Bienvenidos sean a La Voz de Quetzalcoatl

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En este espacio Hablaremos de los dioses Aztecas.

México y su  gran cultura es una de nuestras principales fuentes de nuestro folclor, asi que en este nuevo espacio compartire con ustedes, las leyendas mitologicas mas interezantes de nuestra cultura, bien venidos sean a La voz de Quetzalcoatl.

La Leyenda de Quetzalcoatl.

Quetzalcoatl La Serpiente Emplumada

Quetzalcóatl, es una de las principales deidades de las civilizaciones prehispánicas, presente en casi toda la Mesoamérica del siglo XV, que tiene desde su origen, un sin fin de misterios: considerado por diferentes historias como un hombre, un mito o una leyenda.

El origen de su nombre parte del náhuatl y significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl” que quiere decir serpiente, derivando en lo que comúnmente se conoce como la “Serpiente Emplumada”. Esta deidad fue una de las más populares en la tradición prehispánica, hace referencia a la unión de las aguas pluviales y las terrestres, lo cual, entre los pueblos agrícolas, era indispensable para su sobrevivencia, por lo que marcaba el origen de la vida misma.

Cuenta la leyenda que cuando la creación del mundo había terminado, los dioses y humanos vivían en armonía, todos eran felices, a excepción del dios Quetzalcóatl que veía con enojo como los humanos eran subyugados por los demás dioses. Por lo que decidió adoptar la condición humana para compartirles el conocimiento y el arte que poseían las deidades.

Al llegar al mundo de los humanos vagó por muchas tierras hasta llegar a Tollan, lugar que se dice, actualmente está en México dentro del Estado de Hidalgo. A su arribo se estaba ofreciendo un sacrificio en honor de su hermano Tezcatlipoca, y enfurecido por esta barbaridad, detuvo la ejecución.   

El sacerdote que realizaba el sacrificio, gritó furioso, mientras el cielo se tornaba gris con nubes que anunciaban una gran tormenta, rayos y truenos. Quetzalcóalt los calmó y les dijo que mientras él estuviera en Tollan la ciudad florecería como ninguna.

Acto seguido alzó las manos al cielo y los vientos empezaron a soplar, despejando las nubes. Desde ese entonces, los hombres quisieron rendirle culto como a una deidad. Rechazó cualquier clase de lujo y los invitó a vivir con humildad y a aprender con la pureza del alma.

A partir de ese momento, Tollan  creció y prosperó. El dios en forma de humano les enseño a cultivar las semillas del maíz, a trabajar el jade, oro y la obsidiana, a teñir el algodón, el arte de la astronomía, enriqueció su escritura, fomentó el culto a los dioses y prohibió los sacrificios humanos, en lugar de eso les enseñó el autosacrificio punzándose con espinas de maguey. Creó una orden de doncellas que se dedicarían a la limpieza y mantenimiento de los templos, en fin, la ciudad se convirtió en una ciudad grande, bella y sagrada.

Pero el dios Tezcatlipoca, hermano de Quetazalcóatl, no estaba contento con el desempeño de su pariente, así que ideó un perverso plan para destruir su imagen. Cierto día, Tezcatlipoca se disfrazó de anciano y le llevó un regalo a Quetzalcóatl, éste lo recibió con gran gusto y humildad, al ver que se trataba de un maguey que emanaba un líquido exquisito. Sin embargo, Quetzalcóatl no sabía que ese líquido tan delicioso era el “octli” o “pulque”, bebida embriagante que no había sido descubierta.Quetzalcóatl la bebió con mucho agrado, bebió y cantó como nunca. Estaba tan extasiado que llenó de deseos carnales,

como mujer a Quetzalpetatl, una sacerdotisa de su culto, rompiendo su celibato. A la mañana siguiente se sintió inmundo y tomó la resolución más difícil de su vida, pues ya no era digno de dirigirTollan.

Se dirigió hacia el mar, construyó una barca con serpientes y navegó con rumbo a donde se pone el sol, prometiéndoles a los toltecas que volvería en un año “Ce Ácatl” para regresar a Tollan a vengar por esa traición.

 


 

Casualmente ese mismo año prehispánico correspondía al año 1519 de nuestra era, año que llegaron los primeros españoles por la misma costa por donde Quetzalcóatl desapareció.


Por otro lado y según algunos historiadores, las representaciones de Quetzalcóatl lo muestra como un hombre blanco, alto y barbado. Por lo que se asegura que este personaje pudo haber sido real, tratándose de un vikingo que llegó a las costas del Golfo de México y que tiempo después los Toltecas convirtieran en su dios, por todos los conocimientos nuevos que les inculcó.


Lo más extraordinario de esta historia es que fueron precisamente estas características físicas y al resplandor áureo de las armaduras y vestimentas, por las que el conquistador español Hernán Cortés, fue confundido con este dios.

Las fechas coincidieron, así como los presagios augurados por los magos y sacerdotes aztecas, por lo que toda una civilización, creyente de estas profecías, pensó inmediatamente en el regreso deQuetzalcóatl. 


Lamentablemente se dieron cuenta muy tarde de que ese dios, no era más que un hombre que venía en busca de oro y dispuesto a terminar enteramente con una gran civilización.


El gran Quetzalcóatl es recordado entonces como un gobernante y político ejemplar, héroe civilizador, inventor del calendario, descubridor del maíz, maestro agricultor, inventor del arte de fundir metales, tallista de piedras preciosas, juez y jurista y dios unificador del mundo. Su importancia hizo que las diferentes culturas prehispánicas le rindieran culto, ya fuere como Quetzalcóatl o comoKukulkán.

Sus enseñanzas llegaron a diferentes civilizaciones, incluyendo a los olmecas, mayas, mixtecas,toltecas, pero principalmente a los aztecas. Y todavía resulta más enigmático que todas las culturas le describen igual y tan sólo con pequeñas variaciones.




Los toltecas practicaban lo que en nuestra cultura occidental llamamos: sacrificios humanos que para ellos era una forma de comunión y servicio hacia algunos de sus dioses. Es posible que usaran el "tzompantli", que usaban los aztecas, estante donde eran colgados los cráneos de los muertos con una finalidad específica desconocida. La religión politeísta del imperio tolteca estaba dominada por dos deidades principales. El primero, Quetzalcoalt, se representaba como una serpiente emplumada. Era la deidad del conocimiento, cultura, filosofía, y la fertilidad; fue adoptada de culturas anteriores. Su contraparte o rival es Tezcatlipoca, el espejo empañado, conocido por su naturaleza guerrera.


Quetzalcóatl se compone de quetzal, es decir, «ave de plumaje precioso», y cóatl, que significa «serpiente», «doble», «gemelo», «ombligo», «experiencia», «generación», «masculinidad», «inmovilidad» o «pecado» y da origen al término coate, «hermano». Para la cultura azteca y otros pueblos nahuas, el dios era hermano de Tezcatlipoca. Para los toltecas, en cambio, eran rivales. Sea como sea, ambos eran considerados como el Ser Supremo.

 

La combinación Quetzal-Cóatl contiene los siguientes significados, todos relativos a las funciones de Quetzalcóatl en la teología tolteca: “serpiente con plumas”, “doble precioso”, “ave de las edades”, “gema de los ciclos”, “ombligo o centro precioso”, “serpiente acuática fecundadora”, “el de las barbas de serpiente”, “el precioso aconsejador”, “divina dualidad”, “femenino y masculino”, “pecado y perfección", “movimiento y quietud”. Era también importante para la civilización teotihuacana.

Debido a que consideraban que todo el Universo tiene una naturaleza dual o polar, los toltecas creían que el Ser Supremo tiene una doble condición. Por un lado, crea el mundo, y por el otro lo destruye.

 

 

 

La función destructora de Quetzalcóatl recibió el nombre de Tezcatlipoca, “su humo del espejo”, cuya etimología es la siguiente: Tezcatl, “espejo”, I, “suyo”, Poca, “humo”.

 

  
Quetzalcóatl es uno de los dioses más reconocidos, y es el tercero de los cuatro dioses de la cosmogonía principal mesoamericana, esta se relaciona con Tezcatlipoca por lo que a veces es llamado el Tezcatlipoca Blanco. 
Es conocido su antagonismo con el dios Tezcatlipoca quien lo desterró de la ciudad de Tula en la cultura tolteca. 
En la lengua náhuatl, coatl, además de significar "serpiente", también quiere decir "gemelo". Quetzalcóatl es, entonces, el gemelo antagonista de Tezcatlipoca.

Quetzalcóatl es también el nombre de un personaje tolteca legendario, Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl. Hijo de Mixcóatl y Chimalma, fue el último rey de Tollan o Toílan, ciudad que algunos estudios han identificado con la de Tula.
 

 

Quetzalcóatl reinaba 
en Tula. Todo era dicha y abundancia, los víveres no se vendían por 
precio entonces. 

Es fama que eran tan grandes 
y gruesas las calabazas, que un hombre con los brazos abiertos apenas 
si podía abarcarlas... 

También se producía el 
algodón de mil colores pintado: rojo, amarillo, rosado, morado, verde, 
verdeazulado, azulmarino, verdeclaro, amarillo rojizo, moreno y matizado 
de diferentes colores y de color de león. 

Todos estos colores 
eran naturales, así nacían de la tierra, nadie tenía 
que pintarlos. También se criaban allí aves de rico plumaje: 
color de turquesa, de verde reluciente, de amarillo, de pecho color 
de flama. 


Y aves preciosas de todo 
linaje, las que cantan bellamente, las que en las montañas trinan. También 
se criaban allí aves de rico plumaje: color de turquesa, de verde reluciente, 
de amarillo, de pecho color de flama. 

Y aves preciosas de todo 
linaje, las que cantan bellamente, las que en las montañas trinan. También 
las piedras preciosas y el oro eran vistos como si no tuvieran precio: 
tanto era lo que todos tenían. También se daba el cacao, el cacao más 
rico y fino, y por todas partes se alzaban la plantas de cacao. Todos 
los moradores de Tula eran ricos y felices nunca sentían pobreza o pena, 
nada faltaba en sus casas, nunca había hambre entre ellos...

Según la leyenda, Quetzalcoátl llegó a la zona Maya (sureste del Actual México) donde fue reconocido como un gran jefe guerrero, fundó la liga de Mayapán y conquistó la ciudad de Chichen Itzá donde fue conocido bajo el nombre de Kukulkán (k'u uk'um y kaan, 'pluma y serpiente), y donde se encuentra el templo que lleva su nombre.




Que es opinión entre los indios que con los Yzaes que poblaron Chichenizá, reinó un gran señor llamado Cuculcán, y que muestra ser esto verdad el edificio principal que se llama Cuculcán; y dicen que entró por la parte de poniente y que difieren en si entró antes o después de los Yzaes o con ellos, y dicen que fue bien dispuesto y que no tenía mujer ni hijos; y dicen que después de su vuelta fue tenido en México por uno de sus dioses y llamado Cezalcuati y que en Yucatán también lo tuvieron por dios por ser gran republicano.... ...Y que Cuculcán puso nombre a la ciudad, no el suyo, como hicieron los Ahizaes en Chichenizá, que quiere decir pozo de los aizaes, mas llamola Mayapán que quiere decir el "pendón de la Maya", porque la lengua de la tierra llaman maya; y los indios llaman Ychpa (a la ciudad), que quiere decir "dentro de las cercas"

 

EL POEMA DE QUETZALCOATL.

Plumaje hermoso de la serpiente tortuosa llamada Quetzalcoatl, 
gran señor de Tollan, 
sabio y poderoso señor, 

La noche de ebriedad te llevo a dejarnos, 
Producto de la traición de Izcatlipoca el espejo humeante, 
que llevo a la ruina el Tollan, 

Ah sufridos tiempos de hambre, 
Ah sufridos tiempos de guerra, 

Dejándonos al abandono por tu pecado incestuoso, 
partiendo hacia el sur en una canoa de serpientes... 

Aun esperamos tu regreso amado dios, amado rey, 
y será algún día que regreses la gloria que en otro tiempo fue.





Extraordinario Documental de Quetzalcoatl

Leyendas Mexicanas sobre la Serpiente Emplumada.

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Tezcatlipoca.

Cuenta la leyenda que Tezcatlipoca vagaba por las noches bajo la forma de un gigante, envuelto en un velo y llevando su cabeza en la mano. Los miedosos morían al verlo, pero los valientes lo agarraban y le decían que no lo soltarían hasta la mañana.

 

El gigante suplicaba que lo soltaran. Si el hombre conseguía retener al monstruo hasta el amanecer, éste le ofrecía riquezas y poderes para que lo dejara partir. Entonces el hombre recibía cuatro espinas, le arrancaba el corazón y se lo llevaba a su casa. Pero al desdoblar la tela en que lo había metido sólo encontraba plumas blancas o una espina o ceniza o harapos.


 

Tezcatlipoca era el gran enemigo de Quetzalcóatl, cuyo mito evoca una gran lucha. Tezcatlipoca sólo deseaba la destrucción de los toltecas de Tula, es decir, de aquellos que veneraban Quetzalcóatl antes de llegar a ser, luego de la caída de los toltecas, una de las principales divinidades aztecas.



 

Un día, los habitantes de Tula vieron entrar en la ciudad a tres brujos, uno de los cuales era Tezcatlipoca bajo la apariencia de un hermoso joven. Éste sedujo a la sobrina de Quetzalcóatl, hija del rey Uemac, y en una gran fiesta bailó y entonó un canto mágico. Pronto fue imitado por un gran número de toltecas, a los que condujo hacia un puente que se hundió por el excesivo su peso, haciendo caer a la mayoría al río, donde fueron convertidos en piedras. Después apareció haciendo bailar en su mano un muñeco.


 

Maravillados los toltecas, se amontonaron tanto para ver el espectáculo prodigioso, que muchos murieron asfixiados. Entonces les dijo que debían matarlo por los males que había ocasionado. Lo mataron, pero enseguida su cuerpo empezó a exhalar un fuerte olor que hacía que muchos toltecas murieran. Después de tantas pérdidas, consiguieron echarlo de la ciudad cuando ya casi la había arruinado.


Tezcatlipoca fue el dios azteca de la noche y todas las cosas materiales. Llevaba consigo un espejo de cualidades mágicas, que emanaba humo y era capaz de matar al enemigo, aspecto por el que también era llamado dios del espejo humeante. Fue deidad de la región norte y, como señor del mundo y de las fuerzas naturales, era el oponente de Quetzalcóatl, relacionado con lo espiritual; juntos complementaban la dualidad antagónica con que la cosmogonía azteca explicó el mundo. Entre los investigadores aún no existe acuerdo sobre quién, de los dos, fue el dios principal en el panteón, aunque no se duda de que ambos lo fueran. En ocasiones, Tezcatlipoca aparece en las narraciones como un tentador de los hombres, instándolos al mal: castigando la maldad y recompensando la bondad, él ponía a prueba la mente de los hombres frente a las tentaciones. También era el dios de la belleza y de la guerra, señor de héroes y muchachas preciosas, representado siempre con un cuerpo joven y hermoso. Una leyenda cuenta cómo el mundo fue creado por Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, cuando sólo existían el océano y un monstruo de la tierra que habitaba sus aguas. Entonces, Tezcatlipoca ofrendó su pie, utilizándolo como carnada para atraer al monstruo hasta la superficie, en donde, tan pronto asomó, fue capturado por ambos dioses, que lograron estirar su cuerpo a lo largo del globo, creando así la superficie terrestre, la tierra firme. La herida de batalla aparece representada toda vez que se evoca a Tezcatlipoca, quien aparece con una de sus piernas sin pie.

 



El Misterioso Espejo Humeante.

Mediante el espejo de obsidiana





 

Los pueblos del México de la antigüedad hacían espejos dándole brillo a la obsidiana, llamada iztli en náhuatl, la lengua azteca. La obsidiana era asociada con la tierra y con el sacrificio y la guerra debido a que ambos los cuchillos de sacrificio y las armas llevaban hojas cortantes de obsidiana. El espejo de obsidiana, llamado tezcatl, era instrumento de magia negra usado sólo por los hechiceros. Contemplar sus profundidades humosas permitía viajes a otros tiempos y lugares, al mundo de los dioses y los antepasados. Los espejos de obsidiana presentan una apta metáfora para las imágenes de los sitios y los objetos del antiguo México: ellos reflejan el observador y el objeto a la vez.El espejo de obsidiana era el principal atributo de la deidad azteca Tezcatlipoca, cuyo nombre significa ‘espejo humoso’. Una deidad suprema de los aztecas y el patrón de las casas gobernantes, Tezcatlipoca era el señor de la noche y todas sus criaturas—sobre todo el jaguar, un poderoso animal pensado capaz de cruzar entre el reino de la tierra y el averno.

El jaguar también era símbolo de los antiguos gobernantes mexicanos, quienes a menudo incorporaban la palabra jaguar (ocelotl en náhuatl y balam en maya) como parte de sus nombres. Su piel estaba reservada para el uso exclusivo de ellos.Tezcatlipoca frecuentemente se ve representado con un espejo de obsidiana, sea en lugar de su pie, sobre su pecho o como parte de su tocado.

 

Inspirado en parte por Incidents of Travel in Yucatan (1843), del

escritor y explorador John Lloyd Stephens, Robert Smithson

visitó las ruinas maya en Chiapas y el Yucatán en 1969. Aunque

estaba viajando por territorio maya, Smithson se veía como

la personificación de la deidad azteca Tezcatlipoca, con quien

acertaba que hablaba, urgiéndole a abandonar su guía y crear

un arte que colapsara el golfo de tiempo entre los mundos

maya modernos y los antiguos. Yucatan Mirror Displacements

existe en forma de tres obras interrelacionadas pero distintas:

la colocación de los espejos dentro del paisaje, la fotografía

documentaria y su publicación en Artforum acompañado por

texto modelado sobre los escritos de Stephens. Smithson le

tomó fotos a los espejos colocados cerca de las ruinas maya,

en la jungla y al lado del mar. Sus imágenes no enseñan

artefactos tangibles, sino captan a los espejos arreglados

dentro de los elementos naturales, reflejando los paisajes

que les rodean. La frase ‘mirror-travel’ (viaje por el espejo) de

Smithson describe cómo las superficies reflectantes de los

espejos resaltan la dislocación en el tiempo y el espacio. Sin

embargo, como Smithson nos recuerda, el arte realmente no

refleja la vida. El Yucatán existe por otras partes.

 

TLALOC.


Los aztecas, pueblo agricultor de creencias politeístas,  en su mitología  se apoyaban en creencias de quien pudiera favorecerle con las lluvias, y así en esta necesidad de que descendiera de los cielos el agua para que produjera abundantes cosechas lo pedían a su dios Tláloc de las aguas que vienen del cielo, representado por nubes en formas de serpientes, en color azul cielo con cuyo color se decoraban los templos en su honor.


Había una diosa que cuidaba de las aguas de la tierra en fuentes, lagos y ríos, era Chalchiuhtlicue, también llamada “falda de turquesas”.

Tláloc, fue muy importante y de los más adorados  en México y uno de los más representados desde la época remota teotihuacana. Se le manifestaba siempre con unos atributos característicos:

  • Anteojeras formadas por unas serpientes que se entrelazaban y cuyos colmillos acababan siendo las fauces del dios.
  • Una especie de bigotera que no era otra cosa que su labio superior. Se cree que este gran labio era el símbolo de la entrada en la cueva que comunica con el inframundo donde se encuentran los espíritus de los fallecidos.   
  •  La cara estaba casi siempre pintada de color negro o azul, más el verde, como las aguas.
  • Llevaba en la mano una especie de estandarte de oro, largo y con forma de culebra, terminado en punta aguda; era para representar los relámpagos y los truenos que acompañan a veces al agua de lluvia en las tormentas.
  • En sus vestidos tienen pintados unas manchas que son el símbolo de las gotas de agua.

 

El dios Tláloc manejaba cuatro rumbos,  situado en el oriente del universo,  y cada uno de ellos una gran vasija derramaba un tipo de lluvia diferente. De su paraíso llamado Tlalocan procedía el agua beneficiosa y necesaria para la vida en la tierra. Las personas que morían ahogadas o por hidropesía iban a morar a este paraíso donde existían cosechas permanentes de toda clase de árboles frutales, maíz, frijoles, aguacates piñas y otros productos que concedían una feliz vida. Esta descripción corresponde al cronista  padre Sahagún que lo conoció a través de informes de los indígenas.  Siglos después, se descubrió en Teotihuacán un mural bellísimo en que se veía representada esta descripción. Así se pudo conocer de manera gráfica lo que ya se conocía a través de lo escrito.  


 

 A Tláloc se le atribuyen dos esposas, Xochiqueztal diosa de del amor de las flores y la naturaleza, y Matlacuéyetl   “la de la falda verde”, diosa de las aguas, tuvo 4 hijos a los que se denominaban tlaloques. Vivían en 4 ámbitos del cielo.

 

Se le atribuía una Fuerza Suprema de la naturaleza y el cosmos con fuerzas diferentes enfrentadas, benéficas para los humanos en ocasiones y en otras desastrosas; Benefactor, que en ocasiones se muestra destructivo, en ocasiones desciende para fecundar las tierras y hacer germinar y crecer las cosechas, o enviar relámpagos rayos y tempestades  creando peligros en los lagos, ríos y mares. y si era su voluntad enviaba granizo, inundaciones o sequías.  Era por tanto necesario hacerle ofrendas y adorarle para ganarse su favor, en su honor se realizaban ceremonias y rituales. Siendo sus más fervosoros peticionarios los agricultores, pescadores y marineros.


 

El poder de la Divinidad le permite tomar cualquier forma, así como estar presente en cualquiera parte, y puede volverse tangible para mostrarse a la humanidad. Esto es parte de la Dialéctica de lo Sagrado, que es parte y fundamento de todas las religiones.

 

A consecuencia de este carácter dual muy fuerte, su culto entró dentro del sistema de reciprocidad del sacrificio; con ofrendas de flores o libaciones diversas, de autosacrificio, ofrenda de animales, y de seres humanos cuando las sequías se dejaban percibir terribles y en los casos exceso de lluvias que amenazaban a las sociedades con huracanes y tempestades, cuando Tláloc se enfurecía. Los sacrificios a Tláloc se solían realizar en los cerros o en el interior de las cuevas. En la mayoría de estos ritos propiciatorios, como indica, en las ofrendas sacrificaban niños. Según el antropólogo Juan Carlos Román, la evidencia arqueológica indica que los mexicas y los demás pueblos de cultura culhuaca, sólo sacrificaban niños varones enfermos, pues todos los restos muestran indicios de alguna enfermedad infecciosa.


MITCLANTECUHTLI

EL DIOS DE LA MUERTE

 

Mictlantecuhtli

Junto a los templos, los manantiales y petroglifos, en el mundo prehispánico las cuevas se convirtieron en algunos de los elementos sagrados. Lugares como el Cerro de la Estrella -ubicado al oriente de la Ciudad de México-, representaban una articulación cósmica, la cual evocaba la oposición dual y complementaria de las fuerzas y esencias que constituían el equilibrio del universo mesoamericano.

Según las cronistas, la cosmovisión indígena señalaba la importancia de las cuevas como el enlace entre lo terrestre y el Inframundo o el Mictlán, donde moraba el señor de los animales. En cierto sentido estos lugares eran un importante lugar de culto de los grupos cazadores. A su vez, en el Mictlán reinaba Mictlantecuhtli, uno de los más importantesdioses prehispánicos.

 

EL DIOS.

Mictlantecuhtli

 

Según los historiadores, Mictlantecuhtli es una de las divinidades más importantes de la cultura mesoamericana. Tal deidad destaca en diversas culturas prehispánicas, como la maya o la azteca, figura de igual manera en esculturas y códices del México antiguo, y su imagen esquelética o semidescarnada se encuentra presente desde el arte preclásico de Tlatilco e Izapa.

Las imágenes del dios del Inframundo aparecen en la mayoría de las culturas indígenas, con excepción de Teotihuacan -donde sus representaciones son escasas-, sin embargo, durante el Clásico esta deidad y sus símbolos adquieren formas ortodoxas y se reproducen profusamente.

Por ejemplo, en la escultura maya sus expresiones son plasmadas en calaveras, huesos cruzados, mandíbulas, el «signo de división» y los «ojos de la noche». Tiempo después, la imagen completa de Mictlantecuhtli se convertiría, junto con las de otros dioses, en una de las más recurrentes en los códices posclásicos Madrid, París o Dresde.

Para muchos, Mictlantecuhtli resulta imponente, pues sus representaciones siguen el concepto estético del terror -manifestado en otras deidades-, el cual vislumbra una relación de temor y respeto del creyente ante la trascendencia del culto a los dioses.

LA INVENCIÓN DEL MITO.

Se dice que Mictlantecuhtli, también conocido como Ixpúztec [«Rostro quebrado»], Nextepehua [«Esparcidor de cenizas»] y Tzontémoc [«El que baja de cabeza»], no era la única deidad de la muerte adorada por los mexicas. En ese nivel mortuorio, pero de menor importancia, los mexicas adoraban a divinidades como Mictecacíhuatl, Acolnahuácatl, Acolmiztli, Chalmécatl, Yoaltecuhtli, Chalmecacíhuatl y Yoalcíhuatl.

El calendario es un buen ejemplo de la influencia deMictlantecuhtli en la vida cotidiana de los antiguos nahuas. En el ciclo de 365 días se hace presente en la fiesta doble integrada por las veintenas de Miccailhuitontli y Huey Miccaílhuitl.

Por otro lado, en el ciclo de 260 días, Mictlantecuhtli aparece a la vez como sexto Señor del Día, quinto Señor de la Noche, patrón del día Itzcuintli, de la trecena que inicia el 1 Técpatl y su imagen es el signo del día Miquiztli. Mientras que en la lámina 56 del CÓDICE BORGIA, Mictlantecuhtli y Quetzalcóatl son representados como principios opuestos y complementarios, como la muerte y la exhalación de vida que forman el ciclo básico del universo.

El dios del Inframundo aparece en dos textos básicos de la cultura prehispánica como la LEYENDA DE LOS SOLES y el POPOL VUH, donde los dioses de la muerte se enfrentan y son burlados -temporalmente- por Quetzalcóatl, en el primer caso, y por los gemelos divinos, en el segundo.

A diferencia de otros dioses del Inframundo en otras culturas del mundo, Mictlantecuhtliejercía ciertas funciones que resultan paradójicas como las de otorgar y fomentar la vida. Algunos investigadores analizaron el papel protagónico de Mictlantecuhtli en escenas referentes a la penetración, el embarazo, el corte del cordón umbilical y la lactancia.

Este tipo de cuestiones se encuentran en los códices Borgia, VATICANUS B y FEJÉRVÁRY-MAYER. No obstante, este extraño protagonismo tiene su explicación en el poder regenerativo de los huesos-semillas, evidente no sólo en el célebre viaje de Quetzalcóatl al Mictlan, sino también en el CÓDICE VINDOBONENSIS, donde las deidades que generan la descendencia -las diosas del pulque y la milpa- poseen rasgos esqueléticos.

LOS DOMINIOS DEL MICTLÁN.

Con todo y sus facultades generativas, en los rasgos deMictlantecuhtli predomina un carácter mortuorio. Basta recordar imágenes como las de la Casa de las Águilas, semidescarnadas, con garras amenazadoras y, en muchos casos, relacionadas con animales como la araña, el ciempiés, el alacrán, el búho y el murciélago.


Pues ante todo, el Dios de la Muerte es un devorador insaciable de carne y sangre humanas. En ciertas pictografías aparece como un activo sacrificador armado con un hacha o de un cuchillo de pedernal y presto a extraer el corazón de sus víctimas. Además, en códices como el Borgia o en las máscaras-cráneo descubiertas en el Templo Mayor, su nariz y lengua simulan unos filosos cuchillos.

En vasos policromos y códices mayas, la deidad participa en ejecuciones y siniestras escenas de autodecapitación, muerte violenta y sacrificio. Por tal motivo, no es extraño que el Señor del Mundo de los Muertos inspirara tanto terror en los creyentes. Quizá por este motivo, en la lámina 22 del Códice Dresde, tiene dos veces el signo de cráneo.


Mictlantecuhtli se consideraba el amo y señor del Mictlán, que según los nahuas del siglo XVI era un lugar desértico, espacioso y sumamente oscuro, un «sitio sin orificios para la salida del humo». Se cuenta que ante tal evidencia, estudiosos como Fray Alonso de Molina registraron en su Vocabulario como un sinónimo de cosa oscura y tenebrosa, la fraseyuhquim micqui itzinco que significa literalmente «como en el culo del muerto».


Pero no sólo los nahuas construyeron una concepción de tal escenario, los mayas, por ejemplo, utilizaron como uno de los nombres del Inframundo el término Xibalbá. En quiché esta palabra significa «lugar de miedo» y en yucateco xibil significa «temblar de miedo, espantarse o erizarse los cabellos».

El Mictlán también es definido como un temible lugar de tormentos, pestilente, en el que se bebe pus y se comen abrojos [plantas de tallos largos y espinosos]. Cronistas como TORQUEMADA, narran que los tlaxcaltecas suponían que en el Inframundo las almas de la gente común se convertían en comadrejas, escarabajos hediondos y en otros animalejos

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Esta última leyenda coincide con otra de los quichés, los cuales relataban las andanzas del valeroso Ixbalanqué, quien al vencer al poderoso Señor de los Muertos le dio un puntapié y dijo: «Vuélvete, y sea para ti todo lo podrido y desechado y hidiondo». En la actualidad, los otomíes de la Huasteca tapan las cuevas con costales, pues de allí emanan aires cargados de enfermedad, muerte y olor a podredumbre.

Tales situaciones otorgan un carácter místico, pero al mismo tiempo siniestro a la deidad, la cual resulta una de las más interesantes en la cosmovisión del mundo mesoamericano.


CURIOSIDADES

Ciertos historiadores y cronistas comentan que las mayores expresiones de Mictlantecuhtlise encuentran en las culturas azteca, zapoteca y mixteca. En éstas, él y su esposa Mictecacíhuatl, rigen el mundo subterráneo o reino de Mictlán. De igual forma se sabe queMictlantecuhtli ejercía su soberanía sobre los «nueve ríos subterráneos» y sobre las almas de los muertos. A menudo se le representa como el esqueleto de un humano con una calavera con muchos dientes, pero también se creía que el dios era Mictlantecuhtli en su forma masculina, y Tlantecuhtli cuando era mujer. Para muchos la interpretación de temible imagen se asocia a la palabra xib, escrita en el CÓDICE DRESDE, y la cual está relacionada con el vocablo yucateco xibil.

LA DANZA DEL MITCLAN.

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CIPATLI

Su nombre también es el del primer día azteca del calendario sagrado azteca, elTonalpohualli. Con su nombre no solo inicia el Tonalpohualli, que en este aspecto la mayoría de civilizaciones de Mesoamérica coinciden; si no que es muestra de una enseñanza aun mas profunda, el orden de los días tiene mucho que ver en eso, ya que no es un orden hecho al azar, los días están ordenados de manera que parece que van en ascenso en cuanto a belleza estética y virtudes que podemos relacionar con cada uno de los días y las virtudes que los seres humanos podemos desarrollar, entonces tenemos que Cipactli es la representación mas primitiva de la tierra, el origen, la materia pura, el estado inerte de las cosas y es el primer día de dicho calendario le seguirán los demás días hasta llegar al último que es xochitl, lo mas sublime, este modo de entender el calendario nos explica como debe de ser nuestro desarrollo como seres humanos partiendo de lo mas arcaico a lo sublime.

Cipactli era el único ser marino que existía en aquel entonces, hasta que Quetzalcoatl lo mato para crear la tierra. Con el cuerpo deCipactli los dioses crearon la Tierra. Así, cuando se vieron en la necesidad de dar forma al mundo, un espacio, un suelo, se decidió que Cipatli se partiría por la mitad: una mitad sobre la otra, obteniendo cielo y tierra. El problema es que no había lugar para el hombre, entonces con dos árboles se erigió un espacio que separaba las dos mitades. Así, entre nueve cuerpos por arriba ("los nueve que están sobre nosotros" ("chicnauhtopa"), y otros nueve abajo, "los nueve mundos de los muertos" ("chicnauhmictlan") la mitología situaba la vida del hombre. Otra cuestión fue la creación del tiempo de la que se encargaron los esposos Oxmócoc y Cipactónal, así con el consejo de Quetzalcóatl crearon el calendario azteca que en honor de la criatura constaba de 18 "meses" de veinte días (360 días en total), el primero de ellos con su nombre y dedicado a ella.

En la mitología azteca, Cipactli era una voraz, primitiva y monstruosa criatura marina, mitad cocodrilo y mitad pez. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola.

 

 

Con el cuerpo de Cipactli los dioses crearon la Tierra. Así cuando se vieron en la necesidad de dar forma al mundo, un espacio, un suelo, se decidió que Cipatli se partiría por la mitad: una mitad sobre la otra, obteniendo cielo y tierra. El problema es que no había lugar para el hombre, entonces con dos árboles se erigieron entre medias un espacio que separaba las dos mitades. Así entre nueve cuerpos por arriba (“los nueve que están sobre nosotros” (chicnauhtopa), y otros nueve abajo, “los nueve mundos de los muertos”(chicnauhmictlan) la mitología situaba la vida del hombre. 

Otra cuestión fue la creación del tiempo de la que se encargaron los esposos Oxmócoc y Cipactónal, así con el consejo de Quetzalcóatl crearon el calendario azteca que en honor de la criatura constaba de 18 "meses" de veinte días (360 días en total), el primero de ellos con su nombre y dedicado a ella.

Tezcatlipoca sacrificó un pie al utilizarlo como cebo para atraerlo.



Su nombre también es el del primer día azteca del calenadrio sagrado azteca, el Tonalpohualli. 

 

 


Según la mitología mexica, del cuerpo de Cipactli fue creada la tierra. Mitad cocodrilo, mitad pez, esta criatura marina, monstruosa y eternamente hambrienta, tenía 18 cuerpos, cada uno de ellos unido a los demás por una boca que no paraba de devorar. Todo alimento era bueno para ella. O mejor dicho, todo era alimento para Cipactli. 

Tezcatlipoca, dios del cielo y la tierra, señor de las batallas, fuente de poder y felicidad, sacrificó uno de sus pies para utilizarlo como carnada para atraer a Cipactli. Una vez capturada la criatura, los dioses las partieron por la mitad, creando así cielo y tierra. Por eso para los mexicas se componían el cielo y la tierra de 9 cuerpos, “los 9 por encima de nosotros” y las 9 casas de los muertos”. Entre unos y otras, transcurría la vida de los hombres. 

Los dioses separaron el cielo de la tierra mediante dos árboles firmes y fuertes, dejando así un lugar libre para su siguiente creación: el hombre. Finalmente, los dioses principales encargaron a Oxmócoc y Cipactónal, la primera pareja humana, luego deificada, la invención del tiempo. Ayudados por Quetzalcóatl, los primeros esposos sobre la tierra crearon así el calendario azteca. En honor a Cipactli, constaba de 18 meses de 20 días cada uno. El primero, con el nombre de la criatura. Y dedicado a honrarla. 

El Tonalpohualli, el calendario sagrado azteca destinado a extraer horóscopos y predecir días auspiciosos o nefastos, también recuerda el central papel de Cipactli en la creación del mundo. Es por eso que el primer día de este calendario, asociado al caimán y al punto cardinal del este, lleva su nombre. La deidad asociada al día Cpactli es Tonacatecuhtli, “Señor de nuestro sustento”, uno de los dioses principales que habitaban los Cielos Superiores. En la mitología mexica, éste era el dios de la fertilidad y la creación. 

Tonacatecuhtli fue quien una vez dividida Cipactli en cielo y tierra, dividió a su vez los 9 cuerpos inferiores en tierra y océano. Es tan poderoso, que fue quién creó a los dioses Ometecuhtli y Omecihuatl, quienes a su vez crearían luego la vida sobre la tierra. 

O mejor dicho, sobre los 9 cuerpos inferiores de Cipactli. 

 

La estructura básica del Universo mexica se compone de tres partes: la tierra, el cielo y el inframundo. 

Cipactli, flota en el vacío. De su cuerpo los dioses han dado forma al universo: trece cielos (nueve en un principio) ocupan la cabeza; la tierra, Tlalticpac se asienta en el centro, y nueve inframundos se ubican en la cola. Todos estos niveles representan la región vertical del universo. Las fuerzas superiores e inferiores convergen en la tierra influenciándola; asimismo, diariamente los cuerpos celestes caen al inframundo y emergen de él. 




Ilustraciones del Códice Ríos. 
izquierda: hábitat y simbología de los 13 cielos. 

arriba: la tierra, de forma cuadrada rodeada por "agua divina". 

derecha: los nueve inframundos por donde los muertos realizan un viaje póstumo.

AVANCE DE LOS PROXIMOS DIOSES

HUITZILOPOCHTLI, DIOS DE LA GUERRA


Una bola de plumas en Coatepec " la montaña de la Serpiente " fecundo el vientre de Cotlicue. Coyolxauhqui, la luna y los Centzon huitnahua o "Cuatrocientos guerreros del sur " , que representan a las estrellas, creyendo deshonrada a su madre decidieron matarla. En ese momento, blandiendo la serpiente de fuego nació Huitzilopochtli, quien destruyo a sus hermanos y se convirtió en el sol, senior de la guerra, quien para vivir necesita ser alentado con sangre.

Este mito relacionado con la del quinto sol, explica como para los Aztecas, en su peculiar vision religiosa, los sacrificios humanos eran la única forma de preservar el mundo de su extinción.

 

CHALCHIUTLICUE, DIOSA DEL AGUA VIVA


Su nombre quiere decir " la falda de jade " se le conocía también como Apozonalotl, que manifiesta la ondulación de las aguas: Atlacamani, se refiere a las tempestades y, Ahuit y Ayauh que alude a su movimiento. Los Tlaxcaltecas le decían Matlacueye o sea " la vestida con faldellín azul " y en su honor le pusieron a un monte en el que aun se siguen formando nublados tempestuosos, el llamado Malinche.

Chalchiutli

XOCHIQUETZAL, DIOSA DE LA BELLEZA Y EL AMOR


Xochiquetzal significa " flor preciosa ". A esta diosa se le representa con flores y con un tocado de quetzal. Se le rendía culto con sacrificios humanos, particularmente de jóvenes doncellas y de niños.

Fue una de las principales diosas femeninas y lunares, pues también se le identificaba con la luna joven.

Entre las características de los dioses lunares, se mencionan ; ser las esposas o hermanas del sol, los patronos de los trabajadores textiles, presidían la procreación y nacimiento, eran las madres de los dioses y de la tierra, eran licenciosas, se les asociaba con las rosas y eran esposas o compañeras de los poetas o cantantes. También eran las deidades de la adivinación y estaban relacionadas con el agua. 

XIUHTECUHTLI, DIOS DEL FUEGO


También se le llamaba Huehuetéotl, el dios viejo del fuego y el señor viejo.

En la efigie de Cuatlicue que es la representación de la cosmogónica Azteca, Xiutecuhtli esta en el centro de la quinta dirección ; de arriba hacia abajo. Era uno de los dioses mas venerados.

Las víctimas que se ofrendaban primero eran anestesiadas con yauhtli ( haschich ) y luego arrojadas al fuego.

Ya desde hace 2700 años se le adoraba en Cuicuilco y Ticoman, donde se le representaba como un anciano jorobado, en cuya espalda lleva un bracero para el fuego. 

CINTEOTL, SEÑOR DEL MAIZ


Cintéotl era venerado por los aztecas como dios del maíz, al que se le atribuía un origen divino.

Cintéotl, como otros dioses Aztecas, era hombre y mujer. En su personalidad masculina era marido de Xochiquetzal, diosa del amor y la belleza. Torquemada opinaba que era una diosa de fertilidad y compañera del sol.

Su madre fue Tlazoltéotl, diosa de la fecundidad. Al sacerdote dedicado al culto de Cintéotl, se le llamaba Cinteotzin.

No es de asombrar que los aztecas divinizaran el maíz ya que en forma silvestre y después, cultivado, constituyo la base de su alimentación.

 

cue era la compañera de Tlaloc dios de la lluvia: tenían poder sobre las aguas. Ambos fueron creados por los cuatro Texcaltipocas.

" La falda de jade " era de las diosas mas veneradas. Tenia el don de la purificación. 


 

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