “las pistolas no matan. Los hombres lo hacen”, numerosos estudios demuestran que hay menos asesinatos en los estados donde los controles son más severos.

Pero esto no lo explica todo. Algunos señalan el culto a la pistola, casi un símbolo nacional consagrado en la Constitución, que tiene que ver con la forma como nació el país de manos de pioneros que solo se podían defender por sí mismos. Aunque sea absurdo, los fanáticos del NRA piensan que las masacres se evitarían si las víctimas también estuvieran armadas. Después del crimen de Aurora, la venta de armas aumentó un 43 por ciento. Y en varios estados, a raíz de los tiroteos en los colegios, se incita a los profesores para que dicten clase armados. Se trata de una cultura popular violenta, la de los vaqueros y sus Colts, la de las guerras perpetuas del Pentágono, la de ‘mi hogar es mi castillo’, la del gatillo fácil donde juegos de video, películas y medios de comunicación glorifican el plomo. 

También hay quienes culpan un sistema de salud débil, que no logra detectar los trastornos mentales y donde millones de personas consumen antidepresivos (como Holmes). Drogas que pueden provocar comportamientos violentos y desórdenes de personalidad. Según varias investigaciones, hay un vínculo entre las adicciones y las masacres. Y no faltan aquellos que dicen que las matanzas son culpa del individualismo, el ultracapitalismo, el sistema estadounidense que segrega a los que no entran en el molde. Las causas son, sin duda, tan profundas como difíciles de encontrar
.

Juana Barraza "la mata viejitas"

LA MATA VIEJITAS ( Juana Barraza Samperio)

El día transcurría normal para los oficiales José Ismael Alvarado Ruiz y Marco Antonio Cacique Rosales daban su habitual rondín por las calles de la ciudad, de pronto un joven de nombre José Joel López Gonzáles sale corriendo de un conjunto de departamentos y delante de el una señora, José Joel gritaba que la detuvieran ya que acababa de matar a una viejita, los policías iniciaron la persecución y a las dos cuadras terminan deteniendo a Juana barraza samperio, y en un golpe de suerte los dos oficiales resuelven uno de los misterios mas sonados de los últimos tiempos en México y discúlpenme si no les doy crédito a la policía pero dejan DEMASIADO que desear.
Ana Maria de los Reyes Alfaro contaba con 83 años cuando se convirtió en la ultima victima de “La mata viejitas” infame nombre con el que quedaría bautizada por los medios Juana barraza, para ese momento los medios comienzan a darle demasiada relevancia a el asunto y como en numerosos casos de asesinos seriales, la repentina atención hacia ellos los hace abrirse y confiesa con lujo de detalle una serie de homicidios cometidos anteriormente contra el sector femenino de
la tercera edad.
En 1998 comienzan a aparecer en la ciudad de México ancianas asesinadas, en común tenían que todas eran mujeres, que todas eran solas y todas ellas muertas por asfixia, sumando en el lapso de 7 años, hasta el 2005 pues, cuarenta y cuatro homicidios, en este tiempo se manejaron varias líneas de investigación, que era un hombre robusto, marcaba una, que homosexual otra y la ultima y mas aceptada que era un travestí y luchador, y les explico por que era la mas aceptada, resulta que nuestra brillante policía había llegado a la conclusión de que “El mata viejitas” como fue conocido en un principio debía ser trasvertido esto por el echo de que solamente así podría acceder a las viviendas de las victimas 

luchador por 
que creían que por medio de una llave o candado al cuello era la forma en que las terminaba, una forma por demás surrealista la de pensar la de la policía, no creen. Al paso de los meses y al no tener una pista sólida que los llevara a el criminal, en una rueda de prensa el entonces procurador Batís dio la noticia que el asesino se había suicidado, en base a un lapso en el que no hubo asesinatos se cree que saco por
conclusión el suicidio. A esta declaración hubo una inmediata respuesta de asesinatos como para demostrar que seguía mas viva que nunca y esta forma de reaccionar solo reafirma el tipo de perfil del asesino que demanda cada vez mas la atención, un tipo de narcisismo patológico que quedo demostrado al ser detenida y ser el centro de atención de los medios como mencione anteriormente, estaba pues en su medio.
La vida de Juana barraza de un principio es dura nace el 27 de diciembre de 1958 En Pachuca, hidalgo su padre es trinidad barraza y lo único que se sabe de el es que abandono a su madre justa samperio, llevándose con el al hermano mayor, el mismo día que nació Juana, y no se vuelve a saber de ellos nunca, su madre se junta después de un tiempo con Gerardo Hernández con quien tiene dos hijos mas, su madre se vuelve alcohólica, descuidando a la familia y a la pequeña Juana. , cabe recalcar que Juana es analfabeta casi toda su vida y con la única figura paterna que cuenta es con la de su padrastro al que siempre le esconde los malos tratos a los que era sometida. A los doce años su madre en plena borrachera la cambia por tres cervezas a José Lugo que la lleva a su domicilio y esa misma noche es violada quedando embarazada, en este sitio dura quince meses hasta que es rescatada por los hermanos de su padrastro, estos la buscan muy en contra de las ordenes de su padrastro, al cual la madre de Juana había engañado diciéndole que Juana había huido con José Lugo, el padrastro al saber de el engaño arremete violentamente contra justa samperio, y es ahí que el se hace cargo de Juana y de el niño hasta los dieciocho años que es cuando muere la madre de Juana. Años mas tarde muere su padrastro y es cuando por primera vez siente la perdida de un ser querido posteriormente tiene otros tres hijos mas, cabe señalar que a su primer hijo lo matan de forma violenta cuando es ya un adulto de veintisiete años.
Capturada la mata viejitas se comienzan a hacer estudios de su personalidad, al darse cuenta que el robo no fue siempre el móvil de el crimen, y se llega a la conclusión de que todo el resentimiento que cargo por mucho tiempo contra su madre lo desahogo en la figura de las ancianas que mato, aparte al registrar su casa se encuentran dos altares uno de la santa muerte y el segundo a Martín Malverde el denominado santo de los narcos y esto denota las ansias por tener “aliados” poderosos que la ayuden en su cacería por así llamarle, por otra parte también se descubre que es una gran admiradora de la lucha libre y según ella la practica activamente y lucha con mascara con el nombre de la dama del silencio que hacia honor a su carácter sombrío. Profundizando mas en su modus operandi, ella confiesa que al salir a cometer algún delito siempre viste de rojo, esto para disimular cualquier salpicadura de sangre que pudiera delatarla, ella se hace pasar por enfermera o trabajadora social teniendo acceso a las viviendas de las victimas y de esta forma se da cuenta de cuan solitarias viven, por lo cual se nota que ningún asesinato fue al azar, todos fueron con premeditación y alevosía. Esto es una parte de la historia de Juana Barraza Samperio la infame “Mata viejitas”.

 

Henry Desire Landrú

Encarnación perfecta del mito de Barba Azul, Henri Désiré Landrú nació en París en 1869. Hijo de un modesto industrial y de una costurera, su infancia transcurrió entre sus estudios y la religión. Cuando tenía alrededor de 20 años tuvo que casarse con una prima que esperaba un hijo suyo. Poco tiempo después de su matrimonio, partió a la guerra a cumplir con sus obligaciones militares.

Entre 1902 y 1914, algunos delitos menores le valieron tres penas de cárcel sucesivas, lo que acarreó que su padre, avergonzado por el comportamiento de su hijo, se quitara la vida.

Para Landrú, cuya inclinación a la estafa ya había desencadenado la muerte de su padre, la Gran Guerra de 1914-1918 le proporcionó la oportunidad de refinar este talento. Y es que, las bajas que a diario se producían en el frente de batalla, aumentaban constantemente el número de viudas, quienes colocaban en los periódicos anuncios matrimoniales. Esta lectura fue para Désiré una revelación. Comprendió que un hombre como él, atractivo y joven aún, podía aprovecharse de esta situación.

Desde 1914, Landrú hizo publicar en los diarios un anuncio que decía: “Señor serio desea casarse con viuda o mujer incomprendida entre 35 y 45 años”. Como es de suponerse, recibió gran cantidad de cartas que organizó con esmero para estudiarlas y clasificarlas posteriormente.

Las fichas de las candidatas apuradas llevaban la anotación S.F. (sin fortuna), las cuales eran descartadas de inmediato por el ambicioso Landrú; a las otras, les enviaba una respuesta para recoger más información y asegurarse de la rentabilidad del idilio.

Llamado “El Moderno Barba-azul” fue uno de los asesinos más famosos de Francia. Utilizaba su encanto para ganarse el corazón de docenas de mujeres solitarias. Ellas querían casarse; él quería su dinero y sus vidas para garantizar su silencio.


Asesinando por dinero.



Landrú utilizó un viejo truco para hacer saber que era un viudo de buena posición que deseaba casarse: simplemente puso un anuncio en los periódicos. Recibió miles de contestaciones. Seleccionó las que le parecieron más interesantes, alquiló una villa aislada en las afueras llamada “Ermitage”, y empezó a hacer contacto con las pretendientes. Atento y encantador se ganaba su confianza, especialmente la de mujeres solitarias, viudas y con algún capital. Y así fueron cayendo una tras otra en la trampa tan hábilmente preparada por el asesino. Después de un breve plazo durante el que gozaba de sus encantos, las convencía para que le dejasen sus ahorros. Luego las mataba, las descuartizaba con una sierra y las quemaba, incinerándolas en el horno de la villa “Ermitage”.

Su primera conquista obtenida por este método fue la de la viuda Jeanne Cuchet de 39 años, quien vivía con su hijo de diecisiete años y cuyos ahorros podían considerarse como consistentes. La señora Cuchet tenía una necesidad urgente de afecto y para Landrú, -con su exquisita cortesía y su aspecto de “caballero”-, no le fue difícil seducirla. Su primera identidad fue la de Diard, inspector de correos, proveniente de Lille debido a la ocupación alemana. No sólo le prometió matrimonio, sino que además ofreció conseguirle al joven Cuchet un empleo estable y con futuro en la administración. La viuda aceptó y se fue con él al apartamento que Désiré previamente había alquilado en Vernouillet. Madre e hijo desaparecieron sin dejar rastro.

Alentado por su primer éxito, Landrú se animó a repetir la hazaña; llevó a cabo varias aventuras sentimentales de forma simultánea. Entre 1915 y 1919, hizo nueve conquistas sucesivas. La mayoría de sus “prometidas” eran viudas cuyas edades variaban entre los 45 y 50 años. Ellas, dispuestas a creer en todas las charlatanerías de su futuro esposo, le confiaban sus negocios, joyas, muebles y ahorros después de la “luna de miel” en la campiña.

Cuando a Landrú le pareció que el apartamento en Vernouillet ya no presentaba las garantías necesarias de discreción, lo abandonó y se fue a rentar una pabellón llamado “La Ermita” en Gambais, lugar ideal para esconder sus amores.

Désiré hacía sus conquistas en París y de vez en cuando pasaba los domingos en Gambais. Llevaba una vida casi normal. Visitaba a sus hijos con frecuencia, mostrándose con ellos como padre atento y a su esposa le regalaba joyas de las cuales nunca le explicó su procedencia.


Pero, como nada es eterno, a Landrú se le acabó la suerte cuando los familiares de las desaparecidas comenzaron a mostrar preocupación. Los primeros, fueron los parientes de la señora Collomb, la quinta novia de Désiré, quienes escribieron una carta al alcalde de Gambais para pedir noticias de la joven y de un tal señor Dupont con quien había sido vista por última vez. Poco después fue la familia Buisson la que buscaba a la que fue la séptima novia de Landrú y a quien acompañaba un tal Frémyet en Gambais. El alcalde nunca había oído el nombre de Frémyet, pues fue Dupont (Landrú) el que alquiló “La Ermita”.

La Policía abrió una investigación de inmediato y se dio a la difícil tarea de localizar a un hombre calvo, con barba negra y de estatura mediana. Con esta vaga descripción, fue el azar el que permitió que la hermana de la señora Buisson se cruzara con Landrú el mismo día que se presentó la denuncia. Lo vio en una tienda de la Rue de Rivoli comprando porcelanas, acompañado de una nueva víctima: Fernande Segret. La Policía interrogó al comerciante y encontró que Désiré había dejado su tarjeta “Lucien Guillet, 76, Rue Rochechouart”.

Para el 13 de abril de 1919, Le Petit Journal publicaba un artículo con la detención de Landrú en el que informaba a sus lectores, que éste estaba inculpado de robos con agravantes y de estafas y que durante varios años se ocultó con nombres falsos. Además, el diario sentenció: “pero cargos más graves pesarán sobre él”.

 

Los guardias se trasladaron a Gambais. Descubrieron la cocina, el cobertizo donde Désiré amontonaba la ropa y los muebles de sus víctimas. Encontraron además, osamentas humanas calcinadas. Pero las pruebas convincentes fueron sus ficheros y la libreta en la que anotaba, con una meticulosidad asombrosa de ahorrador compulsivo, los precios de los boletos de ferrocarril de París a Gambais.





El proceso de Landrú duró dos años. El público cambió las preocupaciones de la reciente guerra por el juicio del hombrecito calvo, barbudo y con perfil de pájaro que negaba con calma, bromeaba con cinismo y daba en todo momento muestras de la más delicada cortesía. En su celda estudiaba sus expedientes, recibía obsequios y propuestas de matrimonio por parte de sus admiradoras. En las elecciones de 1919, cuatro mil franceses propusieron a Landrú como candidato.

Los debates eran seguidos con pasión, ya que si bien nadie ponía en duda la culpabilidad del acusado, tampoco había ninguna prueba formal. No se encontró ningún cadáver ni de las diez novias ni el del hijo de la señora Cuchet. Las osamentas humanas reducidas a cenizas, encontradas en la cocina, eran solamente 996 gramos. Había grandes conjeturas, pero ningún testimonio.

El abogado de Désiré, el señor de Moro-Giafferi, a pesar del talento demostrado, no logró salvar a su cliente. Sin embargo, las últimas palabras que Landrú le dirigió a su defensor fueron: “Le he confiado una causa bien difícil… digamos desesperada… En fin, no es la primera vez que condenan a un inocente”. Ante el escepticismo del señor Moro-Giafferi, añadió: “Sí, maestro, digo bien: inocente”.

Después de tres semanas de proceso, Landrú fue condenado a muerte la madrugada del 22 de febrero de 1922. La cabeza del “Señor de Gambais” rodó a las puertas de la cárcel de Versalles.

.
Las mujeres de Landrú, una cronología

Si bien se llegó a especular en cifras exageradas que Landrú pudo asesinar a casi 300 mujeres, el secreto de sus asesinatos se enterró con él, pues en ningún momento reconoció su culpa ni dió ningún tipo de pista que pudiera esclarecer su caso. En todo caso con casi total seguridad estos nombres que a continuación se citan pertenecen a las “hazañas” de tan frío asesino.



NOTA:

 de: http://www.latinoseguridad.com/LatinoSeguridad/Criminales/Landru.shtml



NEUROPSICOLOGÍA Y ANÁLISIS DE ROSTROS DE ASESINOS

JOEL MOGUEL MONDRAGÓN

Introducción

En los últimos 20 años se ha producido un cambio en la forma de hacer investigación, a partir del desarrollo de disciplinas como las neurociencias, la distancia que había entre los fenómenos neurológicos y psicológicos se ha venido acortando, prueba de ello son el surgimiento de nuevas disciplinas como el neuro-psicoanálisis. Los progresos en tecnología de neuroimagen, permiten en la actualidad observar la actividad cerebral mientras se realizan tareas, donde se involucran diferentes procesos mentales. A pesar de ello la idea de introducirse en los procesos psicológicos y la organización cerebral de un psicópata resulta ser una labor difícil de realizar, sobretodo si se tienen limitaciones, como por ejemplo; de acceso a tecnología muy costosa, o de disponibilidad de las autoridades para apoyar investigaciones con psicópatas. En un gran porcentaje de casos, la información aparece confusa y tarda tiempo en organizarse, en ocasiones queda solo en manos de los que participaron en el proceso legal. Si se ha tenido la fortuna de solventar estos obstáculos, aun queda por enfrentarse otros problemas que tienen que ver con la confiabilidad y validez de la información que proporcionan los mismos sujetos involucrados en los crímenes.

En este trabajo, propongo una forma de hacer investigación, que no requiere para iniciarla aparatos tan costosos, estudiando los rostros de psicópatas mediante la técnica de escisión e integración de mitades faciales, para observar los efectos del control hemisférico sobre la expresión facial, y a partir de este fenómeno llevar acabo el análisis neuropsicológico implicado en el desarrollo disfuncional de las emociones en los psicópatas.

Es importante advertir al lector que la información proporcionada en este trabajo aun le falta ser verificada o refutada por otras investigaciones, de preferencia usando tecnología de neuroimagen. Por lo que los resultados de esta investigación no deben aplicarse en el ámbito de evaluación criminológica, hasta no confirmarse sus hipótesis por varias vías de investigación.

Antecedentes

El estudio de las emociones en la psicopatía

 

El estudio científico de las expresiones emocionales faciales tiene su origen en 1872, con la aparición de la obra "la expresión de las emociones en hombres y animales" de Charles Darwin, fue uno de los primeros investigadores que emplearon el método de observación fenomenológica para estudiar las emociones (por ejemplo su diario de emociones en bebes). Después de esta obra, el trabajo de investigación en el campo de las emociones ha sido abundante; en especial los estudios de etología humana, con un enfoque transcultural ( Paul Ekman y W.V. Friesen y Hager,2002). En conclusión a lo que llegaron estos investigadores es que existe en el ser humano emociones básicas o evolutivas, bien definidas que pueden ser identificables por la expresión facial y la activación cerebral (Panksepp, 1998). Este hallazgo tiene relevancia, para el estudio científico de la violencia, y en el caso particular de la psicopatía ofrece la posibilidad de indagar como se altera el funcionamiento normal de los sistemas emocionales básicos que sostienen las conductas de sobrevivencia y convivencia entre los seres humanos.

 

Se sabe que la psicopatía, es el extremo de una reacción psicopatológica que se desarrolla en circunstancias de deprivación afectiva, regularmente en ambientes represivos o autoritarios, o de abandono de las necesidades emocionales básicas, que limitan al sujeto a establecer relaciones de apego y empatía. Los estudios de tomografía de emisión de positrones muestran un bajo nivel de activación en el área ventromedial de la corteza prefrontal (Raine, 1998). Lo que significa que existen problemas para traducir las señales que manda el sistema límbico a través de la amígdala, repercutiendo en su función inhibidora de la agresión, en cambio se espera que en la fase de depredación se active el sistema de búsqueda, sin posibilidad de que obre el freno de la corteza frontal( conducta serial).

La conducta repetitiva de violencia en el psicópata, se entiende en términos de la presencia de esquemas de procesamiento de información, que por un lado inhiben el sistema de miedo y de pánico, y por el otro, potencializan la conducta depredadora. Este mecanismo de funcionamiento en el cerebro, es muy probable que encuentre una forma de manifestación en el rostro, por lo que en este trabajo dedico especial atención al estudio de las simetrías cerebrales emocionales en los psicópatas, desde el punto de vista neuropsicológico.

 

El análisis de rostros en la psicopatía

 

El método de tratamiento de rostros, visto como un parámetro de evaluación de las asimetrías y simetrías cerebrales emocionales, plantea la posibilidad de abordar problemas relacionados con el funcionamiento emocional en los psicópatas. La idea central que intento sostener en este trabajo, proviene de considerar a la expresión facial como una reacción emocional que requiere de regulación. La expresión facial como elemento observacional, puede considerarse como el reflejo de la emoción que configura un rostro, el rostro debe ser consistente en un determinado espacio de tiempo, para hallar en el su propia esencia, el rostro reproducirá el impacto emocional recibido por toda una historia de interacciones del sujeto con los otros. Este proceso es complejo, por lo que no es suficiente presentar el rostro que presupone una psicopatía, sino que se requiere el análisis de los módulos cerebrales que intervienen en la configuración del rostro.

Desde que el infante inicia el establecimiento de sus propias reglas de interacción social, el cerebro desarrolla mecanismos de reacción emocional que permiten al individuo adaptarse a su medio ambiente. La expresión facial es determinante en la construcción de reglas de comunicación que se van moldeando, de acuerdo con las experiencias de relación con los otros. La expresión facial es dinámica en el sentido de que provoca emociones en los otros, situación que es primordial para la satisfacción de necesidades afectivas. En síntesis, el rostro registra en forma de código interno no verbal, su propia historia afectiva; esta se presenta en las psicopatías como un desorden funcional emocional que podemos observar en las configuraciones faciales que controlan los dos hemisferios cerebrales.

 

Evolución del cerebro y la corteza prefrontal

 

Por largo tiempo ha sido comúnmente aceptado por los estudios en física, que los fenómenos naturales tienden a preservar una paridad, la vida se nos muestra gobernada por procesos simétricos (Springer S. P. y Deutsch 1988). Los mecanismos que regulan el desarrollo de la estructura corporal en la evolución de las especies parece manifestar este mismo fenómeno, sin embargo en el caso de la evolución del cerebro en el ser humano, parece seguir otro comportamiento en sus funciones; conforme se avanzó en la escala filogenética, se fue infiltrando una nueva corteza que se expandió y dio origen a los dos hemisferios cerebrales, al mismo tiempo se desarrollaron las áreas 41 y 42 de Brodman, fundamentales para que el ser humano fuera capaz de darle sentido y significado a sus propias acciones. Las fuentes de conocimiento sobre el cuerpo se han distribuido por niveles jerárquicos hasta llegar a los lóbulos frontales, constituyendo funciones asimétricas, que regulan las emociones y la conducta (ver esquema 1).

 

Con el desarrollo de la cultura los lóbulos frontales han podido ampliarse y modificar sus funciones, dando lugar a otra estructura apenas recientemente investigada, la corteza prefrontal; esta estructura es la que quizá tenga menos tiempo de evolución, puesto que de ella depende en gran medida el intercambio de información que requieren los dos hemisferios cerebrales para la regulación de las emociones. Esta corteza parece no mantenerse estática en el proceso evolutivo, sino que continua sufriendo modificaciones. El desequilibrio provocado por la forma de vida que llevan los seres humanos en la actualidad, a ocasionado una perdida de la realimentación de la información que generan ambos hemisferios cerebrales, situación que ha provocado un desequilibrio, que en los casos mas graves, se constituyen en psicopatías, en donde el individuo no es capaz de sentir culpabilidad y arrepentimiento.

 

Fenomenología de la Configuración del Rostro en la Psicopatía

 

El primer eslabón de la configuración del rostro podemos identificarlo en el momento que el infante deposita su mirada en el rostro de la madre, aproximadamente a los dos meses de edad, el sistema amigdalino( centro de la agresión), estará plenamente maduro para actuar sobre su medio ambiente, el infante cuenta con la programación filogenética que le permite responder a las expresiones faciales de la madre, sin embargo la adquisición de esta experiencia no quedará bien consolidada hasta que el infante complete su desarrollo hasta los tres y cuatro años de vida, tiempo en que las investigaciones sobre mielinización reportan en el hipocampo su máximo potencial de madurez( Izard, C.,1993) . Por otro lado, se tiene conocimiento de que la corteza prefrontal recibe directamente información proveniente de la amígdala y el hipocampo, por lo que es muy probable que el infante emplee su corteza prefrontal para integrar el programa filogenético de la especie, con experiencias emocionales obtenida de sus relaciones sociales. Lo que significa que una interacción deficiente con la madre o un abrupto rechazo modificará el curso del desarrollo normal de la corteza prefrontal, y por supuesto la reacción facial expresiva en el rostro, es a través del rostro como el ser humano regulará el comportamientos de los otros, asimilando e imitando los rasgos que le permitirán identificar las sensaciones de agrado y desagrado de las personas.

 

Es evidente que la manipulación facial interviene en la moderación de la experiencia emocional, recurriendo a expresiones faciales involuntarias como la sonrisa o voluntarias para lograr comunicación o empatía con otros seres humanos. Por lo que en la psicopatía la interacción deficiente con la madre o sustituto repercutirá en el desarrollo cognitivo propiciado por la corteza prefrontal. Cuanto mayor sea el desarrollo cognitivo en el niño, mayor será el control de la musculatura facial.

Otro momento crítico del desarrollo en la infancia, que puede darnos información de cómo se va estructurando el sistema emocional en el psicópata y su inexpresión facial hacia el dolor y el sufrimiento, es la conducta de exploración alterada por la deficiente interacción con la madre en los primeros seis meses de edad, etapa importante en el reconocimiento de sus propias emociones, si el niño no recibe reforzamiento de sus propias señales emocionales, el infante en el futuro no será capaz de identificar emociones empáticas, de tristeza, alegría y miedo. Lo que originará una organización cerebral con predisposición a la búsqueda compulsiva por la excitación de estas emociones, esta tendencia podemos observarla en el psicópata cuando en sus crímenes obtiene excitación, a partir del rostro de terror de sus victimas (ver esquema 2).

Si el proceso de desarrollo del infante continua por esta vía, a los 8 meses de edad se le sumará otro problema a la estructura, debido a que en esta edad el infante comienza a diferenciar los rostros familiares de los extraños, la conducta de no tomar en cuenta las emociones y afectos de los demás podría tener sus inicios en esta etapa de desarrollo, en las psicopatía mas graves no se observará diferenciación de sus propias emociones, respecto a su familia y extraños, existe una generalización, manteniendo siempre una distancia en sus afectos hacia las personas( conducta superficial). Las personas serán objetos que se puede manipular a su antojo sin ningún remordimiento y culpa.

 

Oro dato importante, que aclara el porque los psicópatas muestran dificultad para el reconocimiento de palabras emocionales, es el hallazgo de que en el primer año de edad comienzan las primeras vinculaciones de las imágenes del rostro, con las palabras. En la psicopatía este fenómeno no se dará del todo en forma exitosa, así parece constatarlo, experimentos con tareas lingüísticas sobre el reconocimiento emocional; los psicópatas obtienen puntajes bajos en estas tareas, con respecto a los sujetos considerados normales (Raine A. y San Martín J. 2000 ).

 

 

Asimetría Cerebral Emocional y Corteza Prefrontal.

 

El lenguaje al igual que la expresión facial son categorías que nos permiten observar como se manifiestan las emociones en los individuos y a partir de este dato es posible inferir por lo menos de manera hipotética, sus anteriores relaciones de apego y empatía. Si en el psicópata la característica es la utilización de los seres humanos como un objeto, este dato distintivo tendrá que reflejarse en el rostro o en su expresión lingüística, puesto que no se puede fingir lo que no se tiene, sobre todo cuando hablamos de experimentar ciertas emociones.

 

Sin embargo para entender este proceso es necesario, adentrarnos más en el redescubrimiento del funcionamiento de la corteza prefrontal, sobre todo poner más atención en el fenómeno de asimetría cerebral y su relación con la expresión facial emocional.

 

Se tiene conocimiento de que la región prefrontal es la única área que se conecta directamente con el sistema limbico, además es la última estructura cerebral en madurar (hasta las primeras dos décadas del vida), observándose un desarrollo acelerado alrededor de los 2 y 5 años (Solms M.; Turnbull O, 2002). Etapa crucial para el desarrollo del lenguaje y la función simbólica. La investigación de las funciones de la corteza prefrontal abarcan también el estudio del estado de ánimo y la actividad onírica. Se sabe que si se destruyen las estructuras colinergicas del tronco cerebral no hay mas sueño REM, sin embargo se conserva la actividad del sueño, solo desapareciendo cuando se lesiona la corteza prefrontal ventromedial, área que recibe los estímulos del accumbes o centro de los deseos apetitivos( Zald, D.H. Matson, D.L. & Pardo, J.V. 2002). Partiendo de estos estudios no sería aventurado pensar que la corteza prefrontal junto con el lenguaje, se encuentran implicados en el proceso evolutivo que dio la posibilidad de estructurar funciones asimétricas en la organización de los hemisferios cerebrales, y con ello el proceso de humanización con la aparición de la conciencia.

 

La baja activación de la corteza ventromedial encontrada en los casos de psicopatía, es posible que se relacione con una dificultad para auto monitorear los sentimientos y emociones de si mismo y los demás. Limitación que observaremos en la configuración simétrica de la expresión facial como perdida de esta dualidad que permite el trabajo emocional coordinado por los dos hemisferios cerebrales, si en un sujeto normal predomina la expresividad emocional en la mitad facial contra lateral del hemisferio derecho, en el psicópata no se registrará este fenómeno en forma significativa, por lo que el rostro se mostrará intacto a las diferencias asimétricas en el aspecto emocional.

 

Proyecciones del hipocampo y La amígdala

 

El resultado de estas observaciones son coincidentes, con otras investigaciones que apoyan la idea de la presencia de probables deficiencias en el proceso de desarrollo y maduración de la corteza prefrontal en la psicopatía (Raine, 1998). Son dos las regiones corticales, que entorno al estudio de la corteza prefrontal se han visto implicadas en la emoción. La corteza orbito-frontal y la corteza ventromedial (Borod, J. C.2000).

 

La primera, recibe mayor numero de proyecciones del sistema amigdalino y se le ha asocia con el control inhibitorio de la emoción, la segunda; tiene mayor numero de proyecciones del hipocampo y su función es modular la experiencia emocional a través de la voz o la expresión facial, ambas áreas son centrales para el procesamiento de emociones en situaciones sociales y personales complejas. Si en la psicopatía estas áreas no funcionan a su nivel normal, entonces tendremos los siguientes rasgos:

 

Funcionamiento anormal de la región orbito-frontal alterará el mecanismo de control inhibitorio de la agresión, propiciando la conducta serial.

 

El funcionamiento anormal de la región ventro-medial, modificará la forma natural en que se manifiesta los instintos de sobrevivencia; inhibiendo la emoción de miedo y de pánico, la expresión facial se vera bloqueada por la falla en la elaboración de los estímulos aversivos, el sujeto experimentara incapacidad de sentir ciertas emociones.

 

En la psicopatía no se desarrollaron los vínculos que ligan al lenguaje con los afectos, no porque los mecanismos neuronales se encuentren dañados, la conexión del hipocampo con la amígdala se ve interferida por la acción de una corteza prefrontal inmadura, con deficiente trabajo de las experiencias emocionales, que se ven reflejadas en la inexpresividad facial emocional(simétrica), por decirlo de otro modo, en la psicopatía existe una deficiente regulación o auto monitoreó de emociones; se encuentran vacíos de contenidos emocionales.

 

Método.

Planteamiento del problema

(La asimetría cerebral emocional)

El empleo de la asimetría cerebral emocional como principio diferenciador de la psicopatía plantea algunos problemas que son necesario abordar, por ejemplo; el de descubrir los mecanismos neuropsicológicos, por el cual las emociones básicas se alteran, aspecto que tiene que ver con la inhibición del funcionamiento normal de la amígdala; es a partir de esta estructura como el ser humano logra activar el programa de comportamiento instintivo, que permite asegurar la sobrevivencia de la especie y la interacción social. Las conductas de apego y empatía dependen en forma significativa, de la forma en que opera esta área, por lo que, la característica esencial de un psicópata es la desviación de este programa filogenético en la historia de su desarrollo.

 

Son tres los factores que podrían intervenir en la conformación de una psicopatía; el genético, la presión ambiental o cultural y la modulación emocional a través del lenguaje interno, adquirida por la oportunidad de maduración y desarrollo de la corteza prefrontal, de las tres, la última se somete a verificación mediante el tratamiento de las dos mitades faciales para observar sus efectos sobre la expresión del rostro.

 

El método empleado para obtener información sobre este fenómeno, se ha importado de otras investigaciones que solo se limitaron a mostrarnos que uno de los hemisferios cerebrales; el derecho esta implicado en mayor medida que el izquierdo en el procesamiento de la información emocional. Aunque este hecho no se ha relacionado directamente con el problema de la psicopatía nos da una idea de cómo el cerebro en su estado normal presenta asimetrías en la organización funcional de las emociones.

 

Hipótesis General

 

La psicopatía es producto de un desorden de la adaptación de los instintos básicos al medio ambiente y del procesamiento de la información emocional regulado por la corteza prefrontal a través del lenguaje interno, que se manifiesta como una perdida de la función asimétrica y complementaria de la activación de ambos hemisferios cerebrales.

Hipótesis Específicas

Psicopatía y Normalidad

H1 : Existen diferencias cualitativas significativas en la expresión facial del rostro de sujetos psicópatas y no psicópatas, respecto al control emocional que ejercen los hemisferios cerebrales.

H0 : No existen diferencias cualitativas significativas en la expresión facial del rostro de sujetos psicópatas y no psicópatas, respecto al control emocional que ejercen los hemisferios cerebrales.

 

Psicopatía organizada y desorganizada

H2 : Existen diferencias cualitativas significativas en la expresión facial del rostro de sujetos identificados como psicópatas organizados y psicópatas desorganizados, respecto al control emocional que ejercen los hemisferios cerebrales.

H0 : No existen diferencias cualitativas significativas en la expresión facial del rostro de sujetos identificados como psicópatas organizados y psicópatas desorganizados, respecto al control emocional que ejercen los hemisferios cerebrales.

Variables

 

Independiente.

 

El tratamiento de rostros,- Consiste en obtener las dos mitades faciales y unirlas en forma invertida, es decir unir la mitad izquierda con su misma mitad izquierda, y viceversa para observar los efectos producidos en la expresión facial.

 

Dependiente.

 

La expresión facial: Es el efecto provocado por el tratamiento del rostro, pudiendo ser de dos tipos:

 

Simétrico emocionalmente

Asimétrico emocionalmente.

 

Muestra

 

Grupo control: muestra intencionada de cinco personas voluntarias, 1 mujer y 4 hombres, con edades aproximadas a los rostros de los psicópatas en estudio, personas que permitieron que se les tomará una foto y accedieron a realizar la prueba de Hare - PCL R para descartar psicopatía.

 

Grupo de psicópatas: Se seleccionaron 9 psicópatas, de los cuales se pudiera obtener el rostro de frente, y que correspondiera al periodo en que el sujeto llevo acabo los crímenes. Este grupo se separó en dos categorías, de acuerdo al modus operandi del crimen, en organizados (5) y desorganizados (4).

 

Procedimiento

El procedimiento para acceder a este hallazgo se ha obtenido del estudio de las expresiones faciales emocionales en individuos normales, y con diagnóstico de psicopatía organizada y desorganizada:

 

A) Se obtuvieron las mitades faciales de los sujetos en estudio, y posteriormente se unieron como si fuera una imagen en el espejo, las dos mitades derechas y las dos mitades izquierdas. Para llevar acabo este procedimiento se empleo un paquete de software fotoshop, con el cual se pueden obtener imágenes invertidas.

 

B) El mismo procedimiento se utilizo con el grupo control, después de haberle aplicado la prueba de Hare - PCLR para descartar psicopatía o personalidad antisocial.

 

Análisis de los resultados.

 

 

Análisis y Resultados (Comparación de Rostros)

Análisis y Resultados (Comparación de Rostros)

 

 

 

 

Análisis: Los rostros en los sujetos normales muestran diferencias en la intensidad de expresión facial tanto en el sujeto masculino como femenino, la característica mas significativa es la asimetría emocional que se encuentra en el rostro que controla el hemisferio izquierdo( la mitad facial derecha), esta parte de la cara de acuerdo con lo que reportan otras investigaciones tendría que tener menor intensidad en la expresión facial, puesto que se ha asociado al hemisferio derecho con una predominancia hacia la regulación emocional, En el sujeto normal se puede observar este fenómeno; mayor expresividad emocional en la mitad izquierda, los tres rostros son diferentes en su expresión facial. Otro fenómeno acontece en la psicopatía; existe una simetría emocional comparándola con la original (sin tratamiento)los cambios son poco significativos como para impactar al observador(rostro de la columna 1 y rostro de la columna 3). Por el dado del rostro que controla el hemisferio derecho en la psicopatía, se obtiene una expresión facial que da la sensación de desagrado, situación que parece no suceder con los sujetos normales. La parte oculta del psicópata al parecer se expresa en la mitad facial izquierda controlada por el hemisferio derecho( segunda columna); es la expresión siniestra en el sujeto.

PSICOPATAS ORGANIZADOS

 

Análisis: Los tres sujetos que aparecen en esta comparación de rostros son psicópatas organizados clasificación que se les ha dado por la forma de cometer los asesinatos en forma planeada e instrumental. Los tres conservan las mismas características mencionadas en el análisis anterior, simetrías del rostro, para el control del hemisferio Izquierdo y el rostro original. El hemisferio derecho nos muestra en la expresión facial(mitad izquierda) la parte siniestra de la psicopatía.

PSICOPATAS DESORGANIZADOS

 

 

Análisis: Estos tres sujetos no manifiestan cambios en su expresión facial emocional, al parecer los sujetos no tiene inhibiciones para el cumplimiento de sus deseos, los tres rostros en sus diferentes modalidades son simétricos en su expresión emocional, no se observan variaciones significativas, este rasgo es significativo para los psicópatas desorganizados, al parecer sus motivaciones asesinas provienen de un funcionamiento distinto de los módulos cerebrales que emplea los psicópatas organizados, de acuerdo con este resultado los psicópatas desorganizados no pueden ocultar el rostro siniestro. De esto se desprende el porque del aislamiento y falta de sociabilidad.

 

PSICOPATA ORGANIZADO

 

PSICOPATA DESORGANIZADO

 

Análisis: Al comparar estos dos sujetos podemos observar que el fenómeno descrito de simetría se cumple(ver flecha), también en la psicopatía organizada obtenemos el rostro emocional controlado por el hemisferio derecho, la parte siniestra del sujeto.

 

 

Esquema 3.- En este esquema se describen el funcionamiento probable de los módulos cerebrales que intervienen en la formación del rostro psicopático en sus dos formas: organizado y desorganizado.

Discusión y Conclusiones.

 

Es la corteza prefrontal la que ha dotado al ser humano de la asimetría cerebral en sus funciones más complejas, sin embargo este proceso no ha estado desprovisto de la intervención del lenguaje. Especial atención habría que darle al lenguaje interiorel cual tendrá una participación importante en la codificación de la información externa para que la corteza prefrontal a través de la actividad onírica convierta esta información en una determinada reacción emocional o expresión facial.

 

Las expresiones faciales son un indicador del contacto que establecen los sujetos con su medio externo e interno, a través de este mecanismo los seres humanos comunican sus diferentes estados de ánimo, y estos a su vez permiten la comprensión de las necesidades básicas humanas. En la psicopatía la expresión facial emocional se constituye como un registro que revela una fractura en la comunicación con los otros y consigo mismo. La perdida de la facultad para auto monitorear las propias emociones y de los otros, implica un problema de regulación y adecuación de las emociones a situaciones sociales, esto en términos de la hipótesis de la asimetría cerebral se entendería como un desajuste prefrontal de la activación de los dos hemisferios cerebrales.

 

El psicópata funcionará en forma monótona conservando un solo matiz emocional; regularmente el de búsqueda o exploración, sistema que se ha asociado con la conducta depredadora.

En forma suplementaria en crímenes más violentos entrará en acción el sistema emocional de ira superpuesto al de búsqueda, acciones que sirven para contrarrestar sin éxito su propia inexpresividad emocional, en este proceso intervendrá la corteza prefrontal inhibiendo, bajo la acción del hemisferio izquierdo; el sistema de miedo y el de pánico, ambos activados por el sistema limbico, uno bajo la influencia de la amígdala; perdiendo la capacidad de impresionabilidad al entorno violento y cruel, y el otro, relacionado con el hipocampo; interfiriendo con el recuerdo de experiencias dolorosas del pasado, todo esto como resultado de la baja activación del hemisferio derecho único capaz de mantener con la ayuda de la corteza ventromedial prefrontal la asimilación de la información perturbadora que activa los mecanismos defensivos violentos y agresivos.

 

Bibliografía

1.- Borod, J. C.(2000) The neuropsychology of emotion. New York: Oxford University Press. Inc.

2.- Damasio, A.(1999) The Feeling of What Happens. New York Harcourt, Inc.

3.- Darwin, C.(1872) 1965. The expression of emotion in Man and Animals. Chicago: University Press. Inc.

4.- Ekman P.(2003) Emotions Revealed. New York: Times Books.

5.- Gutierrez Garrido I.(2000) Psicología de las emociones. Ed. Síntesis S.A. España.

6.- Izard, C.(1993) Tour systems for emotion activation: Cognitive and Non Cognitive processes Psycological Riview, 100(1) 68-90.

7.- Ledoux J.E.(2000) Emotion circuits in the Brain . Annual Review of Neurocience 23:155-184

8.- Nava Rivera A.(1996) Psicobioética y Neuroética. Ed. U.N.A.M.

9.- Raine A., San Martín J.(2000) Violencia y Psicopatía. Ed. Ariel, S.A. Barcelona España.

10.- Solms Mark, TurnBull(2004) El cerebro y el mundo interior. Ed. Fondo de Cultura Económica S.A México.

11.- Solms M.; Turnbull O.: The Brain the Inner World. Karnac. London 2002.

12.- Springer S. P. y Deutsch(1988) Cerebro Izquierdo, Cerebro Derecho. Ed. Alianza Editorial, S.A., Madrid, España

 

13.- Zald, D.H. Matson, D.L. & Pardo, J.V. Brain activity in the Ventromedial Prefrontal Cortex Correlates with individual differences in negative affect. Nacional Academy of Science U.S.A 2002, 99,2450-2454.

 

 

 

QUETZALCOATL